El tenista español Carlos Alcaraz no explotó en Miami de la nada. Su grito “¡Hoy no puedo más! ¡Quiero irme ya a casa! ¡No puedo más!” fue el síntoma visible de un desgaste que llevaba meses gestándose.
La imagen contrasta con la de hace apenas unas semanas. A fines de diciembre de 2025, el número uno del mundo encontró algo parecido al equilibrio. Durante tres semanas volvió a sus raíces, entrenando en Murcia, rodeado de su gente, disfrutando de una rutina sencilla que le permitió reconectar consigo mismo.
Todo parecía encajar. Su tenis fluía, su cabeza también y el Abierto de Australia confirmó esa sensación. Pero el calendario no perdona.
Desde entonces, su vida ha sido un tránsito constante entre aeropuertos, hoteles y pistas. Corea del Sur, Melbourne, Bahréin, Doha y Estados Unidos en una secuencia sin apenas pausas. Demasiado ritmo incluso para alguien acostumbrado a vivir al límite.
La derrota ante Sebastian Korda en Miami apareció de inmediato como sorpresa deportiva, pero terminó siendo una consecuencia emocional. Y la psicóloga española Josefina Cutillas analizó lo que ocurre con la raqueta de 22 años.
En diálogo con el diario El Mundo, la profesional señaló que “tendemos a atribuir poderes sobrenaturales a los deportistas, pero son humanos como todos. Carlos ha estado acumulando demasiado durante muchas semanas y ha habido un momento en el que se ha desbordado emocionalmente. Ha sufrido una lesión psicológica, como podía sufrir una lesión física”.
“Quizá le ha faltado más prevención o cuidar más los descansos, o trabajar más sus fuentes de bienestar. Eso es lo que va a poder hacer ahora”, agregó.
El episodio termina formando parte del proceso. “Desde que era pequeño, el motor de su motivación siempre han sido los retos y disfruta en ese contexto. Ante una situación de presión máxima se crece. Pero eso no quiere decir que no lo esté viviendo. Después, cuando llega la descompresión, aparecen los problemas. Por ejemplo, no sé hasta qué punto ha gestionado las emociones de ganar en Australia”, apuntó.
Alcaraz ya ha regresado a Murcia. Volverá a entrenar en breve, pero la clave estará fuera del tenis con descanso, entorno cercano y reconstrucción mental. Porque lo que viene no da tregua. Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma y, en el horizonte, Roland Garros.
El calendario aprieta y el número uno está en juego.