Fotografía: Jaime Silva | BBCL

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  • Más de 340 municiones se han perdido de manos de las Fuerzas Armadas y las policías en los últimos dos años. Se trata de al menos 30 casos que podrían corresponder a robos o extravíos, sin embargo el silencio por parte de las instituciones armadas y de seguridad, impiden saber si las municiones podrían eventualmente haber caído en manos de criminales.

    ¿Por qué es posible ver a narcotraficantes disparando armas de grueso calibre en las poblaciones? ¿De dónde salen las municiones que han atravesado vehículos blindados de Carabineros y de la PDI en La Araucanía?

    Lo cierto es que desde hace un tiempo se ha hecho patente el alto poder de fuego que exhibe el narcotráfico al interior de las poblaciones, lo que se evidencia además en el aumento de los homicidios por arma de fuego, que aumentaron un 46% en los últimos cinco años.

    De hecho, un crimen registrado en mayo del año pasado en la población Santa Julia de Macul, fue perpetrado con una pistola una Glock 9 mm que era propiedad de un exfuncionario del Ejército, caso que derivó en una querella por el delito de tráfico ilícito de armas.

    Y la razón para seguir las pistas de las municiones, es que un arma sin balas es prácticamente inútil.

    Carabineros acumula más casos

    Según información obtenida por la Unidad de Investigación de BioBioChile a través de la Ley de Transparencia, Carabineros es la institución que acumula más casos de munición para armas de fuego cortas y largas, en especial proyectiles para fusiles, que ha sido robada o extraviada en los últimos dos años.

    De acuerdo a los antecedentes entregados por el coronel Claudio Pizarro Valencia, jefe del Departamento de Información Pública y Lobby, la policía uniformada acumula 15 casos, sumando 195 municiones con paradero desconocido, en su mayoría calibre .38 y 9 milímetros.

    Llama la atención el caso ocurrido -por ejemplo- en la 3º Comisaría Norte de Valparaíso, donde se extraviaron 50 municiones calibre .38 en un solo episodio. Le siguen la 6º Comisaría de Recoleta (27 municiones), 1º Comisaría La Ligua (23) y la 45º Comisaría Cerro Navia (21), quienes registran más de un caso.

    En el listado aparecen la Escuela de Suboficiales y el Grupo de Caballería, donde se reportaron 12 municiones calibre .38, cuyo destino se desconoce.

    ¿Cómo se explica que Carabineros sea una de las instituciones con más casos frente al resto de las ramas de las Fuerzas Armadas, o su “hermana”, la PDI? Consultados al respecto vía correo electrónico por este medio, no se obtuvo una respuesta formal de la institución verde oliva.

    Ejército es la segunda institución con más pérdidas

    Respecto de las Fuerzas Armadas, la institución con más pérdidas o robos de munición es el Ejército, con 8 casos y 112 municiones involucradas, entre tiros de escopeta y de fogueo.

    De acuerdo a lo informado por la Brigada de Inteligencia del Ejército conforme a los antecedentes recopilados desde el Sistema de Comunicación de Incidentes de la Institución, destaca lo sucedido en la Brigada Motorizada N°1 “Calama”, donde se extraviaron 41 tiros de una sola pasada.

    Le siguen el Regimiento de Infantería Nº 1 Buin, que suma 42 municiones en dos episodios, y el Destacamento de Montaña Nº 8 Tucapel, con 15 tiros.

    Si bien se reconoce que los casos fueron informados en su momento a los altos mandos, no existen denuncias a laFiscalía Militar.

    Consultados por la Unidad de Investigación de BioBioChile respecto a si hubo sanciones, la institución se limitó a remitir la respuesta a solicitud de información original, firmada por el Jefe del Estado Mayor General del Ejército, Ernesto Tejo Méndez.

    “Cada caso es preocupante, pero me cuesta creer que los datos entregados especialmente por Carabineros y el Ejército, son los reales”, señala el abogado Cristián Cruz, quien es querellante en varias causas de corrupción en las Fuerzas Armadas, como el Caso FAM.

    “En distintos medios de prensa en los últimos años hemos sabido cómo desde la institución policial uniformada se han extraviado no sólo munición, sino que armas, lo cual es muy preocupante porque ellos debieran ser la primera línea en el combate a la delincuencia y obviamente esas armas después terminan en el mundo del hampa y eventualmente en la comisión de delitos”, agrega.

    PDI: ¿Dónde, cuántas y cuándo?

    Desde la Policía de Investigaciones, en tanto, sólo se limitaron a informar de 7 casos, sin dar mayores detalles, por lo que se desconoce cuánta munición pudo haber sido robada y desde dónde.

    En este caso, BBCL también consultó por qué la policía civil es la tercera institución con más casos, sólo superada por Carabineros y el Ejército.

    Sin embargo, se pidió considerar solamente la respuesta entregada por Transparencia, firmada por el subprefecto Jefe de Sección Acceso a la Información Pública, Cristian Sandoval Martínez, sin proporcionar mayores detalles.

