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Rosario: la ciudad argentina tomada por las bandas narco

17 marzo 2024 | 07:05

La muerte de un trabajador de una bencinera en Rosario, paralizó las actividades de la ciudad que tiene a sus habitantes asustados ante los homicidios perpetrados por bandas de narcos que le declararon la guerra a las autoridades.

“No quiero existir más en este mundo de mierda”.

Esta dolorosa frase que expresó Jimena López, en sus redes sociales, tras la muerte de Bruno Bussanich, su pareja de 25 años, revela la conmoción que embarga a los rosarinos, quienes han visto como las bandas de narcotraficantes de las zonas norte, sur y oeste, intentan poner fin a la persecución judicial de las autoridades de la ciudad de Rosario, ubicada al sur de la provincia de Santa Fe, con el asesinato de inocentes.


La muerte de Bruno Bussanich que ocurrió en la noche del sábado 9 de marzo, fue registrada por las cámaras de la estación de servicio donde trabajaba, ahí el joven recibió dos disparos en el pecho y uno en la cabeza, a manos de un hombre desconocido que vestía polerón azul y short deportivo.

De este modo, la muerte de Bussanich, se une al homicidio de dos taxistas y un chofer de trolebus, que fueron elegidos al azar por los antisociales, para mandar un ultimátum al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni.

Al respecto, en la escena del crimen de Bruno se encontró un mensaje, que exige un mejor trato a los presos que pertenecen a las filas del narco. “Esta guerra no es por territorio, es contra Pullaro y Cococcioni. Así como nosotros llegamos a 300 muertos estando unidos vamos a matar más inocentes por año”, se lee en la nota.

En la misma línea, los narcotraficantes señalaron que “queremos nuestros derechos. Esto para todos los presos, pabellones y cárcel. Basta de seguir humillando con la familia. Pullaro y Cococcioni carguen con muertes inocentes”.

El terror se apodera de Rosario

Rosario, ubicado a orillas del Río Paraná, permanece paralizada con su millón y medio de habitantes, quienes tienen miedo de ser víctimas de la delincuencia.

Muchas de las personas, evitan caminar por la calle ante el miedo de ser encañonado por desconocidos. Es más, algunos servicios de entrega dejan de trabajar a las diez de la noche.

No obstante, los homicidios y los ataques armados se encuentran a la orden del día.


De parte del Gobierno de Javier Milei, la respuesta a la ola de crímenes es la conformación de un comité de crisis, presidido por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

Asimismo desde el ejecutivo, buscarán replicar el modelo de Nayib Bukele, expresó Bullrich. “Rosario sangra. Y no necesita un simple torniquete para mejorar. Necesita una cura definitiva. Por eso vamos a ir a fondo. Con firmeza, sin que nos tiemble el pulso”, indicó la secretaria de Estado.

Para lograrlo, fueron convocados las Fuerzas Armadas en pos de recuperar la paz, mientras el presidente Milei confirmó que está trabajando en un proyecto de reforma que faculta a las FF.AA para tomar “acciones adicionales acorde a la calidad de los eventos que están ocurriendo”.

Según el medio asociado Perfil, al territorio santafesino arribaron unidades de la Prefectura Naval, uno de Gendarmería Nacional y otro de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

El triste récord de Rosario

El recrudecimiento de la ola delictual, convirtió a Rosario en la ciudad más insegura del país, según el informe del Observatorio de Seguridad Pública de la provincia de Santa Fe, pues el año pasado se registraron 259 homicidios, en contextos de economías ilegales o de organizaciones criminales. En la mayoría de los casos, una de cada tres víctimas tenía entre 15 y 29 años.

Según Luciana Ginga, quien es cientista política por la Universidad Nacional de Rosario, la raíz del problema de seguridad, podría encontrarse en las medidas impulsadas por las autoridades de la provincia, tras la difusión de una fotografía publicada por Pablo Cococcioni en la cuenta oficial de Instagram del Ministerio de Justicia y Seguridad, con un texto recriminando a los presos que “cada vez la van a pasar peor”, después de un operativo realizado en la Unidad Nº 11 Complejo Penitenciario de Piñero.

“Tenemos un plan de Seguridad, sabemos cómo llevarlo adelante y estamos trabajando para eso. Desde las cárceles salen las órdenes para hacerle la vida imposible a los santafesinos. Los presos están presos, no vamos a aceptar ninguna extorsión”, remarcó Cococcioni.

Bajo este contexto, la académica puntualiza que el gobierno provincial promovió una escalada de violencia “con una simbología muy fuerte basada en la humillación”, destacó en un reportaje de Revista Anfibia. “Eso fue un punto de inflexión. Desde la cátedra lo juzgamos como un acto de una profunda irresponsabilidad. Ser gobierno implica una responsabilidad mayor al ejecutar las intervenciones”.

Ola de balaceras

A raíz de la violencia que convirtió a la ciudad en una zona de guerra. La mayoría de las balaceras han sido ordenadas por capos narcos que se encuentran detenidos en cárceles. Por este motivo, al líder de la banda Los Monos, Guillermo Cantero, le confiscaron un teléfono en su celda del penal de máxima seguridad Marcos Paz, del cual ordenaría los ataques a la población, afirmó una nota de elDiarioAR.


Es que el líder narco de 36 años, pasara el resto de su vida tras las rejas, pues acumula 113 años por causas vinculadas al narcotráfico, además de los delitos de asociación ilícita, extorsiones, secuestros y amenazas. De este modo, Cantero que en medio de un juicio por el asesinato de un gerente de banco, expuso de forma desafiante que su misión en la banda criminal era “contratar sicarios para tirar tiros a los jueces”.

“No me hace falta cobrarle a nadie. No me hace falta matar a nadie. De todo lo que escuché en el juicio en el que se me acusa, lo primero que quiero decir es que no formo parte de ninguna asociación ilícita”, recogió una nota de Infobae.

De hecho, las primeras balaceras comandadas por el líder de Los Monos era para atacar a sus rivales del “negocio” del narcotráfico. “Empezaron a utilizar la misma mecánica que se usaba en los ataques entre grupos ligados al narcotráfico, que eran los disparos contra los búnkeres para dañar o sacar de circulación a un competidor. Ese método violento, que las bandas tenían aceitado, por el manejo de las armas y ciertas tareas de inteligencia, lo empezaron a usar con otros objetivos, y con fines recaudatorios”, afirmó el fiscal general de Santa Fe Jorge Baclini a la Radio Aire de Santa Fe.

Vivir con miedo

Hay que mencionar que los tiroteos ocurren a plena luz del día, tal como ocurrió en 2023, durante un acto escolar en el colegio Fuente de Vida, cuando un sujeto disparó hacia una casa colindante al establecimiento.

Según una vecina del sector, ya no puede vivir tranquila por el asedio de los maleantes. “No puedo vivir con miedo por los sicarios que andan en la calle. Pedí a la policía que me proteja porque estamos desconcertados. Mi marido tiene 74 años y fue operado del corazón hace dos meses. Todavía está convaleciente”, sostuvo Mirian al diario argentino La Nación.

En tanto, desde 2020 en la ciudad funciona una fiscalía especializada en investigar las balaceras provocadas por las bandas criminales. Siendo una medida inédita que intenta pesquisar a los autores de los tiroteos, luego de los 13 ataques contra edificios judiciales y hogares de jueces que se produjeron en 2018.