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Senadora Sepúlveda: "Hay más de un millón de hectáreas sin producir, no hay nada sobre el suelo"

Lunes 20 junio de 2022 | 06:00

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"Tenemos una complicación grave de producción de alimentos". De esta manera la senadora Alejandra Sepúlveda (FRVS) califica la situación agroalimentaria en nuestro país, en donde la cantidad de hectáreas para la producción se ha visto fuertemente disminuida. "Hay un millón 114 mil hectáreas en el país sin producir. Son terrenos en los que antes se producía y en los que hoy en día no hay nada sobre el suelo", se lamenta. ¿Los factores? La sequía, desde luego, pero también la violencia en La Araucanía, la principal zona productora de trigo, donde hoy existe un 20% menos de intención de siembra.

La parlamentaria, Alejandra Sepúlveda (FRVS), quien ya le ha expresado su preocupación al ministro de Economía, Nicolás Grau, además de los titulares de Agricultura, Hacienda y la Dipres, señala que en Chile hay alrededor de un millón 114 mil hectáreas en las que no se produce nada.

Además de factores externos que han incidido en la problemática, como la crisis en Ucrania, la congresista, veterinaria de profesión, menciona otras causas internas que han mermado en la producción de alimentos, como la situación de inseguridad que se vive en La Araucanía: la principal región triguera del país.

A lo anterior se debe agregar la escasez hídrica. Según los resultados generales preliminares del Censo Agropecuario y Forestal (CAF) llevado a cabo en 2021, la superficie total declarada bajo riego fue de 902.158 hectáreas, lo que representa un 18,6% menos que en el censo 2007, cuando la misma superficie bajo riego fue de 1.108.559 hectáreas.

De acuerdo a Sepúlveda, la base de los problemas que se observa en la agricultura chilena se encuentra en la apertura económica que comenzó a experimentar Chile, explicando que aún cuando se esperaba que los sistemas productivos, como el agrario, se ajustarían conforme a las ventajas comparativas, dicha apertura no estuvo acompañada de las políticas adecuadas para favorecer la modernización y reconversión productiva.

Compramos afuera

-¿Cual es la situación actual en nuestro país? ¿Qué tan preocupante es?

Durante la pandemia hubo un censo agropecuario que no se hacía del año 2007, y frente a la revisión de algunos datos, si haces la comparación, tú ves cómo sostenidamente ha ido bajando la cantidad de hectáreas en relación a la producción de alimentos, con un 12% menos en cereales, un 32% menos en leguminosas, un 35% menos de hortalizas, un 28% menos de cultivos industriales, etc. Pero además hay una pérdida en términos de cabeza de ganado, de bovinos, de alrededor de un millón 200 mil, que en el fondo es proteína, carne y leche.

Una cifra que para nosotros es muy complicada es que hay un millón 114 mil hectáreas en el país sin producir. Son terrenos en los que antes se producía y en los que hoy en día no hay nada sobre el suelo. Y la mitad de eso era de la pequeña agricultura familiar campesina.

Si tú sumas a esto la guerra de Rusia con Ucrania, la que produce un aumento en el precio de los fertilizantes así como de todos los insumos, te das cuenta que, según los antecedentes que nosotros tenemos, hay aproximadamente un 20% menos de intención de siembra.

La verdad es que tenemos una complicación grave de producción de alimentos. Es cierto que quizás lo podemos traer de afuera, alguien podría decir ‘pero vienen dos barcos llenos de lentejas’. Sí, pero el problema es que también hay una crisis alimentaria en el mundo. Además tenemos un millón 200 mil hectáreas sin producir y nosotros comprando afuera. Lo que hay que tratar de hacer es cómo hacer más competitivo el sector y para eso necesitamos investigación y desarrollo pero también necesitamos el apoyo del Estado sin duda.

-A propósito de lo que usted menciona, ¿de qué manera ha afectado en nuestro país la situación entre Rusia y Ucrania?

Yo creo que el sentido de precariedad y vulnerabilidad que hoy día tenemos es muy evidente frente a lo que está ocurriendo. Está el alza de precios en los fertilizantes como también de otros productos, y si bien nosotros no importamos de esos países, sí competimos por los productos que esos países producen, y nos complica fundamentalmente en el precio del trigo, el precio del maíz, el precio del aceite, etc. Esto ha demostrado la fragilidad en términos de la dependencia internacional que hoy día tiene el país.

La Araucanía

-¿De qué manera la situación de seguridad e incertidumbre en La Araucanía ha afectado en la producción de esta región agrícola?

Nosotros tuvimos una reunión muy importante en la Comisión de Agricultura del Senado, en donde enfatizamos que esa cifra del 20% no es casualidad, también es construida con las propias organizaciones de agricultores, entonces claro, los agricultores de La Araucanía, del Bío Bío y de la zona sur nos planteaban precisamente además del aumento en el precio de los fertilizantes, de los insumos y costos de producción, el tema de la inseguridad que ellos tienen.

