Michael Weymann

¿Desde Rapa Nui o en Metro? El misterio del lagarto que llegó a Santiago y nadie sabe cómo

17 noviembre 2020 | 14:07

Desde comienzos del siglo pasado que se reporta la presencia de un inusual lagarto en Rapa Nui (Isla de Pascua). Pero, un reciente estudio informó la primera observación de un ejemplar juvenil en la zona urbana de Santiago, lo que representa el registro no insular más austral de América de la especie invasora.

Se trata de un Gecko Enlutado o Lepidodactylus lugubris, un pequeño lagarto que posee una gran capacidad de colonizar nuevos hábitats, incluyendo aquellos urbanos. Es más, pueden convivir y beneficiarse de la presencia humana sin ser domesticados.

Esta especie se encuentra ampliamente distribuida en la región del Indo-Pacífico y ha sido detectada en Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Surinam, el estado de Florida en Estados Unidos, y otras regiones más remotas, como las Islas Galápagos, según se detalla en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica.

Durante esta última década este pequeño lagarto ha estado merodeando nuevos lugares de América del Sur como Carabobo y Caracas, en Venezuela; Sucre y el Valle del Cauca en Colombia; Belém y Pará en Brasil; y Rapa Nui y Santiago en Chile.

Primeros avistamientos

La presencia del gecko enlutado fue confirmada recién en 1908, pero fue capturado por primera vez en 1914 en la Rapa Nui. Se presume que su arribo a la isla fue como pasajero de algún tipo de embarcación.

Pasaron varios años hasta que, en 2018, en pleno otoño, se produjo un nuevo hallazgo en el barrio Paris-Londres -casco histórico de Santiago-, específicamente, en un muro cercano a un recolector de basura mientras eran removidos restos de construcción.

El descubrimiento lo hizo el Dr. Félix Urra, investigador responsable de Network for Snake Venom and Drug Discovery, cofundador del Boletín Chileno de Herpetología y académico de la Universidad de Chile, quien donó el espécimen a la Colección de Flora y Fauna Profesor Patricio Sánchez Reyes, del Departamento de Ecología de la Universidad Católica.

El Dr. Eduardo Palma, a cargo de dicha colección, explicó que “es un único espécimen que sospechamos vendría de la Isla de Pascua, a través de un equipaje o ropa de algún turista, porque se ha reportado en la isla desde comienzos de siglo. No hay estudios para reafirmar que estamos frente a una población o es un espécimen aislado que se encontró”.


Aclaró que la publicación del hallazgo es reciente, pero fue captado en 2018. “Acá estamos en presencia de un registro, lo que no quiere decir que no hayan más, pero, por ahora, es sólo el registro del profesor Urra”.

Si bien afirmó que habría otro registro, precisó que en la casa de estudios no tienen mayor información al respecto, salvo que se trataría de “otra especie de gecko que, se sospecha, vino desde unos carros del Metro”.

Según constata el Boletín Nº 63 del Museo Nacional de Historia Natural, a sus puertas llegó en 2005 un trabajador de la empresa Metro para consultar sobre una pequeña lagartija que habían encontrado en la Estación Lo Ovalle, y resultó ser el primer avistamiento del Gecko.

Según documentos de la época, el reptil habría llegado en 2005 con un cargamento de materiales desde Francia para Metro de Santiago. Tesis que la avala el primer avistamiento que quedó registrado en el Museo Nacional de Historia Natural.

El Tarentola mauritanica Linnaeus o el Gecko Mediterraneo puede ser observada en las cercanías de algunas estaciones de Metro de la Línea 2 y edificios habitados en algunas zonas de la Región Metropolitana. Al igual que el Gecko Enlutado, también posee una gran adaptabilidad a ambientes habitados por humanos.

Características de la especie

Ante esta nueva presencia, dijo que “debemos estar atentos por si hay otros individuos, hacer catastros para ver si hay más”.

Lo anterior, porque el gecko tiene una alta capacidad de adaptación al tratarse de una especie invasora.

“Una de las características que tiene es que no hay un apareamiento entre un macho y una hembra (…) Son capaces de dejar descendencia con huevos no fertilizados, donde las crías son como clones de la madre, por lo tanto, no necesitan una población donde haya machos”, explicó.

El especialista afirmó que es difícil distinguir al lagarto, pero a diferencias de los otros, es “más aplanado y no es tan grande”.

Riesgos al ecosistema

Al tratarse de una especie que no es nativa, no cuenta con competidores naturales, por lo que “eventualmente se podría transformar en una plaga porque no tendrían un controlador”, explicó el Dr. Palma, quien agregó que podría ser transmisor de enfermedades.


Sin perjuicio de ello, argumentó que, si el hallazgo se produjo en 2018, ya se sabría si hay más ejemplares de la especie, por eso, es que se refuerza la hipótesis que “es un espécimen que llegó fortuitamente al barrio Paris – Londres”.

Eso sí, reconoció que resta “ir a donde fue encontrado y hacer un chequeo, catastro más acucioso para saber si hay más”.

En la misma línea, recomendó a quienes se encuentren con un gecko, contactar inmediatamente al SAG o la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica.

Colección Patricio Sánchez

El ejemplar forma parte de la Colección de Flora y Fauna Profesor Patricio Sánchez Reyes, del Departamento de Ecología de la Facultad de Ciencias Biológicas, la que contiene cerca de 15.000 especímenes y se ha convertido en un importante referente para estudios herpetológicos en los últimos años, especialmente en lagartos nativos Liolaemidos de los géneros Liolaemus y Phymaturus.

Los interesados en conocer dicha colección, pueden solicitar información en la página web de dicha facultad.