Cultura
Del sue√Īo a la realidad: La historia del chileno que toc√≥ dos veces con Pearl Jam
Publicado por: Daniel Medina
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Mientras el p√ļblico chileno tarareaba los agudos que cierran “Black”, Eddie Vedder distingu√≠a un rostro familiar entre las m√°s de 65.000 almas que se encontraban en la explanada del Parque O’Higgins. Tras unos minutos, dio el visto bueno al personal de seguridad para que esa persona subiera. S√≠, era √©l, ese con quien se abraz√≥ tan solo dos semanas antes. Ese con quien comparti√≥ escenario dos a√Īos atr√°s. El mismo al que Eddie le regal√≥ una u√Īeta que sirvi√≥ de garant√≠a para repetir la experiencia.

Ese era Juan Pablo L√≥pez (28 a√Īos), ingeniero inform√°tico de Vi√Īa del Mar. Sobre su cabeza sosten√≠a un cartel pidi√©ndole tocar nuevamente un tema junto a Pearl Jam, que lideraba la tercera versi√≥n del festival. Para el l√≠der de la banda de Seattle eso era m√°s que una solicitud: era el recordatorio de la promesa que √©l mismo le hizo al chileno.

La experiencia, seg√ļn relat√≥ Juan Pablo a BioBioChile, fue una suerte de revancha en comparaci√≥n con 2011, instancia donde toc√≥ por primera vez con el conjunto de Estados Unidos. Si bien admite que es una de las mayores alegr√≠as que ha tenido en su vida, muchos de los momentos se borraron de su mente por el √©xtasis.

Para él, todo se gestó tras los dos míticos conciertos de Pearl Jam en San Carlos de Apoquindo, en noviembre de 2005.

“Yo me ech√© un ramo por segunda vez por ir a verlos, me importaba una raja en ese momento”, confidencia respecto a su fanatismo hacia la agrupaci√≥n por la cual compr√≥ su primer CD y que inspir√≥ un buen tramo de su aprendizaje musical. Habiendo logrado verlos, a los pocos meses reuni√≥ a otras personas para iniciar una de las tantas bandas tributo en las cuales ha estado inserto

Cuando se confirm√≥ el regreso de Pearl Jam en 2011, Juan Pablo ya sab√≠a casi todo el repertorio de ellos y resolvi√≥ seguirlos en la gira que, adem√°s de nuestro pa√≠s, cruzaba por Brasil, Argentina, Per√ļ, Costa Rica y M√©xico.

Antes del concierto en el Estadio Monumental, Juan Pablo se dej√≥ llevar por una corazonada. En un trozo de cartulina, un marcador y una foto escribi√≥ la humilde solicitud que m√°s tarde anular√≠a transitoriamente su cerebro. “Con pura fe nom√°s, el fanatismo y todo, hice un cartel. Quiero tocar un tema nom√°s poh. Pens√© ‘puta, no se pierde nada‘”, sostuvo.

La posici√≥n que logr√≥ entre el p√ļblico fue m√°s que privilegiada, aunque ello le signific√≥ previamente varias horas de incomodidad: “Llegu√© a las 10:00 y me qued√© adelante. Aguant√© el calor, la tierra, sentado en el suelo. La cosa es que eso me permiti√≥ quedar adelante. As√≠ lo he hecho cada vez que he ido a ver a Pearl Jam”.

Quedando en la ubicación más cercana al escenario, en una cancha sobrevendida al máximo, solo le quedaba alzar sus brazos y esperar a que vieran su cartel. Tras el encore, Eddie miró el afiche e hizo unos gestos que Juan Pablo no entendió. Después de unos dos temas, logró subir.

Lo que puede ser el momento más memorable de tu vida, aquel que recuerdas de principio a fin y donde podrías evocar en orden todas las sensaciones que recorrieron tu cuerpo, para Juan Pablo es una serie de imágenes casi desconectadas.

“Qued√© como medio borrado. Pasaron como cuatro temas y estaba el manager del tour y estaba otro de los tipos que ve√≠a las partituras de los temas en un computador. Y en esa me preguntaron qu√© temas me sab√≠a”, se√Īala.

Previendo que se “taimar√≠a”, √©l anot√≥ una lista con al menos 90 canciones que conoc√≠a de principio a fin y la entreg√≥. “Ya, este”, le dijeron. Y despu√©s ocurri√≥ lo que vieron miles de personas en el recinto de Pedreros que escucharon a un chileno ejecutando “Last Kiss”, de Wayne Cochran.

https://youtu.be/FzRHh4My1Wo

Del instante arriba del escenario y la sensaci√≥n de tocar junto a su banda favorita Juan Pablo no recuerda mucho ya que, para √©l, ese momento roz√≥ el l√≠mite entre el sue√Īo y la realidad. “Era una sensaci√≥n tan cu√°tica. Me empec√© a morder la lengua y me raj√© la lengua, no sab√≠a si estaba so√Īando. Era s√ļper cu√°tico, sin histeria… estaba como flotando”, afirma.

