Carlos Alcaraz firmó en Melbourne el capítulo que le faltaba a su historia. Venció a Novak Djokovic por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 y conquistó por primera vez el Abierto de Australia, completando el Grand Slam con solo 22 años y 272 días, el más joven en lograrlo.
La final fue también un duelo generacional sin precedentes. Djokovic, a sus 38 años, disputó la final de Grand Slam con mayor diferencia de edad y comenzó imponiendo su jerarquía con un primer set impecable, recordando al campeón de 24 grandes que domina la historia del tenis.
Alcaraz tardó en soltarse, pero cuando lo hizo cambió el guion. Ajustó el ritmo, alargó los intercambios y empezó a exigir una bola más al serbio, que fue perdiendo precisión. El segundo set marcó el punto de inflexión: el español recuperó confianza y equilibró el partido.
El tercer parcial confirmó la transformación. Más sólido con el saque y agresivo al resto, Alcaraz logró el break decisivo y se adelantó en el marcador. El partido ya no era de resistencia, sino de convicción y talento en los momentos clave.
El cuarto set fue el más tenso. Djokovic se aferró a la pista, salvó opciones y buscó forzar el desempate, pero el murciano mantuvo la calma y, en el momento decisivo, logró el quiebre que selló el triunfo antes del tie break.
Sin Juan Carlos Ferrero en el box y con Samuel López al frente del equipo, Alcaraz arrancó 2026 de manera inmejorable. Consolidó su liderato en el ránking mundial y amplió su ventaja sobre Jannik Sinner, al que Djokovic había superado en semifinales.
Con este título, Alcaraz se convirtió en el noveno hombre de la historia en completar el Grand Slam y en el segundo español en ganar en Melbourne, tras Rafael Nadal. Cerró el círculo: campeón total, referente del presente y nombre propio del futuro del tenis.