Es así como se suma una variable que es interna pero complica aún más el panorama y por eso se está hablando de un promedio cercano al 20% menos de intención de siembra. Eso complica sin duda. Presiona a la inflación y presiona a los precios, fundamentalmente de la canasta familiar.

-Otra de las causas son las sequías que han afectado al país. ¿Qué medidas a corto y mediano plazo se pueden tomar para enfrentar la escasez hídrica?

Este es un factor prácticamente endémico, que lo vamos a tener permanentemente. Por lo mismo está la idea de los pequeños y medianos embalses -no de los grandes embalses que nos demoramos en promedio 15 años en construir- que permitan captar aguas lluvia pero también el deshielo que se produce, y el agua que podríamos captar en el invierno.

Está la complicación, además, de cómo hacemos más eficiente el uso del agua al interior del predio. Los decanos de las facultades de agronomía del país, con los que tuvimos la oportunidad de conversar hace algún tiempo atrás en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, nos mencionaban que sólo había un 10% de tecnificación de riego en la pequeña agricultura. Sólo un 10%.

Entonces, tenemos mucho que caminar, que diseñar y que hacer efectivo en relación a tecnologías nuevas de riego, y de ahí incorporar eficiencia en el riego. Yo creo que eso es en donde hoy día deberíamos tener un grado de inversión importante.

Plantaciones a la baja

-Usted ha mencionado que el problema mayor de nuestro sector agropecuario y forestal es estructural. ¿A qué se refiere puntualmente?

A que cuando tú haces el análisis por hectárea, desde el año 1990 en adelante, la producción de los rubros más importantes como trigo, maíz, hortalizas, legumbres e incluso leche y carne, ha ido sostenidamente bajando en cuanto al número de hectárea.

Pero además lo que ha ocurrido es que el presupuesto de la nación en relación a lo que tiene el Ministerio de Agricultura, también ha ido sostenidamente bajando en el tiempo. En 1999 teníamos el 2% del presupuesto, pero hoy día tenemos el 1.13% del presupuesto de la nación. Entonces, en vez de ir fortaleciendo un sector que necesita apoyo, que ha crecido en exportación pero en exportación de frutas, productos del bosque, etc, en cuanto a alimentación ha ido sostenidamente a la baja.

-¿Por qué cree que la apertura de nuestra economía, de la que ya han pasado más de 40 años, no ha resultado beneficiosa para nuestra agricultura?

Porque cuando se determinan los tratados internacionales, tú tienes que tomar una decisión como país y una decisión política de cuales son los rubros, y quienes producen esos rubros, que uno debería proteger y estimular. Y eso no se hizo, se hicieron tratados internacionales absolutamente abiertos y sin resguardar productos que son estratégicos para el país.

Frente a esa decisión política que se tomó, de dejar absolutamente abierto y al descubierto los productos estratégicos, pero además de la pequeña agricultura, se ven las consecuencias que hoy día tenemos.

Por eso es que estamos en un minuto de inflexión muy complejo y de decisiones políticas que hay que tomar, que no necesariamente tienen que ver con el Ministerio de Agricultura, sino una decisión política de qué es lo que queremos producir, con quién lo queremos producir y qué es lo que significa para la economía del país dejar de producir estos alimentos, además de la dependencia que vamos a tener.

-¿Es por eso que durante su carrera parlamentaria no ha votado ningún TLC a favor?

Sí, claro, porque yo creo que cuando tú haces un tratado de libre comercio te abres al mundo, lo que es una decisión que puede ser positiva y de hecho lo ha sido para algunos rubros. Pero cuando miras a largo plazo tú ves a quién vas a desproteger, y la agricultura es algo que los países que han vivido guerras y que han vivido hambre saben lo que significa desproteger la agricultura que produce alimento.

Y esa es una de las razones, porque tú ves cuáles son las externalidades negativas a mediano y largo plazo que producen estos tratados, por lo menos para este sector que es tan importante para el país.

“Lo antes posible”

-¿Cómo avizora el futuro? ¿Lo ve de una manera optimista?

Estamos en un minuto en que se tienen que tomar decisiones que deben ser conscientes, que es lo que le hemos planteado al Gobierno, al Ministerio de Agricultura, al Ministerio de Economía y al Ministerio de Hacienda.

Si nosotros queremos terminar con un sector, bueno, pero que no nos digan después ‘que no sabíamos que esto iba a ocurrir’, sino que se debe estar consciente que frente a lo que está ocurriendo hoy día, a la falta de estímulos, vamos a tener una dependencia aún mayor de las economías internacionales, y que además un sector muy importante como la pequeña agricultura prácticamente no va a existir.

Vamos a tener una concentración de tierra con uno o dos rubros a nivel nacional. Vamos a tener grandes plantaciones de bosques, vamos a tener producción de fruta y esa va a ser nuestra realidad. Si nosotros queremos eso, tenemos que estar conscientes de las decisiones que tomamos hoy día, pero si queremos revertirlo, tenemos que colocar los recursos y tomar esa decisión lo antes posible…. antes que sea tarde.

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