La espera está por terminar. La próxima semana, Las Diablas harán su debut en el Mundial de Hockey Césped Femenino 2026, certamen que se disputará entre el 15 y el 30 de agosto en Países Bajos y Bélgica.
Este evento marcará la segunda participación consecutiva de la selección chilena en una cita planetaria, luego del histórico 13° lugar conseguido en el Mundial de Países Bajos-España 2022, donde el equipo, dirigido entonces por el argentino Sergio “Cachito” Vigil, logró superar la primera fase y alcanzar los octavos de final.
Esta vez será el estreno mundialista de Cristóbal Rodríguez como entrenador principal del team nacional. El técnico encabezará al conjunto nacional en un exigente grupo, donde enfrentará a Países Bajos, Australia y Japón, con el desafío de seguir consolidando el crecimiento que ha experimentado el hockey césped femenino chileno en los últimos años y mantener al equipo entre las principales selecciones del continente.
Y a solo días de afrontar la cita en Europa, el coach de las chilenas dio a conocer los objetivos y sus sensaciones en diálogo con BioBioChile.
– Segundo Mundial para Las Diablas y les tocó un grupo fuerte. Viendo el crecimiento que ha tenido el hockey femenino, con un 13º lugar en la anterior cita planetaria. ¿Cuáles son las proyecciones y los objetivos para esta Copa del Mundo?
Sí, es un grupo muy difícil. Ahora cualquier grupo que nos hubiese tocado habría sido difícil, porque la verdad es que todos los equipos están muy bien. Ahora el sistema de campeonato cambió, entonces no es que uno pase la fase de grupos o no, sino que se juegan todas las posiciones y va a depender mucho del lugar en que tú termines el grupo y del resultado que tuviste en cada partido. Es difícil de explicar, no quiero entrar en detalle en eso, pero sí cada partido es muy importante.
Entonces tenemos que afrontar un partido con Países Bajos (1º del mundo), que sabemos que es muy difícil, de la mejor manera posible y tratar de sacar el mejor resultado posible, ya sea favorable o adverso, porque eso te va a condicionar para lo que sigue después.
Para mí el partido más importante es con Japón, ya que por el formato de grupo, ganando ese partido llegas muy bien a enfrentar a Australia con una posible opción de quedar entre los ocho primeros. Y en caso de perder con Australia, habiéndole ganado a Japón, también llegas muy bien para jugar una segunda fase de grupos y pelear entre el noveno y el duodécimo lugar, que también creo que es un objetivo bastante tangible y que supera lo que se hizo en el Mundial pasado.
– Hablamos el 2025 de los proyectos importantes dentro de su labor. En la Nations Cup se hizo una buena labor, se clasificó al Mundial -que era uno de los objetivos más importantes-, pero queda la medalla Panamericana, el Top Ten y los Juegos Olímpicos, que son prácticamente el fin del proceso. ¿Cómo va ese trabajo y esa labor de preparación para lograrlo, teniendo en consideración que quedan solamente dos años?
Es una buena pregunta. Con mucho entrenamiento. Al final acá no hay secreto. El que más se entrena, mejor está, pero sin sobrepasarse tampoco, porque también el descanso de la cabeza es importante. Ahora ya no me da culpa. En el pasado le metimos demasiado entrenamiento y las jugadoras estaban un poquito saturadas, así que tuvimos que descomprimir.
Pero para nosotros el entrenamiento es la única herramienta. Estar ahí día a día, tocar la pelota mil y una veces y aprender de cada error, de cómo afrontar los errores para después reaccionar de manera positiva y convertir ese error en una nueva experiencia para el futuro.
– Teniendo en consideración el avance que ha tenido el hockey chileno, no solo femenino, sino también masculino y junior, ¿cómo lo hizo Chile para dar ese salto de nivel y estar hoy, prácticamente, en el plano femenino como una potencia continental?
Acá no hay ningún secreto. Al final, cuando hay recursos, ya sea del Estado o del sector privado, hay muchas más posibilidades de competir. Si tú entrenas y compites, llegas de manera más fácil.
Y te pongo el ejemplo de Las Diablas. Nosotros, por ejemplo, antes de la Copa América, que ha sido hasta ahora como staff nuestro peor torneo, tuvimos solo cinco partidos anteriores. Y antes de la Qualifier acá tuvimos, si no me equivoco, cuatro en Estados Unidos, cuatro antes con Uruguay y después cuatro más acá. Tuvimos 12 partidos de preparación antes del torneo. O sea, no había posibilidad de que nos fuera mal cuando veníamos con esos partidos de preparación, más todos los entrenamientos que metimos. Entonces, para eso necesitas recursos.
– Y para terminar, en el plano personal, ¿cuáles son las sensaciones de estar en un primer Mundial y dirigiendo a una selección considerada, dentro de los equipos colectivos, como una de los más exitosas del deporte chileno?
Feliz, feliz, con una pequeña ansiedad también de querer estar ahí. Yo también tuve la suerte de participar en unos Juegos Olímpicos como segundo entrenador de Brasil. Y también tuve la oportunidad y el privilegio de representar a Chile en tres Juegos Panamericanos. Entonces estas competencias grandes ya sé cómo afrontarlas.
Pero el Mundial es la primera vez que me toca estar desde dentro de la cancha. Y nada, feliz, feliz. La verdad es que no puedo decir nada más.