CAPTURA

Causa y Efecto: De los pozos carcelarios al respeto global, el viaje político y moral de Pepe Mujica

13 mayo 2025 | 18:54

Ha muerto el expresidente uruguayo, José Alberto Mujica Cordano, Pepe Mujica.

Y lo primero que hay que decir, porque está lleno de reacciones, los políticos nunca me dieron la oportunidad, digamos, de hablar, pero bueno, está lleno de reacciones para el nivel mundial, con muchos reconocimientos de Pepe Mujica.

Lo primero es que hay que recordar que él mismo pidió que no lo idolatraran, que era un hombre que tenía defectos, que tenía una gran vocación por la política, que creía que la política podía transformar la realidad de las personas, y a eso se abocó.

También una persona que, no sé si la palabra es abjurar, pero que sí que tuvo una mirada crítica respecto a su propia actuación.

Más joven, porque recordemos que él perteneció al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaro, que es una guerrilla, que, atención, es una guerrilla que usó métodos terroristas. Partamos diciéndolo. Es justo decirlo además, para ceñirse a la verdad.

Y la crítica que existe hacia Tupamaro y otros grupos, ¿no?, es que comenzaron a actuar cuando, en este caso, en Uruguay existió una democracia plena, una democracia bastante avanzada además para América Latina, con prácticamente cero desempleo, grandes prestaciones sociales.

Entonces, está bien, hay algunos exmiembros de Tupamaro que han querido reescribir la historia señalando, para que vean que también todo puede acomodarse a un discurso tramposo, ¿no?, en el sentido que ellos dicen, no, no, no, nosotros tomamos las armas en democracia porque sabíamos que venía una dictadura.

Quedarnos libres, digamos, de quienes saben lo que va a venir, digamos, porque pueden terminar cortando cabezas.

Pero, ¿qué es lo relevante de Mujica? Que tomaron las armas, efectivamente, en democracia; después llegó la dictadura, y él sufrió muchísimo porque estuvo detenido.

Fue detenido en varias ocasiones, pero tuvo un periodo de encarcelamiento de unos 11 años.

11 años seguidos, unas condiciones terribles. Lo trasladaban de cuartel en cuartel, en unas celdas que no eran celdas; eran prácticamente unos hoyos, unos pozos. Digamos, y los tenían verdaderamente como rehenes, vale decir, con amenaza de muerte si es que había acciones del grupo guerrillero.

Entonces, ¿qué es lo notable?

Que, pasando por esa experiencia, Mujica fue capaz de elaborarla y de reelaborar su concepto de política. No abjurando de su juventud, sino reconociendo los errores que había cometido e incrementando, eso es lo notable, e incrementando su vocación política y su compromiso político.

Entonces, una persona que buscó el diálogo, que dijo: “La política no puede ser un factor de división, sí de posturas distintas, que tiene que haber controversia, debate, pero sin descalificaciones y sobre todo cuidando muchísimo que…”, hablaba mucho de Uruguay, “que hubiese una comunidad que viese en el otro a un similar y que, por lo tanto, que también cuidara del otro”, insisto, manteniendo las distensiones y luchando por el poder.

Desde esa perspectiva, es un personaje, yo creo, que bastante único. Muchos, por ejemplo, han recordado que una persona que no se enriqueció, que volvió a su chacra después de ser presidente… Quiero recordar que en Chile los presidentes así eran.

Hay presidentes de Chile, estoy hablando de épocas bien pretéritas, comienzo del siglo pasado, que salieron más pobres de la moneda de lo que entraron.

Y en ese sentido, Mujica, más allá de las diferencias que uno pudiese tener con él, Mujica es un ejemplo de la reivindicación de la política al servicio de los demás, de una aproximación humanista a la política, donde, más allá de su ideología, que la tenía, él era capaz de poner la ideología por delante, pero sin abasallar al contrario.

Y yo creo que fue además fruto de la experiencia, el sufrimiento que él vivió, que él padeció.

Yo creo que eso es lo que hace que Pepe Mujica también sea un personaje tan único y que llame tanto la atención, y es que, en base a toda la vivencia, y sigamos recapitulando su historia, o sea, fue guerrillero, estuvo preso, se escapó de la cárcel, volvió a la cárcel, lo torturaron, lo tenían solo, no comía nada, se enfermó, y después de eso, a pesar de todo lo que vivió, él vuelve con ese afán de trabajar en la política.

Y con un discurso donde hablaba, y esto no es discurso, hablaba del amor efectivamente, pero sobre todo hablaba del otro, de siempre ver en el otro a un ser humano, que era lo primero, y de ahí partamos, pero reconocer la dignidad humana de esa persona y a partir de ahí, dignidad humana no en el sentido religioso; Mujica no es religioso, pero es decir, mira, somos pares, te reconozco lo que tú me reconoces a mí, y por lo tanto a partir de ahí elaboramos nuestras diferencias y vemos cómo las resolvemos.

Entonces, creo que ha dejado una huella muy profunda en muchos, muy profunda.

Revisa todo el análisis de Causa y Efecto en el video de la nota.