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Diego Schalper: "La libertad no puede ser un privilegio para los que la pueden pagar"

Sábado 25 marzo de 2023 | 06:03

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Prensa Diego Schalper

Diego Schalper, diputado y secretario general de RN, subraya la importancia del Estado social y democrático de derecho en el actual debate constitucional, un tema que le apasiona y que él mismo ha empujado. A su parecer, el primer paso de esta discusión lo inició el movimiento estudiantil. También plantea que el desafío podría marcar una época: “Nuestra generación tiene la responsabilidad de encontrar equilibrios y complemento en donde antiguas generaciones han encontrado conflicto y confrontación”, asegura. En conversación con BioBioChile, reconoce -disimuladamente- que su discurso es más blando que el del resto de su sector: "Soy un derechista solidario", admite.

En una semana en que la discusión constitucional se centró en el estado social y democrático de derecho, Diego Schalper entró de lleno al debate.

Se trata de una de las 12 bases institucionales que él mismo ayudó a redactar e instalar en el acuerdo. Más aún, es un tema que -dice- le apasiona desde hace años. De hecho, su tesis doctoral de Derecho en la Universidad de Marburg, Alemania, la escribió precisamente sobre el Estado social y democrático de derecho.

“Me llamó la atención la manera en cómo Alemania había resuelto la disputa o la discusión entre cómo garantizar ciertas prestaciones sociales a todos, de manera que haya un piso mínimo de dignidad que habilite la libertad y, al mismo tiempo, resguardar que haya una cooperación público privada en la provisión de esos derechos”, explica el diputado y secretario general de RN en conversación con BioBioChile.

Si bien en la esfera pública por esos años no estaba tan activa la discusión constitucional, menos aún en la derecha, él asegura que en el mundo jurídico sí estaba muy presente. A su parecer, el primer paso del debate se suscitó a raíz del movimiento estudiantil, “cuando al alero de la idea de la educación pública gratuita y de calidad, se instala esta idea de la necesidad de garantizar ciertos pisos comunes. Y ahí empieza la discusión”, asegura.

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Yo creo que mi sector tiene que abrazar el concepto de derechos sociales. Tiene que hacerlo parte de su inventario político.
- Diego Schalper

Schalper repite muchas veces la importancia de la libertad, como suelen vociferar habitualmente en la derecha, aunque refrenda que debe ir de la mano de derechos sociales y justicia.

“La libertad no puede ser un privilegio para los que la pueden pagar”

-Usted impulsó que el concepto de Estado social y de derecho quedara plasmado en las 12 bases institucionales. El punto 5 lo redactó usted ¿verdad?

O sea, la verdad que lo redactamos en conjunto, pero sí jugué un rol importante en su redacción.

-¿Por qué esta base es una garantía para la centroderecha, siendo que a priori parecería un logro en la negociación de la izquierda?

Porque yo creo que la centroderecha tiene la responsabilidad de darle viabilidad social a la libertad. Es decir, aquellos que defendemos la libertad, la competencia, la iniciativa privada, el emprendimiento, cómo hacemos un Estado que garantice las condiciones mínimas sociales que hagan que todos puedan emprender y todos puedan decidir ser libres. Entonces para mí, el Estado social, como quedó redactado en las bases, es lo que habilita la libertad. Es decir, una libertad entendida en un ejercicio para todos.

Esto tiene dos consecuencias. La primera consecuencia es que cuando usted avanza en derechos sociales tiene que generar las condiciones para que sean financiables. Y segundo, elimina la posibilidad de que esta sea una discusión que se suscite en un juez, porque los jueces no tienen ninguna capacidad de velar por la responsabilidad fiscal. Y otro elemento, que es súper importante, es que la base contiene el que los derechos sociales tengan que consagrarse con una provisión mixta.

-¿Qué significa eso?

Que ni el Estado ni los privados por sí solos son capaces de garantizar esas condiciones sociales. Por lo tanto, hay que entenderlo siempre en un plano de cooperación, de colaboración público-privada. Entonces, yo creo que logramos una muy buena redacción porque es básicamente un Estado social a la europea y no un Estado social a la bolivariana.

-Usted impartió una charla a los candidatos constituyentes de RN sobre este tema ¿Lo entienden de la misma forma en la interna?

Yo creo que sí. Porque a veces uno no tiene que quedarse en las preconcepciones que tiene de las cosas, sino en cómo quedan redactadas. Y cuando uno lee la base, uno se da cuenta que es en las coordenadas que yo le estoy diciendo. Y mi partido en particular entiende que la única manera de defender la economía social, de mercado, de defender la libertad, es haciéndose cargo de que no solo los que tengan las posibilidades económicas puedan participar. O sea que en el fondo la libertad no puede ser un privilegio para los que la pueden pagar.

