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Martín Arrau, nuevo ministro de Seguridad en el gobierno de José Antonio Kast, ha marcado diferencias con su antecesora al validar la Política Nacional de Seguridad de Boric como base de trabajo. Tras polémicas por la falta de un plan claro, Arrau defendió la institucionalidad vigente, generando reacciones encontradas en la oposición y exautoridades. Su encuentro con el exministro Cordero fue bien recibido. Se prepara un paquete legislativo en seguridad y se espera que durante la Cuenta Pública se instale un nuevo enfoque en este tema.
Este martes se cumple una semana desde que Martín Arrau asumió como nuevo ministro de Seguridad. Y en apenas seis días, el nuevo secretario de Estado ya comenzó a marcar diferencias con el estilo de su antecesora y a delinear el rumbo que buscará imprimirle a una de las carteras más tensionadas del gobierno del Presidente José Antonio Kast.
De hecho, mientras en Teatinos 220 continúan trabajando intensamente en los siete ejes del nuevo plan de seguridad que el Ejecutivo presentará durante la próxima Cuenta Pública, Arrau sorprendió este lunes con una señal de continuidad institucional más que de ruptura.
En su primera vocería desde La Moneda, el ministro validó la actual Política Nacional de Seguridad Pública impulsada durante la administración de Gabriel Boric, asegurando que esta “es suficiente” y que el gobierno trabajará sobre esa base.
Todo esto luego de semanas de polémica por la inexistencia de un plan de seguridad claro por parte de La Moneda, controversia que terminó explotando tras las declaraciones de la exministra Trinidad Steinert, quien reconoció públicamente que el gobierno no contaba con una hoja de ruta detallada en esta materia.
En esa línea, Arrau descartó que el Gobierno parta desde cero en seguridad y defendió la institucionalidad actualmente vigente.
Las declaraciones rápidamente hicieron ruido en la oposición, especialmente porque durante toda la campaña presidencial el entonces candidato Kast cuestionó duramente la estrategia de seguridad impulsada por el gobierno anterior.
En ese sentido, el diputado Daniel Manouchehri (PS) ironizó incluso con que el mandatario debería invitar a Boric a la próxima Cuenta Pública para explicar el plan de seguridad del gobierno.
Pero las palabras de Arrau también fueron observadas con atención por exautoridades de la administración pasada. El exministro del Interior, Álvaro Elizalde, aseguró que el Gobierno terminó reconociendo que el marco institucional impulsado durante el mandato anterior sí entrega herramientas suficientes para enfrentar la crisis de seguridad.
En medio de este contexto, durante la tarde de ayer, el nuevo ministro sostuvo una reunión de trabajo con el extitular de Seguridad, Luis Cordero, encuentro que desde el entorno de la exautoridad valoraron positivamente, asegurando que ambos comparten una mirada similar en materia de institucionalidad y coordinación del sistema de seguridad.
Por su parte, dentro del oficialismo reconocen que la llegada de Arrau busca justamente marcar un contraste con el estilo de su antecesora, apostando por una conducción más política, institucional y enfocada en gestión.
De esta forma, desde la UDI defendieron que la continuidad de la Política Nacional de Seguridad responde a una política de Estado.
Eso sí, según planteó el diputado gremialista Eduardo Cretton, el sello del actual Gobierno estará en las estrategias y medidas concretas que serán anunciadas durante las próximas semanas.
Aunque hay buenos ojos sobre el ministro en el oficialismo, hay gran parte del sector que aún está receloso de los avances en seguridad
El jefe de bancada de Renovación Nacional, Diego Schalper, pidió al Ejecutivo otorgar discusión inmediata al proyecto de ley antiturbazos, afirmando que los últimos casos de delitos violentos reflejan la urgencia de endurecer las herramientas contra el crimen organizado.
Todo esto mientras el Gobierno afina un “paquete legislativo robusto” en seguridad, el que será presentado durante los próximos días y posteriormente detallado tras la Cuenta Pública del próximo 1 de junio.
Y es que justamente será ahí donde el Ejecutivo buscará instalar un punto de inflexión en materia de seguridad, luego de semanas marcadas por la polémica en torno a la inexistencia de un plan claro y la salida de Trinidad Steinert de la cartera.
De hecho, el próximo martes 2 de junio, apenas un día después del mensaje presidencial, Martín Arrau deberá enfrentar uno de sus primeros grandes desafíos políticos: comparecer ante la Comisión de Seguridad del Congreso para explicar en detalle la estrategia del gobierno y responder a las dudas instaladas en torno a la conducción de esta agenda.
Una instancia que en La Moneda observan con especial atención y que marcará el verdadero debut legislativo del nuevo ministro, tras el turbulento paso de su antecesora por Teatinos 220.