“Hemos venido para quedarnos. Esta noche hemos cambiado el mundo”, dijo Maximilian Martin, director ejecutivo de los Enhanced Games, en una audaz frase que dista mucho de lo que pasó en realidad en el polémico evento.
Los “Juegos Mejorados”, o “Juegos del Dopaje”, se celebraron bajo el sofocante calor de Las Vegas (Estados Unidos) bajo la promesa de que los 42 velocistas, nadadores y levantadores de pesas que participaban en la primera edición romperían varios récords mundiales.
Pero de poco sirvió que los atletas consumieran sustancias prohibidas en competiciones oficiales, como testosterona, péptidos o esteroides anabólicos, la lluvia de marcas que prometía la organización nunca llegó.
Los atletas competían por 250.000 dólares por cada victoria y una prima de un millón de dólares por batir un récord mundial. Solo el nadador griego Kristian Gkolomeev, que ganó los 50 metros libres, se llevó el monto más alto.
De acuerdo a Euronews, el heleno registró un tiempo de 20,81 segundos, apenas 0,07 más rápido que el récord mundial oficial marcado por el australiano Cameron McEvoy.
Gkolomeev consumió sustancias prohibidas por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Y utilizó un traje de baño integral de poliuretano que ninguna competencia acepta. Obviamente, su plusmarca no contará de forma oficial.
En 100 metros libres, el griego registró un crono de 46,60 segundos, rozando el récord de 46,40.
Atletas “limpios” dominaron los Enhanced Games
Pese a los reparos de Federaciones de atletismo y agencias antidopaje, que advirtieron lo peligroso que eran los “Juegos del Dopaje”, el evento reclutó un nutrido grupo de medallistas olímpicos.
Entre ellos, el velocista estadounidense Fred Kerley, excampeón mundial de los 100 metros planos, fue uno de los pocos atletas que dijo competir “limpio”. Se impuso en los 100 metros con un tiempo de 9.93 segundos, por debajo del récord de 9.58 de Usain Bolt.
Con ese crono, el estadounidense ni siquiera habría corrido por medallas en los Juegos Olímpicos de París, donde fue finalista hace dos años.
Otra que compitió sin someterse a un proceso de dopaje fue la velocista barbadense Tristan Evelyn, quien ganó los 100 metros femeninos con un discreto tiempo de 11,25 segundos. “Esto demuestra que ganar exige algo más que química”, expresó luego de su triunfo con el que se embolsó 250.000 dólares.
Por otro lado, la pesista dominicana Beatriz Pirón, que según los Enhanced Games había destrozado los récords mundiales en entrenamientos, se quedó corta en sus tres intentos.
Tampoco pudo cumplir el cubano-chileno Arley Méndez, que se lesionó en su primer movimiento y ni siquiera intentó batir la plusmarca que, supuestamente, había batido en las prácticas.
Así las cosas, los “Juegos Mejorados” no fueron más que una fusión de deportes, biohacking, política y entretenimiento patrocinada por los multimillonarios Peter Thiel y Donald Trump Jr.