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Un día como hoy, 9 de febrero, pero hace 85 años atrás, el boxeo chileno vivió uno de los momentos más emblemáticos de su historia. En el icónico Madison Square Garden de Nueva York, el chileno Arturo Godoy, se enfrentó por el título mundial de los pesos pesados al legendario Joe Louis.
¡Agáchate Godoy!
Godoy, nacido en 1912 en Caleta Buena, Iquique, había forjado su carrera a base de esfuerzo y talento. Desde joven, su cuerpo atlético se destacó gracias a su trabajo en las aguas del norte y su pasión por el boxeo, la cual descubrió tras una pelea en un ring sobre el mar.
La carrera de Godoy despegó rápidamente. A pesar de sus humildes comienzos en Iquique, su habilidad y determinación lo llevaron a competir a nivel internacional, donde cosechó victorias en lugares como España, Cuba, Argentina y Estados Unidos. Fue en Argentina donde alcanzó sus mayores triunfos, e incluso recibió una portada en la revista El Gráfico. En 1940, su oportunidad de disputar el título mundial llegó, y la prensa internacional, escéptica sobre sus posibilidades, predijo que no duraría más de tres asaltos contra el temido “Bombardero de Detroit”. Sin embargo, Godoy demostró su carácter y habilidad, manteniéndose en pie durante los 15 duros rounds de la pelea.
La táctica del chileno fue única y sorprendió a todos: Godoy se agachaba por debajo de la cintura de Louis, evitando que sus golpes alcanzaran su rostro. A pesar de esta estrategia, Godoy carecía de la pegada suficiente para derrotar a su rival y, en última instancia, Louis retuvo el título por puntos en un fallo dividido. Aunque no logró la victoria, el combate fue un testimonio de su valentía y determinación, ganándose el respeto de la crítica y el público.
El 20 de junio de 1940, Godoy tuvo la oportunidad de enfrentar nuevamente a Joe Louis, pero esta vez la pelea resultó en una derrota más contundente para el chileno. Entre ambas peleas, Godoy se dedicó más a la vida social que al entrenamiento, lo que tal vez afectó su rendimiento. Sin embargo, su primera pelea en Nueva York, aquel 9 de febrero de 1940, quedaría grabada en la historia del boxeo, no solo por su resistencia, sino también por el espíritu indomable que mostró ante uno de los más grandes boxeadores de todos los tiempos.
En este video, Nibaldo Mosciatti nos cuenta más acerca de este acontecimiento que marcó la historia.