La dieta mediterránea despierta interés en los consumidores por sus efectos positivos para la salud, al prevenir enfermedades cardiovasculares, mejorar la digestión, reducir la inflamación y propiciar un peso saludable.
En el marco de Espacio Food & Service, el investigador de dieta mediterránea y docente de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el médico Atilio Rigotti, explicó a BioBioChile cómo llevar a cabo este tipo de alimentación en el contexto nacional.
“La dieta mediterránea suena como si quisiéramos importar un patrón de alimentación de otra región del mundo a Chile, pero no es necesariamente así. En el mundo existen cuatro otras regiones mediterráneas, que son el sureste de Australia, Sudáfrica, California y toda la región central de Chile. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) la reconoce como un clima mediterráneo con productos mediterráneos. Por lo tanto, los alimentos mediterráneos están disponibles en Chile“, aclara el especialista.
Según detalla, esta dieta no se focaliza en algún ingrediente o alimento en particular, sino en un patrón alimentario.
El médico describió que el patrón alimentario tiene 5 factores claves:
Un bajo consumo de carnes rojas grasas, de embutidos, de lácteos enteros o quesos maduros. Bajo consumo de azúcar, alimentos azucarados y bebidas azucaradas. Mayor consumo de aceites saludables, como el aceite de oliva, la palta, el aceite de canola o frutos secos. Frutas y verduras, 5 porciones mínimas al día. Uso de hierbas y de condimentos para dar sabor y aroma a las comidas.
Dieta mediterránea en Chile a bajo costo
El corazón de la dieta mediterránea es el aceite de oliva extra virgen, indica Atilio Rigotti. “Es muy saludable, porque es un aceite que tiene grasas saludables, tiene antioxidantes y una serie de vitaminas que son muy importantes para la salud. De hecho, la dieta mediterránea es una dieta que es relativamente alta en grasas, pero en grasas saludables, por el aceite de oliva”, profundiza.
Sin embargo, este producto es costoso en el mercado chileno, en comparación con otros tipos de aceites. Para abaratar los gastos relativos a esta dieta, el investigador llama a reemplazar los productos por otros más económicos con los mismos efectos.
“El aceite de oliva podemos reemplazarlo con aceite de canola y con más palta“, ejemplificó el especialista.
Además, enfatizó en que se puede complementar la dieta con frutos secos y pescados, que son ricos en Omega 3. “Pueden comer salmón, atún y jurel en lata, que es más barato”, indicó.
Otro elemento importante de esta dieta es disminuir el consumo de carne. “Podemos sustituirlo por legumbres, los porotos, los garbanzos y las lentejas tienen alta cantidad de proteína, harta fibra, menos hidrato de carbono y son saludables también”, añadió el médico.