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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Catalina Soto Campos, destacada ciclista chilena, se abrió camino en el ciclismo pese a falta de tradición familiar. Su talento la llevó a competir en Australia y posteriormente a destacar en pruebas de pista. A pesar de barreras de acceso en Chile, logró reconocimiento internacional y entrenamiento en Suiza. Busca más oportunidades para jóvenes ciclistas en Sudamérica y aspira a no ser la única representante nacional compitiendo en el extranjero.

Catalina Soto Campos se ha convertido en una de las figuras más destacadas del ciclismo femenino chileno, pese a crecer en un entorno con escasa tradición ciclista.

Desde pequeña desarrolló una fuerte conexión con la bicicleta, utilizándola como su principal medio para desplazarse. Un momento clave en su carrera ocurrió cuando su familia se mudó a Australia cuando ella tenía 13 años.

En ese nuevo entorno, la bicicleta siguió siendo una constante en su vida. Allí comenzó a competir de manera más formal y a destacar en pruebas de pista, lo que marcaría el inicio de su camino hacia el ciclismo profesional.

Y en diálogo con el portal estadounidense Escape Collective, la deportista nacional de 24 años reconoció que el camino hacia el profesionalismo fue complejo.

Consultada por las oportunidades para que los niños y niñas se inicien en el ciclismo en Chile, la Top 10 en la Clásica de Almería (6ª) admitió que este deporte enfrenta importantes barreras, especialmente en el acceso.

No vengo de una familia ciclista, pero normalmente la gente empieza porque viene de una familia ciclista. Es muy importante tener dinero para poder practicar este deporte. Hay un dicho en Chile que siempre recuerdo: ‘Es un deporte de ricos practicado por pobres’”, declaró.

Creo que en Chile es muy difícil conseguir oportunidades en el extranjero. Hay algunas carreras y ahora está mejorando bastante. Pienso que la federación está haciendo un gran esfuerzo para dar oportunidades, porque creo que se han dado cuenta de que hemos perdido la base del deporte. No hay niños y no hay muchas escuelas”, agregó.

Su talento llamó la atención internacional durante los Juegos Sudamericanos de 2017, donde fue observada por un entrenador del Centro Mundial de Ciclismo de la UCI. Gracias a esta oportunidad, Soto Campos obtuvo una plaza en el centro de entrenamiento ubicado en Aigle, Suiza, una institución clave para el desarrollo de jóvenes ciclistas de alto nivel.

Y su progreso en el ciclismo europeo ha sido notable en los últimos años, logrando posicionarse entre las velocistas emergentes del pelotón internacional.

La integrante del equipo Laboral Kutxa-Fundación Euskadi y con licencia femenina ProTour suma dos victorias en competencias avaladas por la Unión Ciclista Internacional (UCI). La chilena espera que en el futuro se generen más oportunidades para que jóvenes talentos del continente puedan desarrollarse y competir a nivel internacional.

Es importante tener más oportunidades para competir en Sudamérica, pero eso tampoco es solo un problema de Chile. Es un problema de todo el continente, porque no hay muchas carreras y además están muy lejos unas de otras y, nuevamente, es muy caro”, aseveró.

Y uno de sus objetivos personales es abrir camino para otros ciclistas chilenos. Dice que no quiere ser la única representante nacional compitiendo en el extranjero.

No quiero ser la única chilena compitiendo afuera, ni ahora ni en el futuro”, cerró.