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Guionista y escritora “literaria”, Lula Almeyda acaba de lanzar su libro “Pajarona”, un texto de la colección Surcos del Territorio, de Editorial La Pollera. En su caso, comparte su experiencia en Rancagua, donde nació y creció, hasta que se vino a Santiago a estudiar escritura creativa.
Para conversar sobre ello estuvo en el programa “Del Fin del Mundo”, de TV BioBio, con Ana Josefa Silva y Marco Antonio de la Parra, quien justamente fue su profesor en esos años.
Fue una época “de mucho aprendizaje, porque eran ramos de taller: de poesía, de ensayo. Eran unas cosas muy lindas, como cine y dramaturgia, veíamos unas películas de Angelopoulos. Aprendí muchísimo, porque al menos desde donde yo venía, no había ningún incentivo, ni para ver cine más rebuscado, ni para leer, ni para ir al teatro, ni muchas cosas que yo descubrí acá en Santiago. Entonces todo me impresionaba, todo era aprendizaje, todo era un nuevo referente de donde inspirarse, para hacer cosas. Entré a estudiar esta carrera no cachando ni una. En realidad quería estudiar guión solamente, pero estaban estos otros ramos alrededor que me parecían bien, tenían que ver con mis intereses, sólo que estaban muy poco trabajados, por el lugar de donde venía”, recuerda.
Tituló “Pajarona” a su libro porque “nos dimos cuenta que este concepto englobaba un poco toda la experiencia de esta niña que luego crece y que también al parecer es algo que se asocia mucho al provinciano”.
“Asumo que es un sentir común porque, por supuesto, uno viene de un ritmo muy distinto en la provincia. En lo que yo llamo mi pueblo-ciudad, porque cuando yo estaba en Rancagua, no era una ciudad del todo, era como pequeñita, y el ritmo es distinto, y luego uno llega a Santiago y es como ir a Nueva York”. Ahora, claro, “Rancagua está inmenso”.
De esos años, siente que que había poco interés de dar a conocer la cultura propia de la ciudad. “Ahora hay internet y creo que internet lo cambió todo; ayudó mucho a unificar a Chile, que está muy disgregado”.