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La propuesta del gobierno de Chile de obligar a hospitales, colegios y otros organismos a reportar a migrantes en situación irregular ha generado controversia. El exdirector del Servicio Nacional de Inmigración, Luis Eduardo Thayer, criticó duramente la indicación, señalando que la medida desviaría la atención de expulsar delincuentes y convertiría a profesores y funcionarios de salud en policías migratorios. Advirtió que esto podría afectar la salud pública al disuadir a personas de acudir a centros de salud y colegios por temor a ser denunciados, lo que contribuiría a que la población migrante se oculte, limitando la información del Estado.
Controversia ha generado la propuesta del gobierno de obligar a hospitales, colegios y otros organismos a reportar a migrantes en situación irregular. En Podría Ser Peor conversamos del tema con el exdirector del Servicio Nacional de Migraciones, Luis Eduardo Thayer, quien criticó duramente la indicación.
Aseguró que “es tan mala la idea que la propia ministra de Salud ya le quitó el piso”. A juicio del exdirector, la medida apunta a personas que están en consultorios, colegios o jardines infantiles, cuando la prioridad debería estar en expulsar delincuentes.
Además, afirmó que “no podemos convertir a profesores o funcionarios de salud en policías migratorias”, indicó.
Thayer, además, advirtió que la iniciativa podría generar un problema de salud pública, ya que muchas personas dejarían de ir a los centros de salud. O podrían dejar de llevar a sus hijos a los colegios por miedo a ser denunciados.
Agregó que eso incluso provocaría que el Estado tenga menos información sobre la población migrante, ya que “la gente se va a esconder”.
El exdirector también cuestionó las expectativas que se han creado en torno a las expulsiones masivas y señaló que “decir que se va a expulsar a 300 mil personas es falta de honestidad política”, recordando que los recursos y capacidades del país para concretar expulsiones son limitados.