El hockey césped chileno vive uno de los momentos más importantes de su historia. El crecimiento sostenido de sus selecciones nacionales, tanto femenina como masculina y juveniles, ha permitido que el deporte se instale definitivamente en el escenario internacional y que Chile sea reconocido como un actor relevante dentro del continente.
En ese escenario, Las Diablas se han transformado en una de las grandes referentes del deporte nacional. Sus resultados en los últimos años, la clasificación a torneos internacionales y el histórico desempeño en su primer Mundial adulto marcaron un antes y un después para una disciplina que ha logrado acercarse a las grandes potencias mundiales.
La selección femenina chilena afrontará su segunda participación consecutiva en ua cita planetaria, un logro que adquiere especial relevancia considerando que son pocos los equipos nacionales que han conseguido clasificar dos veces seguidas a una cita planetaria. El desafío ahora será competir nuevamente al más alto nivel y demostrar el crecimiento alcanzado durante este proceso.
El grupo que tendrá Las Diablas en el torneo presenta grandes desafíos, con rivales de la talla de Países Bajos, Australia y Japón, selecciones que cuentan con una larga tradición y un alto grado de profesionalización. Sin embargo, Chile llega con la confianza de haber competido recientemente contra algunas de ellas y con la convicción de que el trabajo realizado permite mirar el futuro con ambición.
Este presente también abre nuevas metas para el hockey chileno. Entre ellas aparece un sueño de enorme magnitud: organizar el Mundial femenino adulto de 2030 en nuestro país. Un objetivo que requiere planificación, infraestructura y alianzas estratégicas, pero que refleja hasta dónde ha llegado una disciplina que hace algunos años buscaba consolidarse y que hoy aspira a recibir uno de los eventos más importantes del hockey mundial.
Sobre estos tópicos, habló con BioBioChile la vicepresidenta de la federación chilena de hockey césped, Paula Mackenzie.
– Tras un destacado 13º puesto en el Mundial 2022 ¿Cuáles son los principales objetivos de Las Diablas para esta segunda participación en un Mundial?
Más que plantearnos un resultado específico, el objetivo es poder demostrar en la cancha todo el trabajo que se ha realizado durante este proceso, en los torneos en los que hemos participado y en cada uno de los entrenamientos.
Sabemos que enfrentaremos rivales de primer nivel. Con algunos de ellos ya jugamos hace pocos meses y tuvimos buenos resultados, pero también entendemos que ellos siguen evolucionando, que nos van a estudiar y que van a trabajar sobre los aspectos que pueden mejorar. Nosotros hacemos exactamente lo mismo.
El desafío es poder plasmar en una competencia del más alto nivel el proyecto que se ha construido, el diseño del proceso y el trabajo desarrollado durante estos años.
– Chile viene mostrando un avance sostenido en el hockey césped femenino, masculino y junior. ¿Cómo se logró este salto de calidad?
Es un trabajo de muchos años. Hoy nos corresponde liderar este proyecto desde el directorio, pero esto nace de gestiones anteriores que tuvieron la visión de ordenar la institución, fortalecer las finanzas y transformarnos en un socio confiable para quienes apoyan el desarrollo del deporte.
Para crecer se necesitan recursos importantes, y esos recursos se consiguen cuando los socios estratégicos, como el Ministerio del Deporte a través del IND y quienes confían en la Federación, tienen la certeza de que cada aporte está siendo bien utilizado.
También ha sido fundamental contar con un plan estratégico con objetivos claros, tanto en el alto rendimiento como en la masificación del hockey en Chile. Eso permite construir un ecosistema virtuoso que finalmente se refleja en resultados internacionales.
Hoy vemos las consecuencias de ese trabajo: un deporte que ha crecido, selecciones competitivas y a Las Diablas posicionadas como la selección de deporte colectivo mejor rankeada del país.
– Después de este crecimiento, ¿qué significa que Las Diablas sean una de las grandes selecciones del deporte nacional?
Es un motivo de orgullo, pero también una responsabilidad. Los resultados alcanzados son consecuencia de un proyecto colectivo donde han participado jugadoras, cuerpos técnicos, dirigentes, clubes y muchas personas que han trabajado durante años.
Lo importante ahora es mantener esa línea de crecimiento, seguir generando oportunidades para nuevas generaciones y lograr que el hockey siga desarrollándose en todas sus categorías.
– Existe el sueño de que Chile pueda organizar el Mundial femenino adulto de 2030. ¿En qué etapa está ese objetivo?
El sueño existe, pero concretarlo requiere mucho trabajo. Organizar un Mundial de esta magnitud implica desafíos importantes en términos de infraestructura, logística y organización.
Tenemos que abrir conversaciones con la Federación Internacional de Hockey, que es la entidad que define las sedes de estos torneos, además de dialogar con autoridades, auspiciadores y todos los actores necesarios para que sea una posibilidad real.
Es un desafío de otra magnitud respecto de los eventos que hemos organizado hasta ahora, pero es un sueño que está presente y que queremos trabajar para intentar hacerlo realidad.