Edición Mistral Torres (BBCL)

El informe del caso Tomás: un "conocedor" del terreno que oculta crimen y la "inexperiencia" del SML

05 abril 2023 | 06:00

Un informe secreto del denominado caso Tomás revela las maniobras del agresor del menor para ocultar el crimen. El documento -elaborado por la experta forense Vivian Bustos y Carabineros- da luces de las horas posteriores a la desaparición y apunta a una "inexperiencia" de los profesionales del Servicio Médico Legal que participaron de las primeras diligencias. En resumen, una concatenación de acciones de encubrimiento y de errores que permite que hasta hoy no haya responsables.

Alguien “conocedor del territorio, capaz de desplazarse sin ser detectado” y que “tuvo acceso en numerosas ocasiones a éste sin llamar la atención”, buscó ocultar el crimen de T.E.B.G., menor de tres años hallado muerto en 2021 en Caripilún, región del Bío Bío.

La conclusión consta en un informe secreto del Laboratorio de Criminalística de Carabineros (Labocar), firmado por la experta perito forense Vivian Bustos Baquerizo, que arroja luces en medio de una indagatoria que, a más de dos años de su inicio, no cuenta con un responsable.

El documento -al que accedió la Unidad de Investigación de BioBioChile– caracteriza, aunque sin identificarlo, al agresor de T. y evidencia la “inexperiencia” de los profesionales del Servicio Médico Legal (SML) que participaron de la autopsia.

El mismo texto, apuntan fuentes de Radio Bío Bío, sirvió de base para que la fiscal regional Marcela Cartagena afirmara que el menor fue víctima de un ataque sexual previo a su muerte y reconstruye las horas posteriores a ésta.

Fundamentos “inapropiados”

“(El menor) fue acometido por terceras personas que, en definitiva, lo ultimaron previo, según los antecedentes que nosotros tenemos, un ataque sexual”.

La declaración corresponde a la fiscal Cartagena. Tuvo lugar durante su última conferencia ante medios de comunicación.

Su revelación no era casual: apenas días antes de ese 10 de marzo de 2023, recibió el informe de la perito Vivian Bustos; una destacada profesional en el ámbito forense y criminalístico, con pasos por causas de alta connotación social. El ataque a Nabila Rifo y los crímenes de Fernanda Maciel, Viviana Haeger y Jorge Matute, forman parte de las indagatorias en su abultado currículum.

Dentro de sus primeras conclusiones, el documento reconfirma que el fallecimiento de T. no fue consecuencia de una hipotermia, en contexto de inanición y deshidratación, tal como lo aseguró una primera autopsia del Servicio Médico Legal.

En efecto, Bustos enfatiza que -en base a los peritajes realizados en España por el doctor Aurelio Luna- dicha causa de muerte es incorrecta. Incluso, asevera que “los fundamentos empleados eran inapropiados”.

De acuerdo al escrito, la hipotermia fue refutada porque las condiciones climáticas eran “insuficientes para ello”. En tanto, la deshidratación y la inanición, entre otros aspectos técnicos, se descartaron porque “la muestra empleada como fundamento era inapropiada”.

Caso Tomás: “Inexperiencia” del SML

Así las cosas, el mismo informe apunta a una asfixia como la causa más probable del deceso. Algo que pudo haber sido detectado por el SML si es que se hubiesen empleado los medios técnicos y humanos correctos en las primeras diligencias practicadas.

De hecho, Bustos argumenta que el error del SML se da tras arribar a una conclusión “de manera precipitada”. Esto, “antes de contar con los resultados de diversas muestras levantadas”.

“En la autopsia se emplearon medios tradicionales y básicos de observación, sin incorporar tecnología de mayor precisión (…) y sin contar con profesionales de mayor experiencia”, reza el escrito.

La integración de ambos elementos -añade- hubiese alertado a los peritos que el caso de T. requería “una mayor planificación, comprensión y medios de demostración de circunstancias de relevancia médico legal, ampliando y diversificando el levantamiento apropiado de muestras y el desarrollo de técnicas que hubiesen permitido una mejor exploración”.

Requeridos por este medio, el Servicio Médico Legal declinó referirse al informe.

La cascada

Más allá de la incapacidad del SML para determinar con certeza la causa de muerte del menor, el informe también establece qué ocurrió con T. tras su desaparición.

Bustos estima que el deceso sucedió el mismo día en el que se reportó el extravío del niño: el 17 de febrero de 2021.

A contar de entonces, un tercero (o terceros) desplegó intentos para ocultar el cuerpo del menor y encubrir intencionadamente “conductas delictivas” asociadas a la muerte. La evidencia recopilada por la perito sugiere que fue trasladado y cambiado de lugar por un adulto en al menos dos oportunidades. Siempre en el sector de Caripilún.

Primero fue llevado al sector La Cascada, lugar que formó parte de las búsquedas, donde el victimario intentó deshacerse de evidencia genética que pudiese inculparlo. En este mismo lugar, se registraron las pisadas del calzado Albano descrito en un primer reportaje de BBCL Investiga. Posterior a esto, el cuerpo fue trasladado por última vez y dejado en el sitio del hallazgo.

Según el documento, este movimiento final “debió efectuarse sólo algunas horas previas” a que T. fuese encontrado por el equipo de búsqueda.

“Sin ser detectado”

Aunque sin identificarlo, el peritaje de Bustos caracteriza al responsable como una persona adulta “conocedora del territorio, capaz de desplazarse en él sin ser detectado”.

A reglón seguido, añade que quien ocultó el cuerpo “tuvo acceso al territorio en numerosas ocasiones sin llamar la atención” y que -tal como se dijo- “calzó el calzado Albano” durante su paso por La Cascada y uno “semejante a la marca Krosso levantado durante la investigación” (ver primer reportaje).

“Si bien la existencia de dos marcas figuradas de distintas plantas de calzado ofrece la posibilidad de dos sujetos diferentes que pudieran pisar a T.B.G. es posible considerar que se trate de un único y mismo sujeto que mantiene la posibilidad de aproximarse” a T. en “diversas ocasiones, incluso en días diferentes”, reza el escrito.

Hasta la entrega de este informe a comienzos de este año, la identidad del agresor no ha podido ser esclarecida. El mismo documento revela que las únicas pruebas genéticas levantadas al momento del hallazgo “tenían una elevada probabilidad de corresponder a una muestra deteriorada”.

Así, las “proteínas y formas celulares podrían perder las características que permitían su identificación”, sentencia.