Cesar Bazan y Martin Mejia | Agence France-Presse

Fujimori o Castillo: ¿Cuál es la victoria presidencial que más conviene a Chile?

05 junio 2021 | 23:03

¿Keiko Fujimori o Pedro Castillo? Ad portas del balotaje presidencial del 6 de junio, los peruanos se debaten entre dos opciones que encarnan la polarización política del vecino del norte.

En un extremo está la representante de la derecha, Keiko Fujimori, cuyo padre Alberto Fujimori gobernó el Perú entre 1990 y el 2000, mientras que en el otro está Pedro Castillo, el candidato que sorpresivamente logró un amplio apoyo en la primera vuelta de las elecciones.

Según la última encuesta conocida, a un día de la segunda vuelta presidencial en Perú, los candidatos tienen menos de un punto porcentual de distancia, lo que confirma la final de infarto que tendrán los comicios.

De acuerdo con la encuesta de intención de voto del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), la derechista Fujimori recibe un 40,9% de preferencias, mientras que el izquierdista Castillo 40,8%, lo que revela un mínimo favoritismo hacia la candidata de Fuerza Popular.

En cualquier caso, el dato entra plenamente dentro del margen de error del estudio, por lo que la situación es de empate técnico.

La caída del porcentaje de indecisos parece haber favorecido en la subida de la candidata de Fuerza Popular, quien tiene además un fuerte respaldo en Lima, la ciudad más poblada del país, mientras que Castillo se mantiene primero con el voto del centro y sur de la nación.

Pero, ante un escenario tan impredecible, queda preguntarse cuál de las alternativas conviene más a Chile considerando las complejas relaciones que históricamente han mantenido ambos países.

Un asunto de estabilidad

Al respecto, el analista internacional y académico de la Facultad de Derecho y Humanidades de la Universidad Central, Samuel Fernández Illanes, opina que lo que requiere Chile de las futuras elecciones no depende necesariamente de qué candidato salga victorioso, sino de la estabilidad política que se pueda desarrollar en una nación con una historia reciente tan turbulenta.

Lo ideal sería “que pueda desarrollarse una política de más largo plazo, y no solamente sujeta a momentos electorales o a momentos de gobierno”, indica, explicando que “lo que ha sucedido en los últimos tiempos, es que los gobiernos en Perú han sido muy efímeros y sometidos a la decisión del Parlamento que ha puesto y sacado presidentes, algunos con muy poco apoyo y en muy poco tiempo”.

Este escenario, explica, impide que se desarrolle una política de largo plazo con el país vecino en materia de inversiones o diplomáticas, como el Grupo de Lima o la integración de la cuenca del Pacífico.

El mismo desafío de lograr apoyos en el Congreso y en la población puede llevar a que el nuevo liderazgo busque “afianzarse en el poder a costa de crear, por ejemplo, algún diferendo con Chile” evocando alguna demanda como la devolución de Huáscar o el triángulo terrestre.

Respecto de los programas políticos de ambos candidatos, considera que Keiko Fujimori representa una mayor certeza política, y recuerda que su padre cuando fue presidente “arregló un montón de problemas que estaban pendientes del Tratado de 1929, dio vuelta la página en una serie de temas y eso sirvió mucho para dar estabilidad”.

Por otro lado, si el candidato izquierdista muestra alguna afinidad por el gobierno venezolano, por la ideología de la revolución del Siglo XXI o con grupos como el Sendero Luminoso presente en Perú, “por supuesto que se nos va a complicar el escenario, porque evidentemente no hay nada que nos una con el actual gobierno chileno, y con ninguno en realidad”.

Durante el último mes, Castillo se ha desmarcado del chavismo y ha deslizado incluso que una masacre atribuida a Sendero Luminoso el pasado 24 de mayo estaría vinculada con el fujimorismo.

Sea cual sea el candidato, anticipa Fernández, tendrá que lidiar con un Parlamento “que tiene poderes que no tiene el nuestro y una dispersión mayor” en su composición, el cual buscará insistentemente motivos para quitarle del cargo o inhabilitarle incluso antes de que pueda asumir.

“No estoy adivinando nada, es lo que ha sucedido”, recuerda, referenciando la alta rotación de jefes de Estado que ha visto el país vecino en los últimos años.

¿Moderarse para gobernar?

Por su parte, la analista internacional de la Universidad de Chile, Paz Milet, coincide en que la incertidumbre en torno al proceso electoral peruano complica las proyecciones que puedan hacerse a futuro.

“Keiko Fujimori se plantea como una continuidad al gobierno de su padre” enfatiza, coincidiendo con Fernández en que pese a las diferencias que tuvo Chile con la administración de Alberto Fujimori, hubo avances en las relaciones. “Finalmente se logró establecer el acta de ejecución de 1999 y se tuvo un acercamiento importante en esa línea”.

Por otro lado, destaca que desde el principio de la segunda vuelta en su campaña Castillo dio señales de moderación en su discurso, “entendiendo que tiene que salir a buscar muchísimos votos” entre los indecisos y sobreponerse al “anti voto”. Es decir, a quienes votan motivados a ir en contra de un candidato.

Recuerda también que aunque Fujimori es una figura conocida, actualmente enfrenta acusaciones de corrupción y “ya el escenario del fujimorismo no es el mismo que hace unos años”.

En cualquier caso, y por todos estos motivos, quien salga victorioso tendrá un “margen de maniobra extremadamente limitado”, pues “va a enfrentar a un Congreso muy fragmentado, muy polarizado”. También recuerda que hay que tomar en cuenta los virajes que pueda hacer el candidato vencedor una vez llegue al poder, pues el Congreso tiene que dar su apoyo al programa de Gobierno.

“Sin duda va a estar muy condicionado quien llegue al gobierno, sobre todo tratando de sobrevivir frente a este Congreso fragmentado y a la posibilidad permanente de que se solicite una vacancia”, anticipa.

En este escenario tan impredecible, concluye por su parte Fernández, teóricamente “a Chile le conviene un Perú estable”, pero “lo que va a pasar el 6 de junio está por verse”, porque “son muy impredecibles las elecciones peruanas, deciden mucho a última hora”.