Beau Busch, presidente del sindicato de jugadores FIFPRO para Asia/Oceanía pidió este lunes “garantizar la seguridad” de las jugadoras de la selección de Irán que han participado en la Copa de Asia en Australia, después de que fueran llamadas traidoras en su país por no cantar el himno de la nación persa antes de un partido.
“La realidad en este momento es que no podemos comunicarnos con las jugadoras. Es sumamente preocupante. No es algo nuevo. Esto ha sucedido desde que la represión se intensificó en enero y febrero”, declaró Busch este lunes en una rueda de prensa.
“Estamos muy preocupados por las jugadoras, pero nuestra responsabilidad ahora mismo es hacer todo lo que esté a nuestro alcance para intentar garantizar su seguridad”, dijo el presidente de FIFPRO, recoge el canal público australiano ABC.
Esta inquietud se basa en la postura de las futbolistas de no cantar el himno nacional el pasado lunes, durante su debut en la competición en un partido contra el combinado de Corea del Sur, en el contexto de la guerra en Irán.
“Tras el partido, los medios estatales iraníes condenaron públicamente a las jugadoras con dureza, calificando su conducta de traición en tiempos de guerra y exigiendo que se les tratara como traidoras”, asegura una petición dirigida al Gobierno australiano que insta a dar asilo a las deportistas, dejando entrever posibles ejecuciones.
La solicitud expresa la “preocupación por la seguridad y el bienestar” que podrían sufrir las deportistas en su regreso a la nación persa y supera ya las 68.500 firmas.
Las futbolistas, quienes en su segundo y tercer partido sí cantaron el himno nacional, concluyeron la noche del domingo su participación en el torneo y en principio tienen previsto regresar a su país, en una fecha que se desconoce.
Anoche a la salida del estadio del autobús donde viajaban las futbolistas, un grupo de manifestantes trató de parar el vehículo al grito de “¡salven a nuestras chicas!”, recoge el canal público SBS.
Busch dijo hoy que el sindicato trabaja con la FIFA, la Confederación Asiática de Fútbol y el Gobierno australiano para garantizar que “se aplique toda la presión posible” para proteger a las jugadoras, decidan quedarse en Australia o regresar a su país.
“Es una situación realmente desafiante”, remarcó.
De momento, ni el primer ministro, Anthony Albanese, ni el responsable de Inmigración, Tony Burke, se han pronunciado al respecto; mientras, la ministra de Exteriores, Penny Wong, evitó este domingo comentar directamente la solicitud durante una entrevista con el canal público ABC.
La clasificación de la selección persa para la Copa de Asia femenina, la primera desde 2002, ha sido celebrada por activistas que defienden la igualdad de género, especialmente por la opresión que impone el régimen iraní a las mujeres, como el uso obligatorio del velo en espacios públicos.
Esta imposición fue uno de los detonantes de las protestas registradas este año en Irán, que se saldaron con 3.117 muertes reconocidas por el régimen islámico, aunque organizaciones de derechos humanos triplican ese balance.