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  • La magistrada Andrea Acevedo ha sido funada, amenazada y ya cuenta con protección policial. Su calvario comenzó en las redes sociales, cuando el 29 de enero pasado, estimó que un cabo de carabineros que arrolló a un barrista no debía quedar con arresto domiciliario. La decisión no fue el problema, sino los fundamentos que invocó, algunos de ellos rayanos en la discriminación y el estereotipo. Los pares de Acevedo no estuvieron fuera de la polémica. De hecho hubo críticas duras tal como lo revela una cadena de correos de la Asociación Nacional de Magistrados que revela la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

    El 29 de enero la jueza Andrea Acevedo resolvió no aplicar la medida cautelar de arresto domiciliario total al cabo primero de Carabineros Carlos Martínez, quien atropelló con el camión que conducía al barrista de Colo Colo, Jorge Mora.

    La magistrada fundamentó su resolución en que se trató de “una conducta negligente justificada”, pero al mismo tiempo usó expresiones que generaron la inmediata reacción en las redes sociales.

    “Estamos en presencia de un hecho que ocurre finalizado un encuentro deportivo con dos equipos que tienen, uno de ellos, por desgracia, una carga histórica que para el deporte no hace ninguna contribución, que es Colo Colo, que tiene la famosa Garra Blanca de por medio. Por desgracia, sus hinchas tienen una actitud no muy acorde a las normas sociales y al estado de derecho en general (…)”, dijo. Sus palabras fueron calificadas como segregadoras y rayanas en la discriminación por distintos actores sociales.

    Conocido el hecho, la presidenta de la Asociación Nacional de Magistrados (ANM) Soledad Piñeiro fustigó el “cómo” expuso sus argumentos en la audiencia de control de detención del uniformado. Hasta allí es conocido, pero los socios de la ANM también opinaron, algunos a favor de Piñeiro y Acevedo y otros en contra. Sus comentarios son hasta ahora desconocidos, pero una “cadena” de correos electrónicos revela cuál fue el sentir en la judicatura a nivel nacional.

    De acuerdo a los e-mails a los que accedió la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío, todo comenzó el 30 de enero de 2020, después de que Piñeiro envió un comunicado de prensa a primera hora de la mañana: “No es admisible que juzgadores utilicen prejuicios ni acudan a evaluaciones políticas, culturales o sociales personales que no sea posible desprender de los antecedentes de la causa para resolver lo sometido a su conocimiento”.

    A las 13:15 del mismo día, Gabriela Varela Lederman, una de las directoras de la gremial, encendió la mecha. Argumentó que Piñeiro se había excedido en sus atribuciones y que sus críticos dichos debieron ser analizados por el pleno de la ANM.

    “(…) como dirigentes gremiales no debemos comentar resoluciones de pares y menos, cuando no se encuentran firmes y ejecutoriadas (…) ello transgrede abiertamente la Independencia judicial, bastión que venimos defendiendo vehementemente hace décadas, lo cual debemos seguir haciendo, sin desviarnos de la ruta trazada en conjunto (…) esa declaración se ha hecho a título personal por la Presidenta”, escribió manifestando su desaprobación.

    Horas más, horas menos, las respuestas de los asociados no se hicieron esperar.

    El manoseo

    El juez de familia Pedro Maldonado Escudero fue uno de los más críticos del actuar de Acevedo y también de la diferencias de opinión al interior de la ANM. Indicó que al amparo del “manoseado principio de la independencia judicial” no se podía decir cualquier cosa.

    “Me llama la atención cómo se justifica que en el ejercicio de la función judicial se pretenda amparar todo tipo de expresiones (…) todo principio, incluido el de independencia (…) debe coexistir con otros igualmente valiosos, como el de respeto a la dignidad de las personas y la igualdad (…) cuando fundamos una resolución en prejuicios, estereotipos, odio, sesgo o cualquier otra consideración espuria, no solo rebajamos nuestra función, sino que nosotros mismos nos exponemos y aceptamos que el ofendido o la sociedad toda nos critique legítimamente”.

    En medio de esta crisis judicial, el mismo 30 de enero el Presidente de la Corte Suprema, Guillermo Silva, tuvo un argumento similar en contra de la actuación de Acevedo: “el ideal es que los jueces, al emitir sus resoluciones, se limiten al derecho y a los hechos establecidos en la causa”.

    El “todo vale”

    Haciéndose parte de los dichos de Silva, el magistrado Pedro Maldonado Escudero profundizó sus críticas: “No veo a nadie criticando al presidente de la CS (Corte Suprema) que dijo las mismas cosas que nuestra presidenta (Piñeiro); seguramente pensarán que es más fácil atacarla a ella”.

