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Lina Meruane y Volverse palestina: la política “incorrecta” de nombrar

Detalle de la portda de Volverse palestina
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El libro de la notable escritora chilena con ancestros palestinos es un verdadero viaje –en muchos sentidos- en busca de las raíces y de sus diversas identidades, abordando temas como la inmigración (exilio), discriminación y analizando el conflicto palestino-israelí.Un viaje, una búsqueda, miradas críticas que pueden servir y aplicarse a muchas y muy diversas realidades.

Y una demostración de compromiso que se resume, en parte, es esta cita:

Hay que fracturar con el lenguaje la asfixiante dicotomía a la que nos somete el discurso político, uno que intensifica dramáticamente las posiciones binarias (contra el enemigo, contra el traidor) cuanto más prolongado es el conflicto. El pobre idioma de la dicotomía acaba reemplazando toda complejidad y todo pensamiento crítico. Tal vez ese sea el único compromiso posible. (pp 193)

Volverse palestina es una búsqueda constante –a ratos obsesiva- de sus raíces e identidades de chilena residente hace más de una década en Estados Unidos de Norteamérica, de descendiente de palestinos, de escritora, de investigadora, profesora, de intelectual y tantas más coexistentes en ella.

Búsqueda de sus raíces ancestrales:

¿Cómo que no somos Meruane? No, dice, sin agitarse. Ustedes son Saba. ¿Sabaj?, pregunto yo casi afirmando, Sabaj o Sapaj, porque esa parte de mi familia recibió nombres distintos al ingresar a Chile. No, no, repite y afirma: Saba. Los Sabaj son otros. (pp 76).

Volverse palestina es un ensayo, una búsqueda marcada por recuerdos, viajes, lecturas, muchas lecturas e investigación, conversaciones (con familiares chilenos y palestinos, con vecinos judíos y estudiantes diversos) y cuestionamientos, muchos de ellos personales.

Hacía falta regresar a los planteamientos del pasado y a las vicisitudes del lenguaje que sirvió para armar esta historia. Vi que era necesario sondear los usos del lenguaje en situaciones de conflicto. (pp 115)

Todo ello marcado por un espíritu crítico y una valentía que, a ratos, dan vértigo, tanto por la profundidad y persistencia para abordar el conflicto palestino-israelí como por exponerse (en términos políticos, en temas personales), en un marco donde sus vivencias, su memoria, sus sentimientos están presentes, activos, vivos (en este sentido, su texto es femenino, escrito desde el sentir, desde el interior).

Volverse palestina es un libro esencial en muchos sentidos. Una muestra notable de búsqueda interior (de raíces, de sentidos de vida), de investigación y de pensamiento crítico (y autocrítico), y un aporte para aprender a abordar mejor temas de conflictividades profundas, del uso –y abuso- del poder, de las violencias, del lenguaje, las palabras y los silencios. Además de dar miradas múltiples y variadas sobre el conflicto palestino-israelí.

“Una simplificación del discurso acaba en fanatismo y fundamentalismo. Aparejado con un sentido de superioridad invencible y de santidad, la simplificación puede ser, como nos enseña la historia, una receta para el fascismo. Es por eso que la retórica del ellos versus nosotros, del con-nosotros o con-el-mal no solo es una manera de hablar, es un acto de guerra” (Mourid Barghouti) (pp 126)

Es asombroso que sean los propios herederos del holocausto quienes hayan elegido olvidar lo que fue vivir y morir en el lugar del oprimido, lo que significó: el desprecio y la constante humillación, la consiguiente suspensión de sus derechos ciudadanos y humanos, su conversión en enemigos, en seres indeseables, menos que animales, escoria. Esas palabras inhumanas hicieron posible lo impensable: el genocidio. (sic) Es una irresponsabilidad histórica inaceptable y estremecedora que ellos elijan no ver, o peor, elijan repetir la fórmula discriminatoria sobre los palestinos. (sic) Son los colonos quienes la vuelven a poner en circulación cuando escriben, por propia mano, Arabs to the gas chambers. (127-128)

Volverse palestina es un libro que permite muchas lecturas, que puede ser leído varias veces, verse y analizarse desde muchos ángulos, algunos muy generales o públicos, como el conflicto palestino-israelí, a otros muy personales, como su búsqueda interior de identidades.

Hace mucho tiempo no leía un libro tan estimulante, que me hiciera tantas preguntas, que dejara tantas inquietudes en mí.

Otras citas:

El silencio pesaba sobre ellos entonces como pesa ahora en las calles de Hebrón: un silencio que no es el reverso del ruido sino un hilo sutil que atraviesa diversas formas de exterminio. (pp 119)

Ensayos que ahondaron en el ensañamiento antisemita y en la eficiente banalidad del mal que lo desmiente (sic). Una escritura sin pausa para combatir la complicidad de los discursos y de los silencios que se impusieron alrededor del espanto. La escritura de lo visto, con las imágenes hiriendo la memoria como garantía de lo cierto. Escribir desde lo visto para contrarrestar el olvido. (pp 120)

“En escenarios clásicos de deshumanización, como el de la Alemania-nazi, antes del genocidio se califica al enemigo de rata o de cucaracha… eso permite proceder a las matanzas” (pp126)

No es un juego sino una política, la de nombrar. (sic) Fundar un espacio exigía hacer desaparecer el pasado (el propio y el ajeno) borrando los viejos nombres e instituyendo nombres nuevos. (pp 139)

“Me convierto en parte de las masas cuando renuncio al derecho de pensar y formular mis propias palabras, en mi lengua, y acepto, automáticamente y sin críticas, las formulaciones y el lenguaje dictado por otros!.” Grossman se refiere al dócil pensamiento de un pueblo, el suyo, que se abstiene de pensar por fuera de los discursos aceptados. No por pereza. No por incapacidad. Por miedo, escribe Grossman, simplemente. (pp 157)

Pensar los pequeños actos que desactivan el odio. Negarse a la violencia, simplemente por principio. Enseñar, a ambos lados de la alambrada, “a juzgar a la gente en función de sus actos y no en función de sus orígenes” Leah Tsemel, abogada israelí-de nacimiento conocida por su defensa judicial de decenas de palestinos (pp 180)

“¿Qué se quiere decir con paz? ¿Queremos decir ausencia de conflicto? ¿Queremos decir olvido? ¿Queremos decir perdón? ¿O queremos decir un enorme cansancio, un agotamiento, un vaciamiento del rencor? Me parece”, continúa (Susan) Sontang con severidad, “que lo que la mayor parte de la gente quiere decir cuando dice paz es victoria. La victoria de su lado. Eso es lo que significa para unos, mientras que la paz para los otros significa derrota”. (pp 183)

Volverse Palestina. Lina Meruane. Editorial Random House. Santiago de Chile, 2014.

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