Capítulo 2: “A Miguel Hernández”

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Miguel Hernandez sucede a Machado, no solo en la vida real, sino también en la discografía de Joan Manuel Serrat.

No son los únicos poetas que influyen en Serrat, también se suman: Mario Benedetti, Rafael Alberti, Federico García Lorca, León Felipe, entre otros. Pero estos dos, Hernandez y Machado, aportan la totalidad de las letras de dos álbumes a estas alturas inmortales. Aunque sea vano citar que ninguno de los dos poetas requirió de Serrat para abrirse paso a la eternidad, no está demás considerar que su aporte les valió transitarlo por las calles más públicas y conglomeradas.

Simplemente “Miguel Hernandez” se titula su larga duración de 1972. “Menos tu vientre”, “Elegía”, “Para la libertad”, “La boca”, “Umbrío por la pena”, “Nanas de la cebolla”, “Romancillo de mayo”, “El niño yuntero”, “Canción última”, “Llegó con tres heridas”. Diez canciones, diez poemas que en nada desmerece uno del otro. Todas musicalizadas por Serrat, con arreglos de Francesc Burrull, a excepción de las “Nanas de la cebolla”, con música de Alberto Cortez.

Tanto en Machado como en Hernandez, Serrat encuentra un aliado para expresar su oposición a la dictadura franquista, extendida por cierto a todas las dictaduras. En el primero indirectamente, exponiendo una España socavada (Españolito que vienes – al mundo te guarde Dios – una de las dos Españas – ha de helarte el corazón) y en el segundo una denuncia cierta de opresión (Menos tu vientre – todo inseguro – todo postrero – polvo sin mundo). Declara en alguna oportunidad que la poesía de Hernandez “fue un arma contra la dictadura”, agregando: “colaboró con quienes no gustan de la violencia”. Serrat ha sido un permanente soldado aguerrido de la no violencia.