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La captura de Nicolás Maduro en Venezuela por Estados Unidos generó posturas divergentes en Chile: el Presidente Gabriel Boric condenó la intervención militar, alertando sobre precedentes peligrosos para la estabilidad regional, mientras que el presidente electo José Antonio Kast celebró el arresto, acusando a Maduro de desestabilizar América Latina con narcotráfico.
La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes este lunes enfrentarán cargos por narcotráfico y corrupción en Nueva York, se tomó las miradas de todo el mundo. Y Chile no fue la excepción. Las dos figuras políticas de mayor relevancia en este momento, el Presidente Gabriel Boric y el presidente electo, José Antonio Kast, tuvieron posiciones muy diferentes.
En primer lugar, el actual jefe de Estado condenó la intervención estadounidense, señalando que “sienta un precedente extremadamente peligroso para la estabilidad regional y global”.
“La soberanía no es una formalidad, es la garantía esencial que protege a los países de las voluntades externas, de la arbitrariedad y de la ley del más fuerte. Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro“, agregó.
Por su parte, el líder del Partido Republicano calificó como “gran noticia” la captura de Maduro, quien, según dijo, permaneció en el poder durante años tras ser sostenido por un “narcorégimen ilegítimo”.
Asimismo, apuntó a que el mandamás del régimen venezolano “desestabilizó a América Latina a través del narcotráfico y el crimen organizado”.
La “venezolanización” de la política chilena
Frente a las reacciones locales a la operación militar de Estados Unidos, el director del Centro Opinión y Democracia de la Universidad Central, Marco Moreno, sostuvo que “la captura de Maduro vuelve a activar un fenómeno que lleva años instalado en Chile: la venezolanización de la agenda política local”.
“Cada cierto tiempo, lo que ocurre con Venezuela está influyendo en la agenda. Dejó de ser un tema de sólo política exterior y pasó a funcionar como un marco interpretativo interno, obligando a los actores nacionales a tomar posición”, añadió en conversación con el Expreso Bío Bío.
Lo anterior, según planteó Moreno, ocurre principalmente por la ola migratoria y la asociación, justa o injusta, entre la crisis venezolana y el tema de la inseguridad, que ha permeado el debate público; fue el tema que se tomó la campaña presidencial y parlamentaria.
En ese sentido, apuntó a que las reacciones del Presidente Boric y José Antonio Kast frente al conflicto reflejan el momento político de cada uno de ellos.
¿Por qué las posiciones opuestas de Boric y Kast?
En esa línea, Moreno explicó que “Gabriel Boric está en la recta final de su mandato, a 60 días de dejar La Moneda, y habla de la lógica del Derecho Internacional, enfatiza en principios como la soberanía de los Estados y la no intervención, y es coherente con el rol institucional de un mandatario que va de salida y que busca fijar una posición doctrinaria. Por lo demás, ese ha sido el lugar donde se ha parado desde que es presidente”.
En tanto, señaló que “Kast actúa desde una mirada más pragmática, propia de quien va a sumir el gobierno y necesita leer el escenario regional en clave de gobernabilidad, cómo vienen los alineamientos; está mirando qué dice el presidente (Donald) Trump en relación con el resto de América Latina, en esta acción de geopolítica”
“El presidente electo interviene desde la lógica del poder por venir, donde pesan más los costos, los incentivos y las consecuencias prácticas de lo que se dice”, continuó.
De esta manera, Moreno aseguró que “no hay una diferencia sólo ideológica, sino una de tiempos, de responsabilidades y de objetivos políticos entre los dos actores de la política chilena en este minuto”.
Por otra parte, sobre los desafíos que tendrá Kast cuando se sitúe en La Moneda, el analista sostuvo que “va a tener que mirar y leer adecuadamente lo que está pasando”.
“No da lo mismo a quién va a nombrar como canciller, como ministro de Relaciones Exteriores, y no da los mismo a quiénes van a ser los asesores que le puedan ayudar a enfrentar este complejo escenario que está viviendo América Latina”.
Esto, ya que pareciera que Estados Unidos está llevando a cabo una “administración del caos”, al inclinarse por la vicepresidenta Delcy Rodríguez para encabezar la transición política y no por María Corina Machado o Edmundo González.