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El exembajador, analista político y académico de la Universidad Central, Samuel Fernández analizó en entrevista con Tomás Mosciatti la tensión entre Chile y Estados Unidos tras la controversia por el proyecto de cable submarino hacia China. El académico advirtió que el conflicto escaló a un plano de seguridad estratégica y sostuvo que el país enfrenta una presión directa para definir su posición.
Fernández describió el momento actual como inédito en la relación bilateral. Ante la consulta sobre la “temperatura” del vínculo con Washington, respondió: “Fiebre”, y agregó que podría aumentar “en la medida que no sepamos escuchar o leer lo que ha dicho Estados Unidos directamente y hacemos oídos sordos”.
Consultado sobre cuánto resiste Chile una mala relación con Estados Unidos, el académico planteó que el país enfrenta una definición mayor. “Si seguimos jugando a estar en el medio, o tomamos el partido que nos están forzando”, sostuvo. Y fue más categórico: “Va a tener que elegir, como están eligiendo todos los países de la región. No somos el único”.
Seguridad y advertencias previas
El exembajador sostuvo que el actual roce no obedece a diferencias ideológicas ni comerciales habituales, sino a un asunto mayor. “Entramos, a lo mejor sin quererlo, en un problema de seguridad”, afirmó, explicando que Estados Unidos entiende el proyecto como parte de la competencia estratégica con China.
En esa línea, recordó que Washington ha invocado la seguridad hemisférica y la injerencia extranjera en la región. Se abordó, incluso, la declaración pública de autoridades estadounidenses —como la del secretario de Estado, Marco Rubio— que vincula el proyecto con “la prosperidad económica y los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos en nuestra región”.
Fernández enfatizó que Chile no puede alegar completa sorpresa. “Ya había sido advertido”, dijo, aludiendo a comunicaciones previas. A su juicio, el debate interno sobre si el decreto estaba firmado o en trámite generó confusión y expuso debilidades. En diplomacia, sostuvo, no se puede improvisar: “No hay ningún tipo de conversaciones en las que no deba estarse preparado al detalle”.
El presidente electo y la reunión con Trump
Ante la eventual reunión bilateral entre el presidente electo José Antonio Kast y Donald Trump, Fernández señaló que cualquier negociación requiere conocimiento exhaustivo de los antecedentes.
“Tiene que tener todos los antecedentes”, indicó, agregando que el nuevo gobierno debería pedir explicaciones directas sobre las objeciones estadounidenses. “Dígamelo a mí, no los recados a los anteriores”, planteó como línea posible.
Sugirió que Chile debe evitar quedar atrapado en la disputa mayor. “No me use a mí para que usted se pelee con China”, afirmó, enfatizando que la decisión debe evaluarse sobre la base de los intereses nacionales.
También abrió la posibilidad de postergar la definición. Recordó “la paciencia china” frente a “la velocidad que quiere Trump” y deslizó que el tema podría tramitarse con mayor detención. “Estas cosas hay que estudiarlas con alguna detención. Porque las implicancias son gigantescas”, sostuvo.
Visa Waiver y presión política
Fernández vinculó el conflicto con otros ámbitos de la relación bilateral, como el programa Visa Waiver. Explicó que se trata de un privilegio asociado a la confianza y la seguridad.
“Si esa buena relación no existe o empieza a desaparecer (…) está claro”, señaló, aludiendo a que el beneficio podría revisarse.
En ese escenario, reiteró que el país enfrenta una definición estratégica frente a la pugna entre Washington y Beijing. “Va a tener que elegir”, insistió.