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El mandato del Presidente Gabriel Boric concluye en medio de tensiones y emplazamientos cruzados en el oficialismo, especialmente entre el Socialismo Democrático, el Partido Comunista y el Frente Amplio. La división se profundizó por la aplicación de la Ley Naín-Retamal en el caso de Gustavo Gatica, absolución de Claudio Crespo. El PS y el FA se culpan mutuamente. El presidente Boric llama a la unidad, mientras el Socialismo Democrático marca distancia y busca nueva articulación.
En el plano de los partidos del oficialismo, el mandato del Presidente Gabriel Boric está concluyendo con relaciones tensionadas y emplazamientos cruzados, específicamente entre el Socialismo Democrático y los partidos Comunista y Frente Amplio.
La división en la centroizquierda se profundizó principalmente por la aplicación de la Ley Naín-Retamal en el caso del diputado electo Gustavo Gatica, que derivó en la absolución del excarabinero Claudio Crespo.
La división de la centroizquierda
Se trata de una situación que se originó luego de que tanto el Frente Amplio como el Partido Comunista responsabilizaran al Partido Socialista por la aprobación de dicha ley, pese a que se trató de una iniciativa impulsada por el propio Gobierno. Esto derivó en que la colectividad encabezada por Paulina Vodanovic congelara sus relaciones con la alianza oficialista, lo que se traduce en que el PS se restará de los próximos comités políticos del Ejecutivo.
Este escenario ha generado que el Socialismo Democrático vuelva a reagruparse para marcar postura y distancia frente al FA y el PC.
Un ejemplo de ello fue el punto político planteado por el senador socialista y jefe de bancada, Juan Luis Castro, quien, en entrevista con El Mercurio, acusó que tanto comunistas como frenteamplistas realizaron un “lavado de manos, de Poncio Pilatos”, al no asumir responsabilidades por la Ley Naín-Retamal, recordando además que personeros de esas colectividades también votaron a favor de la iniciativa.
Asimismo, Castro sostuvo que ambas fuerzas deben realizar un mea culpa y evitar calificar de traidores al Socialismo Democrático.
Frente a estas tensiones en el oficialismo, el propio Presidente Boric salió al paso de las críticas e intervino el pasado viernes, entregando un mensaje de unidad al sector y señalando que las diferencias legítimas dentro del progresismo deben ser abordadas mediante el diálogo.
Pese a este llamado del jefe de Estado, en el Socialismo Democrático han optado por continuar marcando distancia del Gobierno, con el objetivo de buscar una nueva articulación de la coalición de cara a un escenario en que pasen a ser oposición.
En esa línea, la senadora y presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, responsabilizó directamente al mandatario por el fracaso en la construcción de una alianza sólida de izquierda, señalando que existió un periodo completo para consolidarla, pero que aquello no ocurrió.
Una postura similar a la del senador y timonel del PPD, Jaime Quintana, quien cuestionó la efectividad de los llamados simbólicos a la unidad y sostuvo que el Ejecutivo debe involucrarse de manera más activa si pretende recomponer la alianza.
De todas formas, en el Frente Amplio han optado por alinearse con el llamado del Presidente Boric para descomprimir el clima interno, confiando en que aún es posible mantener la alianza oficialista.
Así lo expresó el jefe de bancada frenteamplista, el diputado Jaime Sáez, mientras que su par en la Cámara, Nathalie Castillo (PC), sostuvo que su colectividad se proyecta para los próximos cuatro años priorizando las posturas legítimas en materia de derechos humanos, esto en el contexto del caso de Gustavo Gatica.
Precisamente ante las proyecciones de lo que ocurrirá cuando asuma el presidente electo, José Antonio Kast, desde el Partido Socialista ya adelantan que a partir del 11 de marzo existirán dos oposiciones, escenario que atribuyen principalmente a la falta de autocrítica del Frente Amplio durante los cuatro años de gobierno del Presidente Boric.
Así lo manifestó el senador socialista José Miguel Insulza.
Así, es un escenario complejo el que se proyecta para las fuerzas progresistas, donde toma cada vez más fuerza la posibilidad de que el Socialismo Democrático opte por distanciarse definitivamente del Frente Amplio y del Partido Comunista, configurando así dos oposiciones.
Una tesis que es observada con buenos ojos desde el Partido por la Democracia, donde han señalado que buscan ejercer una oposición propositiva al gobierno de Kast, marcando distancia del PC, que ha realizado llamados a eventuales movilizaciones durante el próximo gobierno, dejando en evidencia una división definitiva en la centroizquierda.