Durante más de cuatro décadas, el periodista, académico y otrora relator deportivo chileno Juan Francisco Ortún recorrió estadios, camarines, pistas de automovilismo y concentraciones deportivas en distintos lugares del mundo, siendo testigo privilegiado de momentos históricos del deporte nacional e internacional.
Desde mundiales de fútbol hasta Juegos Olímpicos, su trayectoria le permitió observar no solo los grandes acontecimientos deportivos, sino también las historias ocultas detrás de ellos, como conversaciones privadas, tensiones internas y episodios que rara vez llegaron al conocimiento público.
En su libro ‘El Ruido antes del Silencio’, Ortún reúne una serie de relatos y anécdotas construidos desde la experiencia directa. El libro no se limita únicamente al fútbol, sino que recorre distintas disciplinas deportivas y revive episodios marcados por la emoción, el dramatismo y la humanidad de sus protagonistas.
Entre ellos destacan el escándalo del ‘Maracanazo‘ protagonizado por Roberto Rojas en Brasil en 1989, las historias detrás de las coberturas deportivas y las vivencias personales del autor junto a grandes figuras del deporte mundial.
Uno de los aspectos más relevantes de la obra es precisamente la revelación del ‘lado B’ del deporte, aquello que ocurre cuando las cámaras se apagan y el público deja de mirar. Ortún rescata situaciones desconocidas para la mayoría de los hinchas, como el ambiente dentro del camarín chileno y las tensiones en el viaje tras el escándalo en el Maracaná, como también los pro y los contras que enfrentaban periodistas y relatores en una época muy distinta a la actual, marcada por la ausencia de tecnología y la cercanía directa con los deportistas.
A través de estos relatos, Ortún no solo reconstruye hechos deportivos, sino también las emociones, reacciones humanas y experiencias periodísticas que quedaron fuera de las transmisiones oficiales.
Con una mirada crítica y nostálgica, el autor reflexiona además sobre la evolución del periodismo deportivo chileno y del relato radial y televisivo. Ortún reivindica el valor del relato como un talento y un arte, destacando a figuras históricas como Vladimiro Mimica, Nicanor Molinare, Raúl Prado, entre otros, quienes marcaron una generación de oyentes y periodistas deportivos en Chile.
El destacado profesor y profesional de las comunicaciones, con una sobresaliente trayectoria en medios y en la educación superior, habló con BioBioChile sobre ‘El Ruido antes del Silencio’, libro que será lanzado oficialmente este martes 26 de mayo en la Casa Estadio, ubicado en la comuna de Ñuñoa.
¿En qué se basa principalmente el libro y por qué decidió llamarlo ‘El Ruido antes del Silencio’?
-El libro reúne distintas experiencias y anécdotas que viví cubriendo eventos deportivos durante más de cuarenta años. No habla solamente de fútbol, sino también de automovilismo, básquetbol, Juegos Olímpicos y otras disciplinas. El título surge como una metáfora de mi vida profesional: antes del “silencio”, que llegó cuando dejé el relato deportivo, existía el ruido constante de los estadios, motores, hinchadas y competencias que marcaron gran parte de mi vida.
¿Qué lo motivó a revelar historias desconocidas para el público en general, que solo conoce la parte superficial de los hechos?
-La mayoría de la gente conoce únicamente la versión oficial de los hechos, pero no el ‘lado B’ de las historias. Yo estuve ahí, vi situaciones que nunca aparecieron en televisión y escuché conversaciones que quedaron fuera de las transmisiones. Por ejemplo, todos recuerdan el caso del ‘Cóndor’ Rojas en el Maracaná, pero pocos saben qué ocurrió después, cómo fue el ambiente en el camarín o el silencioso regreso de la selección chilena a Santiago.
¿Qué tipo de anécdotas destacan dentro del libro?
-Hay muchas historias vinculadas a figuras importantes del deporte. Relato, por ejemplo, cómo logré entrevistar a Marcelo Salas en Argentina cuando prácticamente no hablaba con medios chilenos, o la experiencia de entrevistar al legendario basquetbolista Kareem Abdul-Jabbar. También abordo tragedias olvidadas, como los accidentes ocurridos en Las Vizcachas y la muerte del periodista Luis Alberto Gasc durante una cobertura automovilística.
¿Cómo ha cambiado el periodismo deportivo desde sus inicios hasta hoy?
-El periodismo deportivo cambió radicalmente. Antes existía mucha más cercanía con los jugadores y técnicos. Los periodistas entrábamos a los camarines antes y después de los partidos, conversábamos directamente con los futbolistas y el acceso era mucho más humano. Hoy predominan las zonas mixtas, las restricciones y el control comunicacional de los clubes, lo que termina alejando al hincha de los verdaderos protagonistas.
¿Qué diferencias existen entre los relatores de antes y los actuales?
-Los relatores antiguos tenían un estilo mucho más natural y auténtico. Bastaba con sus nombres para que la gente los reconociera y siguiera. Hoy muchos buscan personajes o apodos llamativos. Además, considero que el relato deportivo es un talento y un arte; no basta con estudiar técnica si no existe una capacidad innata para emocionar y transmitir lo que ocurre.
¿Qué importancia tuvieron figuras históricas de la radio chilena en su formación?
-Relatores como Vladimiro Mimica, Nicanor Molinare, Raúl Prado, Máximo Clavería y muchos otros marcaron una época dorada del relato deportivo chileno. Ellos lograron mantener viva la emoción de la audiencia en tiempos donde no existía la tecnología actual. Mi libro también es un homenaje a esa generación de comunicadores.
¿Cómo influyó la tecnología en las transmisiones deportivas?
-Los cambios fueron enormes. Antes había que improvisar conexiones telefónicas para transmitir partidos desde los estadios, utilizando cables y teléfonos particulares. Hoy todo funciona de manera digital y con una calidad técnica impresionante. Sin embargo, creo que muchas veces la tecnología avanzó más rápido que la calidad del relato mismo.
Por último ¿Qué opinión tiene sobre la incorporación de exdeportistas al periodismo deportivo?
-Me parece una mezcla muy positiva. Los exjugadores aportan una mirada distinta porque vivieron el deporte desde dentro de la cancha. Trabajé con figuras como Eduardo Bonvallet, Patricio Yáñez y Carlos Caszely, y todos entregaban análisis que un periodista tradicional muchas veces no puede ofrecer. Aunque no todos tienen facilidad comunicacional, cuando logran desarrollarla, enriquecen enormemente el periodismo deportivo.