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La matrícula escolar cayó en 141 mil estudiantes desde 2020, en medio de la baja natalidad y la menor migración. Francisca Espinoza, de Acción Educar, advirtió en Expreso Bío Bío que el financiamiento ligado a la asistencia y los costos fijos presionan a los colegios, que podrían recortar recursos destinados a la calidad. Propuso ajustar las subvenciones y facilitar fusiones de cursos y traspasos entre sostenedores. “Chile no puede ahorrar en educación”, sostuvo.
La matrícula escolar cayó en 141 mil estudiantes desde 2020, en medio de la baja natalidad y la menor migración. Francisca Espinoza, de Acción Educar, advirtió en Expreso Bío Bío que el financiamiento ligado a la asistencia y los costos fijos presionan a los colegios, que podrían recortar recursos destinados a la calidad. Propuso ajustar las subvenciones y facilitar fusiones de cursos y traspasos entre sostenedores. “Chile no puede ahorrar en educación”, sostuvo.
La baja natalidad y el menor flujo migratorio están vaciando las salas de clases del país. El sistema escolar matriculó este año a 141 mil estudiantes menos que en 2020, una cifra que ha encendido las alertas en colegios de todo Chile. Hay cursos que se fusionan y escuelas que temen cerrar.
Según explicó Espinoza, los nacimientos casi se redujeron a la mitad en tres décadas: de unos 275 mil en 1993 a 146 mil en 2025. Aunque el Plan Chile Renace aborda la natalidad desde varios ministerios, a su juicio no considera el impacto en las escuelas.
Un financiamiento atado a la matrícula
El diagnóstico de Acción Educar muestra que entre 2015 y 2026 la matrícula de prekínder a cuarto básico cayó en 203 mil niños, y que entre prekínder y kínder la baja alcanza casi el 30%. Las proyecciones del INE indican que un primero básico pasará de 25 alumnos promedio a 20 al final de esta administración.
El problema, explicó Espinoza, está en la estructura de financiamiento: el 83% de los ingresos promedio de los establecimientos varía con la matrícula, mientras que los costos son en gran medida fijos. Por eso, advirtió, incluso los mejores colegios solo pueden ajustarse de una forma: “Lo único que pueden recortar en el corto plazo es lo que destinan a la calidad de la educación”.
La experta defendió mantener el sistema de subvención por asistencia, por su efecto positivo en la presencia de los estudiantes, que aún no recupera los niveles prepandemia. Propone ajustar al alza el monto de la subvención a medida que se reducen las cohortes, con criterios de calidad. También plantea facilitar herramientas como la fusión de cursos y el traspaso entre sostenedores. Rechazó además la idea de que menos niños permita ahorrar recursos, en un contexto donde casi la mitad de los estudiantes de segundo medio tiene nivel insuficiente en el Simce: “Chile no puede ahorrar en educación”.
Para Espinoza, la caída de la matrícula ya es una realidad que el país debe enfrentar cuidando la calidad y la continuidad del servicio educativo.