El error del ministro Rabat que lo convirtió en una piedra en el zapato de La Moneda
Foto autor

Diego Álvarez Calvo

Periodista de contenido audiovisual

La información es de María Agramunt

Foto autor

María Agramunt

Periodista Radio Bío Bío Santiago

Publicado por Diego Álvarez Calvo

visitas

Ética y transparencia de BioBioChile

VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El presidente José Antonio Kast mantuvo en el cargo al ministro de Justicia, Fernando Rabat, pese a la polémica por los 56 beneficios otorgados a condenados por delitos sexuales contra menores. En La Moneda reconocen fallas políticas y que las víctimas no fueron consideradas, aunque defienden la legalidad de los decretos. Rabat deberá buscar una salida a la crisis, mientras enfrenta presión para reforzar su equipo y una semana clave para su continuidad.

El ministro Fernando Rabat se queda, pero la crisis está lejos de abandonar el Palacio de La Moneda. El Presidente José Antonio Kast decidió mantener al titular de Justicia y entregarle la tarea de conducir la salida a una polémica que, durante los últimos días, escaló más allá de los 56 beneficios otorgados a condenados por delitos sexuales contra menores.

Mientras jurídicamente el Gobierno sigue defendiendo que los decretos cumplieron con la normativa, políticamente el diagnóstico es muy distinto: en Palacio reconocen que no se dimensionó el efecto que tendría la decisión y, especialmente, que las víctimas quedaron fuera de la ecuación.

El vocero Gonzalo Arenas lo resumió separando ambos planos: ningún reproche jurídico a Rabat, pero sí falencias importantes en la conducción política.



Y el control de daños no quedó solamente en declaraciones, ya que el propio Arenas reconoció que durante el fin de semana fue uno de los encargados de llamar, uno por uno, a dirigentes oficialistas para pedirles que dejaran de tuitear y evitar que siguiera escalando una disputa que ya había saltado desde Justicia hasta los partidos.

Una intervención que da cuenta de cuánto terminó creciendo un problema que inicialmente estaba radicado en una decisión administrativa.

Kast no conocía los decretos antes de que fueran otorgados y en La Moneda resintieron haberse enterado cuando el asunto estaba desatado. Aún así, el Mandatario optó por sostener al secretario de Estado.

En esa decisión pesó la evaluación previa que existía de Rabat, especialmente su capacidad para construir acuerdos en el Congreso, además de la apuesta de que sea el propio ministro, que conoce técnicamente el problema, quien ahora conduzca la solución.

Por su parte, Rabat evitó profundizar sobre su continuidad y agradeció el respaldo presidencial.



Pero quedarse no significa que la presión haya desaparecido. De hecho, este lunes, Rabat recibió en el Ministerio de Justicia a parlamentarios para escuchar los reparos que dejó el manejo del caso.

El senador Matías Walker (Demócratas) manifestó la apertura al diálogo sosteniendo que, si bien existió un error, no se debe aprovechar de sacar ventajas políticas o pedir renuncias.



Con todo, en sectores del oficialismo ya plantean que Rabat deberá reforzar su equipo con perfiles de mayor experiencia política, precisamente una de las debilidades que dejó expuesta esta crisis.

Y en Renovación Nacional ponen incluso un plazo más corto: aseguran que el ministro está “rindiendo su examen de grado”.

En ese sentido, el diputado Diego Schalper, planteó que esta semana será definitoria para Rabat.

Se trata de una presión que ahora corre en paralelo a la tarea que Kast le entregó al propio Rabat: encontrar una salida al problema que estuvo a punto de costarle el cargo.

LO MÁS VISTO