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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Novak Djokovic, número 4 del tenis mundial, se pronunció sobre el posible boicot al Abierto de Francia, Roland Garros, debido a descontento por el reparto de premios. Mientras Aryna Sabalenka y otros jugadores cuestionan la distribución de ganancias en Grand Slams, Djokovic sostiene que la fragmentación del circuito es un problema estructural. La tensión aumentó con el anuncio de premios para 2026, donde los tenistas ven una disminución en su participación porcentual. Djokovic aboga por un desarrollo equitativo del deporte desde la base y llama a las estrellas a velar por el bienestar de todos los jugadores para garantizar una vida digna en el tenis profesional.

Novak Djokovic, número 4 del tenis mundial, sacó la voz sobre el mencionado ‘boicot’ de los grandes tenistas al Abierto de Francia, Roland Garros, segundo Grand Slam de la temporada.

Todo en protesta por el reparto de premios, una queja que ha ganado fuerza en las últimas semanas y que puede estallar en el ‘Grande’ de tierra batida que comienza el próximo fin de semana.

Mientras Aryna Sabalenka agitó el ambiente al deslizar la posibilidad de un “boicot” y varios jugadores cuestionaron el reparto de las ganancias en los Grand Slams, el serbio eligió un tono más institucional, preocupado por la fractura interna del circuito y por la supervivencia de quienes viven lejos de la élite.

El serbio, que este viernes cumple 39 años, evitó alimentar el choque frontal con Roland Garros, pero dejó claro que el conflicto expone un problema estructural. “Yo no fui parte del proceso ni del plan ni de la toma de decisiones, así que no puedo comentarlo”, dijo de entrada el campeón de 24 Grand Slam.

Los torneos de Grand Slam, los organismos rectores, los circuitos… estamos muy fragmentados y esta mayor fragmentación me duele mucho personalmente, no me gusta nada verlo”, lamentó ‘Nole’ en París, donde el malestar de los jugadores ya se tradujo en una medida de protesta: ruedas de prensa limitadas a 15 minutos y sin entrevistas individuales.

La tensión creció después de que Roland Garros anunciara una bolsa total de premios de 61,7 millones de euros para 2026, un aumento del 9,4%. Sin embargo, los tenistas sostienen que ese incremento no acompaña el crecimiento real de los ingresos del torneo y denuncian que su participación porcentual sigue cayendo.

Según sus cálculos, el reparto destinado a los jugadores pasó del 15,5% en 2024 a un 14,9% proyectado para 2026, muy lejos del aproximadamente 22% que distribuyen los principales torneos ATP y WTA.

Djokovic recogió el guante, aunque llevó la discusión más allá del dinero inmediato. “Si queremos desarrollar el deporte en su conjunto y aumentar el número de niños que aspiran a ser profesionales, entonces debemos hablar de lo que es más importante para mí: cómo desarrollar el deporte desde la base”, expuso.

El de Belgrado insistió en que las figuras del circuito tienen la responsabilidad de representar a toda la pirámide del tenis profesional. “Siempre he apoyado a los jugadores para defender sus derechos y un futuro mejor, no sólo a los mejores, sino a los de todos los rankings y categorías, a menudo olvidados. Tendemos a olvidar la poca cantidad de personas que viven de este deporte”, señaló.

Y cerró con una reflexión que resume el eje de la disputa. “Quienes están en la cima del ranking deben velar por el bienestar de todos los demás si queremos que los jugadores puedan vivir dignamente de su deporte y no sólo sobrevivir”, dijo.

Desde la organización de Roland Garros, la directora del torneo, Amélie Mauresmo, reconoció la existencia del conflicto, aunque descartó cambios inmediatos en la distribución económica de esta edición.