Los m√ļsicos, seg√ļn confidencia Juan Pablo, estaban nerviosos. “De las veces que se hab√≠a subido un fan, siempre era para cantar un rato o huevear sobre el escenario, a saltar, a tocar un pandero, pero nunca a tocar un instrumento”.

En bambalinas, una vez que termin√≥ el concierto, pudo compartir unos minutos m√°s con sus √≠dolos. Asegura que conversaron “de la vida” y que incluso se permitieron tocar un par de acordes.

Debido a lo in√©dito del hecho, a muchos les pareci√≥ que todo hab√≠a sido orquestado de antemano. Otros prefer√≠an que subiera Javier D√≠az, quien por ese entonces granjeaba fama en el concurso de talentos “Mi nombre es”, precisamente imitando a Eddie Vedder. L√≥pez sostiene que todo fue tan espont√°neo como se vio en la serie de registros que circulan.

Muchos lo felicitaron o derechamente le manifestaron su insana envidia, pero Juan Pablo se sentía incómodo. Su pensamiento, mucho más orientado hacia lo analítico, producto de su profesión, no lograba procesar cómo algo que solo se gestó por largo tiempo en su cabeza pudo cruzar desde el mundo onírico a la realidad.

Por eso, y dejando atr√°s la emoci√≥n, decidi√≥ reivindicarse consigo mismo cuando se anunci√≥ que Pearl Jam encabezar√≠a el Lollapalooza criollo, en medio de la gira que llevar√≠a al grupo a recorrer nuevamente Brasil y Argentina. Fue ah√≠ cuando resolvi√≥ seguirlos por todo su trayecto hasta llegar al Parque O’Higgins.

En Brasil, dos d√≠as antes de la versi√≥n local del festival creado por Perry Farrell, Juan Pablo se encontr√≥ fortuitamente con Eddie en un restaurante. Pese a que los amigos que lo acompa√Īaban entraron en colapso, resolvieron esperar en una esquina en el exterior. Al salir, el m√ļsico se acerc√≥ a ellos y mir√≥ a Juan Pablo, como si algo le llamara la atenci√≥n en particular. “¬ŅTe conozco? Estoy muy seguro que s√≠”, le dijo Eddie Vedder. El chileno, un tanto desconcertado, narr√≥ a grandes rasgos la at√≠pica experiencia. “Aaah, Huan Pablou!”, le respondi√≥, abraz√°ndolo.

L√≥pez afirm√≥ que intercambiaron palabras por un rato y, cuando ya se desped√≠a, Eddie le entreg√≥ un regalo. “Despu√©s de que conversamos de todo yo le doy la mano y me dice ‘espera un poco‘. Se mete la mano al bolsillo y me regala una de las u√Īetas personalizadas que tiene. ‘Toma, vamos a tocar en Chile‘, me dijo, y ah√≠ explot√©”, asegura.

Con ese antecedente, m√°s algunas instrucciones generales que le dio el vocalista para reconocerlo entre la multitud, a Juan Pablo solo le restaba elaborar un nuevo cartel que llev√≥ al Parque O’Higgins.

Y fue ese 6 de abril de 2013 cuando, tras haber sido invitado nuevamente a subir al escenario, Juan Pablo cambi√≥ los planes que ten√≠a el l√≠der de Pearl Jam. “Last Kiss?”, le pregunt√≥ el norteamericano. “No, Sonic Reducer“, rebati√≥ ante un descolocado Eddie que afirm√≥ en ingl√©s al p√ļblico “√Čl quiere tocar este tema, espero que se lo sepa”.

En ese entonces su sobrepeso era evidente. “Pesaba 118 kilos”, se√Īala, por lo que no era de extra√Īar que las no muy cari√Īosas interpelaciones lanzadas desde el p√ļblico iniciaran con “guat√≥n“, seguida de alg√ļn adjetivo de grueso calibre que preferimos no reproducir. Sin embargo, logr√≥ ganarse la admiraci√≥n del p√ļblico con el cover de Dead Boys, donde se dio el lujo de cantar parte de los coros.

https://youtu.be/sTvb5CcrdOI

“De 2013 yo me acuerdo de todo. Es como cuando grabas con una GoPro y ves todos los movimientos que hiciste. Me acuerdo hasta de los pedales de Mike McCready donde cay√≥ crema de la torta de cumplea√Īos [McCready cumpli√≥ 47 a√Īos un d√≠a antes] . Hasta de esos detalles me acuerdo”, afirma Juan Pablo.

Ahora, a menos de siete meses del pr√≥ximo concierto de Pearl Jam, todo es distinto. Juan Pablo pesa 20 kilos menos que en abril de 2013, recientemente encontr√≥ trabajo y ser√° padre en los pr√≥ximos meses. Ya cuenta con dos presentaciones con la banda que roba sus sue√Īos y conoce absolutamente todo su repertorio. Si todo sale bien, ya tiene en mente el tema que pedir√° ejecutar. Tiene visualizado cada aspecto, solo falta que llegue pronto el anhelado 4 de noviembre para liberar esa melod√≠a de seis minutos que resuena en su cr√°neo.

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