El 28 de marzo de 1870 murió la sargento Candelaria Pérez que tuvo una participación simbólica muy importante en la guerra con la confederación Perú-Boliviana.
Había nacido en Santiago en el barrio de La Chimba en 1810, fue hija de un artesano y desde pequeña tuvo que trabajar como empleada domestica para una familia de holandeses.
El año 1833 partió con sus patrones al Perú, de los cuales se separó poco tiempo después para instalar un restaurante para marinos en el Callao, llamado Fonda Chilena.
Durante 1837 y en plena guerra contra la confederación Perú-Boliviana, marinos de tres buques chilenos instalados en El Callao, realizaron actos hostiles y redadas contra la población civil lo que desató la venganza de los peruanos.
Poco después y en venganza, los peruanos asaltaron los domicilios y el comercio de los chilenos radicados en la ciudad.
La fonda de Pérez fue prácticamente destruida por lo que tuvo que volver a sus actividades de empleada domestica hasta que en agosto de 1838 y en la llegada del ejercito chileno bajo las ordenes del General Manuel Bulnes, Candelaria Pérez se enroló en el batallón Carampangue como cantinera enfermera.
El hecho que la hizo famosa fue el asalto del cerro Pan de Azúcar en la Batalla de Yungay el 20 de enero de 1839 donde el plena fiereza de la lucha, tomó uno de los fusiles de los muertos y combatió hasta coronar la cumbre.
De regreso en Santiago la sargento Candelaria Pérez fue ovacionada y el Gobierno la ascendió a alférez con una pensión de 17 pesos mensuales.
Pasó sus últimos años de vida enfrentando la pobreza y su muerte se produjo el 28 de marzo de 1870 en la más grande miseria.
La comandancia general de armas dispuso que un piquete de tropas le hiciera al día siguiente en el cementerio los honores de ordenanza.