    El robo en las elecciones a la FACH

    La Fuerza Aérea (FACH), en tanto, informó dos casos. El primero corresponde a lo sucedido durante las elecciones de octubre de 2020, en la Escuela Luis Uribe Díaz de Castro, donde se ordenó una investigación sumaria por el hurto de un cargador de fusil Galil, con 33 municiones de guerra y 2 municiones de salva.

    Aunque se recuperaron al día siguiente 28 municiones de guerra y 2 municiones de salva, un total de 5 quedaron extraviadas. Asimismo, se indicó que lo sucedido fue denunciado a Carabineros y al Ministerio Público.

    El otro caso corresponde a lo ocurrido en la Base Aérea El Bosque, donde también se ordenó una investigación sumaria, por la pérdida de munición de salva calibre 5.56. En esta oportunidad, no hubo denuncia criminal.

    ¿Se revisaron los procedimientos al interior de la FACH luego de estos hechos? Desde la Unidad de Investigación de BBCL solicitamos una vocería oficial… no accedieron a nuestra petición.

    El mutismo de la Armada

    Punto aparte fue lo sucedido con la Armada de Chile. Pese a enviárseles la misma solicitud vía Ley de Transparencia que al resto de las instituciones, se negaron a proporcionar alguna información al respecto.

    Actualmente, el caso está en tramitación en el Consejo para la Transparencia, donde se presentó un reclamo formal acusando la negativa a entregar información pública.

    El arsenal

    Quizá las dudas más importantes que surgen al revisar estos antecedentes, es si esa munición ha sido detectada en la comisión de delitos.

    Consultadas al respecto, desde las distintas fiscalías regionales se explica que todas las investigaciones se terminan entrampando en la discusión jurídica respecto a quién le compete indagar, debido a que también existe la Fiscalía Miliar, que “absorbe” estos casos, dejando fuera de acción al Ministerio Público.

    Según explica el abogado Cristián Cruz, al interior de Ejército existía un sistema para generar “exceso de munición” durante los entrenamientos. Sostiene que disponían más munición de la que correspondía, excedente que se iba sumando hasta sumar “varias decenas de miles”, que finalmente pasaron al mercado negro.

    “Una cantidad impresionante de munición de guerra se extravía, se hurta y el Ejército le denomina exceso de munición. Esa denominación en el Código Penal no existe, entonces nos preguntamos ¿por qué dan conceptos que no están en la ley, para no señalar cifras totales y reales de munición de guerra que se extravía, desde dependencias militares?”, critica el jurista.

    En mayo de 2019 un operativo encabezado por la Unidad de Análisis de Focos Investigativos de la Fiscalía de O’Higgins, permitió decomisar más de 50 mil municiones, además de granadas y armas de fuego, que estaban en cajas rotuladas como Fábrica y Maestranzas del Ejército de Chile (Famae).

    Lamentablemente, Famae por ley está autorizada a entregar información sólo bajo la modalidad de Transparencia Activa, es decir, no entrega información a particulares sino sólo se puede acceder a lo que ellos disponen en su página web.

    Y si bien tomamos contacto con su Unidad de Comunicaciones, no conseguimos tener respuestas a nuestras consultas.

    ¿De dónde salió todo ese arsenal?

    Consultados por BioBioChile, desde la Fiscalía de O’Higgins aseguran que aún están realizando peritajes para intentar dar con el origen y si efectivamente corresponden a Famae. Por lo mismo, se excusaron de dar mayores detalles para no entorpecer la investigación.

    En Chile hay seis Juzgados Militares, cada uno encabezado por un juez militar y un auditor. El juez es un general de Ejército que no necesariamente es abogado, como los casos de Ricardo Marcelo Martínez Menanteau y Juan Miguel Fuente-Alba.

    “La justicia militar ha sido criticada durante años, recordemos que uno de los rostros más conocidos fue Fernando Torres Silva, quien estuvo preso. El juez militar en Santiago fue el excomandante Fuente-Alba, entonces cuando hablamos que ellos son el rostro de la justicia militar, queda la sensación que ellos más bien protegieron a la institución. Porque ellos nunca determinaron nada, nunca conocieron nada, en cuanto a corrupción, a casos graves”, asegura Cruz.

    “Yo espero que no se use a la Fiscalía Militar para eventualmente inhibir una investigación del Ministerio Público”, advierte.

    Narcos

    Hasta ahora poco y nada se sabe de las investigaciones relativas al extravío o robo de munición y armamento. Menos si finalmente hubo responsables. Todo ello, pese a las sospechas que se levantaron luego de los polémicos dichos del entonces comandante en jefe del Ejército Ricardo Martínez.

    “Tenemos información de que hay oficiales y cuadro permanente que compra armas por la vía legal, que después las dan por perdidas, pero que lo que están haciendo es venderlas a grupos de narcos, de delincuentes”, manifestó Martínez en un audio que publicó The Clinic.

    “Cuando se trata de crimen organizado, de Ley de Control de Armas, de Munición de Guerra en el mundo civil, claramente es el Ministerio Público el llamado a investigar. Si se ponen obstáculos o no se entrega toda la información desde determinadas unidades castrenses, creo que muchas veces se quieren esconder las cosas por el temor al ridículo”, sentencia Cruz.

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