Fotografía: Contexto | Agencia UNO

0 visitas |


  • En la Empresa Nacional del Petróleo basta una firma para acceder al dinero y justificar cualquier gasto. Así lo estableció la Contraloría luego de fiscalizar un proyecto que paralizó una refinería en la Región del Bío Bío para realizar su mantención en 2017. Sobrecostos en trabajos por mala planificación que ascienden a $899 millones, otros $2.000 millones por labores extras, errores de redacción en los contratos, suspensión de labores para ver partidos de fútbol, obras de teatro y reuniones sindicales. Cada día de faena perdida cuesta 1 millón 600 mil dólares. Los auditores del organismo descubrieron que la estatal apostó a que el paso del huracán Harvey, ese mismo año, subiría los precios del oro negro y sus derivados, pero falló en el cálculo al compararlo con otra ira de la naturaleza: el ciclón Katrina de 2005. El error costó al fisco 846 millones de pesos. Al solicitar los fundamentos de la decisión, la entidad de control recibió un documento donde se exponían notas de prensa. Quién lo validó es todavía un misterio, porque la autorización del monto solo consta en un acta del directorio, pero de 2018. Estas y otras cifras se suman a los atávicos 40 millones de dólares de pérdida que arrastra la estatal. La auditoría fue enviada al Consejo de Defensa del Estado para que evalúe una querella por fraude al fisco. La historia es de la Unidad de Investigación de radio Bío Bío.

    La Contraloría ordenó a la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) realizar al menos cuatro sumarios, luego de acreditar graves anomalías en los dineros usados en 2017 para llevar a cabo la mantención de una planta refinadora que costó al fisco cerca de 48 mil millones de pesos, por entonces 75 millones de dólares

    La información consta en una reciente auditoría del ente fiscalizador donde se analizó la paralización de funciones (o “paro de planta”) en la refinería ubicada en la Región del Bío Bío que, entre otras irregularidades, demostró el sobrepago a dos empresas por $899 millones, pese a que las normas del contrato lo impedían.

    Lea el informe completo

    En esa misma línea, la entidad de control descubrió falta de información para acreditar el correcto uso de $2.800 millones destinados a la remuneración de 400 trabajadores que participaron en la faena. Igual situación ocurrió con un acuerdo suscrito entre la ENAP y tres sindicatos para definir “incentivos”.

    Teatro y pelota

    El informe da cuenta que un día de paralización de la planta, le cuesta al Estado 1 millón 600 mil dólares diarios y las normas que rigen la ENAP, la obliga a velar por el uso idóneo y eficaz de los recursos públicos.

    Pues bien, durante 2017 la empresa pública perdió 5,28 días de labores por distintas razones. Una de ellas, el reclamo de los vecinos de la planta por malos olores.

    El 23 de marzo de 2017 cuatro plantas debieron detenerse, ya que la gerencia de la empresa privada que realizaba las labores, le pidió a la ENAP que los operarios se retiraran para ver un partido de la Selección Chilena. Cuatro días más tarde, una reunión sindical derivó en 3 plantas paralizadas. Y la mañana del 6 de abril del mismo año, ocurrió lo propio porque entre las 08.00 y las 08.45 horas, los trabajadores usaron su tiempo viendo una obra de teatro.

    Según la Contraloría, los “eventos” incidieron en la “ejecución global” de la mantención, alteraron la planificación y los términos en que se contrató servicios con empresas externas.

    La ENAP respondió señalando que no se trató de días perdidos, sino de “actividades relevantes que permiten asegurar el éxito de los objetivos del paro (de planta)”.

    Como sea, y de acuerdo al informe, el fisco debió pagar más de $2.298 millones por trabajos adicionales y sobrecostos en que incurrieron las empresas Vial y Vides y SK Industrial que ejecutaban la mantención.

    La ira de Dios

    Conforme los fiscalizadores de la Contraloría avanzaban en su revisión, descubrieron un acta del directorio de ENAP fechada el 28 de junio de 2018, cuando era presidido por Loreto Silva, quien renunció a su cargo en 2020 por conflictos de interés. El documento daba cuenta de un nuevo sobrecosto al proyecto que ascendió a más de $846 millones.

    La decisión, sin embargo, fue adoptada en septiembre de 2017 cuando el presidente de la estatal era Eduardo Bitrán. Detrás de los millones estaba la fuerza de la naturaleza.

    Ocurrió, señala el informe, que a raíz del paso del huracán Harvey por Estados Unidos ese mismo año, ENAP buscó generar márgenes de ganancia con el petróleo y sus derivados y detuvo el “paro de planta”. Los auditores solicitaron información para conocer cuáles habían sido los fundamentos que impactaron negativamente las arcas del fisco. Para sorpresa de los funcionarios “no se contaba con la información en detalle”.

    Sin embargo, ENAP les indicó que “se consideró la historia y el efecto del huracán Katrina” que afectó las costas del país del norte en 2005 y mantuvo en alza por varios meses los precios de los combustibles. “Lo que sucedió con el Huracán Harvey fue que el efecto duró muy poco”, señala el documento.

    En el email que recibió la Contraloría se adjuntó una presentación en Power Point que solo tenía imágenes de prensa y un gráfico comparativo de precios entre Katrina y Harvey, sin más contexto que la fragilidad humana frente a las leyes invencibles de la naturaleza.

    La proyección derivó en un nuevo gasto de $280 millones, ya que detener el “paro de planta” y reiniciar labores, derivó en una compensación a los contratistas privados que trabajaban en las faenas de mantención.

    Métrico o cúbico

    El 13 de mayo de 2019 los fiscalizadores realizaron un inventario físico a los pertrechos destinados al proyecto “constatándose en las bodegas de la empresa ubicadas en la comuna de Hualpén, Región del Bío Bío, que a la citada data, permanecían sin ser consumidos materiales y repuestos desde a los menos dos años”.

    A renglón seguido se descubrió que el valor de los elementos ascendía a más de $657 millones, los que no fueron imputados al proyecto “paro de planta” de 2017, sino que en el “gasto corriente” de ENAP.

    Según la Contraloría no existió control para evitar riesgos asociados a “obsolescencia, daño, robo, pérdida de valor, incluso el deterioro de las condiciones o especificaciones técnicas”.

    Los hechos materia del informe fueron remitidos al Consejo de Defensa del Estado (CDE) para que evalúe una eventual querella por fraude al fisco.

    A las pérdidas atávicas de la estatal se suman cuestionamientos por contratos directos, faltas de boletas de garantía, pagos excesivos de “horas hombre”, errores en la redacción de acuerdos comerciales, información necesaria para la auditoría que no fue entregada pese a que la Contraloría la solicitó en más de una oportunidad, entre otras muchas situaciones que sitúan a ENAP en un universo paralelo, pero con el dinero de todos los chilenos.

    Pese a lo anterior, ENAP logró utilidades en el segundo semestre de 2020 utilidades por 39 millones de dólares. Esto en relación a los 14 millones de pérdidas de 2019, según informó. Todo se debió, dijo la petrolera, “ a los frutos de un estricto plan de eficiencia, productividad, ahorros y control de inversiones, diseñado por el directorio y la administración (…) en medio de una de las peores crisis que recuerde la industria energética producto del Covid-19”.

    Nuestros comentarios son un espacio de conversación y debate. Recibimos con gusto críticas constructivas, pero nos reservamos el derecho a eliminar comentarios o bloquear usuarios agresivos, ofensivos o abusivos.
    Ver los comentarios (0)