Yo sí me siento parte de una centroderecha solidaria que con la misma fuerza que defiende la libertad, el derecho a elegir, la economía social de mercado, también defiende el necesario rol del Estado en generar condiciones sociales que permitan a todos ejercer su libertad. Si la libertad es un privilegio para los que la pueden pagar, obviamente, aquellos que no están en posibilidad de proveerse por sí mismos terminan coqueteando con el populismo, terminan coqueteando con los autoritarismos de izquierda y, por lo tanto, nuestra tarea es -precisamente para defender la libertad y la economía social de mercado- generar las condiciones sociales que la hacen posible.

“Nuestra generación tiene la responsabilidad de encontrar equilibrios y complemento en donde antiguas generaciones han encontrado conflicto y confrontación”

-Al menos la derecha en el comité de expertos no parece entenderlo muy bien. Fue tema de discusión esta semana y Pavez declaró, por ejemplo, que quieren incorporar más el concepto de libertad, pese a que el párrafo que usted colaboró a redactar habla claramente de “derechos y libertades fundamentales” ¿Es inncesaria esa discusión?

Ninguna discusión es innecesaria. Yo creo que hay que tener todas las discusiones que sea necesario, pero sí es importante que todo entendamos que cuando pensamos en que este proceso tuviera bases institucionales, quisimos fijar un marco que diera un contexto a la conversación. Entonces, yo lo que le pido a todos es que en eso seamos especialmente cuidadosos para facilitar el trabajo constitucional.

-Cuando habla de Estado Social y de Derecho traza diferencias ¿Cuáles serían las principales entre la versión “bolivariana” y la “alemana”, que es la que usted defiende?

Lo que pasa es que hay algunos que han defendido lo que yo llamo el Estado socialista, que es distinto el Estado social. No, no le pongamos socialista. El Estado hegemónico es básicamente aquel en donde se cree que la única manera de resguardar los derechos sociales es a través del Estado y eso no es así. O sea, los países que uno tiene como referente aceptan la posibilidad de que tanto los servicios públicos como prestadores privados cooperen en la provisión de los derechos sociales.

En Latinoamérica, lo que se estila es creer que solo el Estado puede proveer derechos sociales y eso es un error y no tiene nada que ver con las bases.

-¿Usted cree que Chile en 50 años podría llegar a ser tan próspero como Alemania si seguimos esa definición?

Lo que tengo claro es que si queremos recuperar la senda del desarrollo tenemos que lograr estabilidad política y para eso es súper importante lo que resolvamos en el sistema político. Tenemos que lograr un equilibrio entre libertad y justicia y no libertad o justicia y mucho menos justicia sin libertad. O sea, en el fondo, acá lo que logran los países a los que les va bien es que las personas sean libres de escoger su proyecto de vida, pero que hayan condiciones mínimas de justicia que les permitan soñar con construir su propia vida. Nuestra generación tiene la responsabilidad de encontrar equilibrios y complemento en donde algunas antiguas generaciones han encontrado conflicto y confrontación.

-De la versión que usted plantea, en qué se traduce, en la práctica, para el ciudadano común.

Por ejemplo, se traduce en que el Estado tiene el deber de garantizar condiciones mínimas en materia de salud, en materia de vivienda, en materia de educación, de previsión social y pensiones. Yo soy partidario de que cuando se establece el deber del Estado en materia de salud, por ejemplo, le establezcamos constitucionalmente un plazo fatal al Estado y, por lo tanto, si una persona que es por ejemplo afiliado a Fonasa tiene un cierto plazo de lista de espera, si ese plazo se cumple, ese afiliado puede atenderse donde quiera a arancel Fonasa y el Estado tendrá que pagar la diferencia. Por lo tanto, son deberes del Estado que son exigibles.

“No le tengo fobia a los tributos”

-Si bien admite la dificultad que implica tener que financiar un mayor nivel de derechos sociales ¿Cómo se enfrenta aquello? Por ejemplo, hace poco se estaba discutiendo la idea de una reforma tributaria que habría permitido ampliar los recursos para financiar derechos sociales, pero a la hora de votar no tuvo el respaldo de la derecha.

Lo primero que quiero aclarar es yo no le tengo fobia a los tributos. En eso usted va a encontrar a alguien que está abierto a tener una discusión tributaria. Pero al mismo tiempo yo lo que le pido al gobierno es que no sea dogmático, porque aquí lo que pretendió el ministro Mario Marcel fue imponer un ladrillo tributario sin abrirse a conversar.

Yo lo que le pido al gobierno es que enfrente la discusión tributaria, más que en un pirquineo de votos, en un acuerdo amplio que involucre inviolabilidad tributaria, que involucre impuesto específico, agenda, elusión y evaluación. Si hace un acuerdo amplio va a contar completamente con Renovación Nacional.