    Y agregó: “(…) bajo una errada concepción del principio de independencia no podemos amparar el atropello de los derechos, porque abriríamos una puerta hacia el “todo vale”. La independencia jamás puede amparar la negligencia, la ignorancia, la indolencia, el prejuicio, el interés personal o el odio como fundamento de nuestras actuaciones”.

    El juez oral de Los Ángeles Cristian Osses, fue una de las voces disidentes, justificando la resolución de su colega Acevedo, descartando que esta se basara en estereotipos y criticó duramente a la presidenta de la ANM.

    “(…) pareció que la presidenta (…) estaba reprochando los fundamentos de la resolución de una jueza como si esta se hubiese fundado en estereotipos. Parece que deberían implementar una vocería pues de nada sirve decir después que fue a título personal”, redactó Osses.

    El magistrado del área Laboral, Elicier Cayul, apuntó a que las decisiones judiciales deben resolverse sin “recurrir a estereotipos ni sesgos de ninguna naturaleza”. A renglón seguido recordó que el Estado de Chile ha sido condenado en la Corte Interamericana en distintos casos, entre ellos el su colega Karen Atala, entre otros.

    “No nos olvidemos de la pésima apreciación que tenemos los jueces en la opinión pública y que sin duda se relaciona con estos temas. Por otro lado, no veo porque nuestra Presidenta debe pedir permiso cada vez que tiene que emitir una opinión, ello está dentro de las facultades del ejercicio de su cargo”, apuntó.

    El magistrado de familia Rodolfo Medalla, dijo en la cadena de e-mails: “(…) resulta difícil defender como una práctica de un sistema judicial democrático el que un (a) juez (a), quien debe garantizar los derechos de todas las personas, haga declaraciones estigmatizando a una determinada categoría de personas, a las cual se atribuye haber pertenecido la víctima (…) Desde esta perspectiva puedo declarar que otorgo mi más pleno apoyo a nuestra Presidenta y comparto plenamente la oportunidad y contenido de sus declaraciones”.

    Su colega Patricio Silva, indicó: “Si la Presidenta tiene una opinión, o cualquiera de nosotros sobre la resolución dictada, o sobre nuestro sistema judicial o cualquier otro asunto, y la expresa a título personal, nadie podría objetarlo. Queda cubierto por la libertad de expresión. Pero cuando se actúa como la representante de un gremio, como vocera de los jueces, su actuación, desacreditando el desempeño profesional de un colega, es claramente reprochable, y debe ser retractada”.

    Cursos anti prejuicios

    Jueza de garantía de Santiago Alejandra Apablaza: “Extremadamente lamentable la opinión de la Señora Presidente de la ANM, asociación a la que no pertenezco y no me representa, pero que se permite no solo hablar a nombre los ‘Jueces de Chile’ si no que ahora además se confiere facultades directivas o correctivas del trabajo de los jueces (…) Es vergonzoso ver a jueces criticando a jueces en la redes sociales o la televisión, con los políticos ya basta y sobra”.

    Paula Villalobos, jueza en Parral: “Absolutamente de acuerdo con las palabras de Soledad Piñeiro y el Presidente de la Corte Suprema (…) Por mi parte, no vislumbro problema o conflicto alguno acerca que mis pares, los ciudadanos, los jueces revisores, académicos, etc. tengan la completa libertad para opinar acerca de nuestras resoluciones judiciales”.

    Ricardo Soto del Segundo Juzgado de Familia de San Miguel: ¿Tengo problemas de comprensión o el presidente de la Corte Suprema dijo más o menos lo mismo que la presidenta de la ANM?”.

    Y respecto de la jueza Acevedo, ahondó: “(…) crear una categoría distinta a ‘Persona’ para referirse a la víctima, es decir, como miembro de seguidores de un equipo de fútbol (hincha, barrista, miembro de una barra, etc.), como fundamento de una resolución judicial, considero que es una conducta opinable, criticable y obviamente no es digno de imitación (…) si me equivoco, por favor pidamos a la academia judicial (que) incorpore en su formación un acápite de ‘prejuicios como fundamento de las resoluciones judiciales’ (…) en este momento las exigencias a nuestra labor se han multiplicado, y debemos reflexionar (…) y no cerrar filas respecto de conductas que en mi humilde opinión no debieran repetirse”.

    Álvaro Flores Monardes, juez laboral, arguyó que la labor de los jueces puede ser cuestionada por la sociedad y formuló varias preguntas a sus colegas.

    “¿Es la independencia patente de corso para decir cualquier cosa en estrados? ¿Nos mantendremos impávidos cuando en estrados un juez o jueza dispense un trato inapropiado o humillante a un justiciable o interviniente, como lamentablemente hemos podido apreciar no pocas veces?”, cuestionó.

    En su mail Flores advirtió a sus colegas que de llegar los correos a los medios, el cuestionamiento “lícito” a las acciones de la judicatura continuaría.

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