Este jueves la comisión de Hacienda del Senado aprobó en general -en forma unánime- y luego concluyó el estudio de las indicaciones del proyecto que financia la Pensión Garantizada Universal (PGU) que también contempla un aporte que sería decreciente para quienes se encuentren entre el 81 y 90% de mayor vulnerabilidad, dejando fuera de este aporte solamente al 10% más rico de la población.
La intención es que el pago del beneficio se inicie a fines de febrero, siempre y cuando el proyecto quede despachado del Congreso durante este mes. Por estas razones, durante esta semana las comisiones especializadas del Senado avanzaron paralelamente, en el análisis tanto en el proyecto que crea la PGU, como en la relativa al financiamiento.
El costo del proyecto aumentó al 0,98 del PIB y el llamado ‘financiamiento permanente’ cerró en 0,67, incluyendo carga tributaria a patentes mineras, bienes de lujo, casas con alto avalúo y un IVA a servicios.
La Presidenta del Senado y de la Comisión de Hacienda, Ximena Rincón, dijo que así termina un trabajo en el que el gobierno y el saliente, se tuvieron que poner de acuerdo.
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El proyecto contiene una carga tributaria del 10 por ciento a las ganancias de capital, un nuevo impuesto del 2 por ciento a los bienes de lujo, la eliminación de la exención a las patentes mineras, un IVA a los servicios que excluye servicios esenciales, y una sobretasa a las viviendas de avalúo fiscal sobre los 900 millones de pesos.
“No me gusta esta propuesta, pero voy a confiar en el ministro”, dijo más de una vez el senador UDI, Juan Antonio Coloma, quien reconoció una discusión dura.
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Para que la iniciativa se convierta en realidad, el lunes la Sala del Senado debería aprobar en general y en particular el proyecto.
Luego, en una sesión especial de la Cámara de Diputadas y Diputados fijada para el miércoles, la propuesta podría ser despachada a ley.