-Que la derecha se sume de esta forma a la discusión constitucional y que se muestre abierta a un estado social de derecho ¿Es una forma en que la derecha pueda meterse de lleno en el debate? Y así no quedar fuera como pasó en el proceso anterior.

La cosa es distinta. Yo me alegro que la izquierda se haya abierto a un estado social de derechos con provisión mixta y con respeto a las libertades. Lo novedoso es que nosotros quizás nos hayamos abierto un concepto que, tradicionalmente, digamoslo así, ha sido administrado por la izquierda.

Yo no creo que sea un concepto de izquierda, el Estado social en Alemania es un concepto que surge como reacción a la izquierda. Ojo, el origen del Estado social en Alemania es una reacción a la izquierda, no un concepto de izquierda.

-Pero de todas formas se trata de un concepto del que la derecha ha reuído…

Hay un sector de la derecha que no comparte quizá. Pero yo tengo la sensación de que a medida que pasan los días han ido avanzando y entendiendo el encuentro entre libertad y justicia.

-A su parecer ¿Qué se puede conservar del Estado social de derecho de la propuesta rechazada?

A ver, la Constitución anterior en el artículo primero enunciaba este principio. Pero cuando usted se iba a la manera en cómo se redactaba, a propósito de la provisión de los derechos sociales, era una prohibición que nosotros no compartimos, donde tiene un predominio estatal, y por lo tanto yo rescato el principio, pero sí marco una diferencia muy nítida en cómo aterrizar eso en el articulado de los derechos sociales.

Yo creo que los derechos sociales tienen que ser entendidos como deberes del Estado y como metas obligatorias del Estado que se van cumpliendo progresivamente con respeto a la responsabilidad fiscal y con respeto a la provisión mixta. En eso yo trataría de mirar mucho la experiencia de los países que les ha ido bien y no tanto de los países que les ha ido mal. Salvo que alguien crea que las experiencias en materia de políticas sociales de los países latinoamericanos es una buena experiencia.

-Cuando habla de “ordoliberalismo” ¿en qué se diferencia de la escuela de Chicago, tan arraigada en la derecha chilena?

Es una discusión antigua. Cuando termina la primera guerra, la segunda guerra mundial y el contexto de guerra fría, la pregunta que se hacen los pensadores de la Escuela de Frankfurt, del ordoliberalismo alemán, es cómo se hace para, promoviendo un sistema de economía libre, se generen condiciones que hagan que todos se beneficien y por lo tanto de alguna manera se genere una contención respecto de la angustia que generaba la posibilidad de implementar el comunismo.

La Escuela de Frankfurt introduce una reflexión respecto del rol del Estado, respecto de las condiciones sociales, respecto de la economía social. La economía social supone un Estado que genera condiciones sociales que hacen posible la competencia. Porque fíjese que si usted no genera esas condiciones sociales que hagan que todas las personas se sientan parte; en la práctica, no se genera lo que busca la economía libre, que es una competencia, una sana competencia, una sana movilidad social.

“Soy un derechista solidario”

-Una vez instalado este concepto en una eventual nueva constitución ¿cuáles son los grandes desafíos que le quedan a su sector?

Yo creo que mi sector tiene que abrazar el concepto de derechos sociales. Tiene que hacerlo parte de su inventario político y a partir de ahí trabajar para que el día de mañana las personas tengan un real derecho a elegir, para comprometernos con una mejor educación pública y al mismo tiempo también con una educación privada que tenga compromiso social.

-Cómo se hace para dialogar incluso dentro de su propio sector, que muchas veces no es tan dado a generar transformaciones o a votar en favor de grandes transformaciones.

Acá no se trata de quien hace transformaciones y quien no hace transformaciones. La pregunta es ¿cuáles son los cambios? Yo al menos los cambios que proponía la Convención Constitucional me parece que le hubieran hecho un tremendo daño al país y por eso creo que el 62% lo votó en contra. O sea, yo espero que la izquierda haya hecho esa reflexión y esa autocrítica y se den cuenta que el programa político que le ofrecían al país no interpretaba al Chile profundo. Por lo tanto, cuál es la tarea de la centroderecha: es proponer un proceso de cambios con estabilidad, abrirse a los cambios, abrirse probablemente a un sistema de salud distinto, más integrado, abrirse a un rol más activo del Estado.

-Pero su discurso igual es un poco más transformador que el del resto de la derecha.

Yo lo que tengo claro es que Chile necesita cambios. Yo eso lo tengo claro. Yo no creo que el 62% sea un clamor a dejar todo como está. Yo en eso me separo de aquellos que, de la misma manera que Daniel Stingo, que en su minuto decía: “Mire, aquí la música ahora la ponemos nosotros”. Yo no creo que la música que se puso el 4 de septiembre sea una música por mantener todo como está.

-Entonces, en base a todo lo que plantea, ¿se considera un derechista renovado?

Yo me considero un solidario. Yo soy un derechista solidario.

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