El pasado 15 de febrero en Afyonkarahisar, Turquía, el piloto Dario Costa protagonizó una de las hazañas más impactantes de la aviación acrobática moderna.
A bordo de su Zivko Edge 540, el italiano aterrizó en el noveno y último contenedor de un tren de carga que circulaba a 120 km/h (velocidad operativa máxima que puede alcanzar) y, segundos después, despegó nuevamente en un vuelo vertical desde la misma superficie en movimiento. Una coreografía aérea que exigió sincronización absoluta entre máquina y piloto.
A diferencia de un aterrizaje convencional, Costa no contó con una trayectoria de planeo visible. Debido al ángulo de descenso y al desplazamiento constante del tren, la superficie apareció en su campo visual solo en los últimos instantes de la aproximación.
Sin referencias visuales claras, ejecutó lo que en la práctica fue un aterrizaje “a ciegas”, confiando exclusivamente en su entrenamiento cognitivo, memoria muscular y control aerodinámico.
El desafío técnico fue extremo. Mientras el tren avanzaba a 120 km/h, el avión debía reducir su velocidad hasta 87 km/h, muy cerca del punto de pérdida. Cualquier mínima diferencia entre ambas velocidades podía provocar un sobrepaso o una desalineación crítica.
Además, las turbulencias generadas por los vagones en movimiento alteraban constantemente el flujo de aire, obligando al piloto a realizar microajustes continuos para mantener la estabilidad longitudinal y lateral.
La complejidad de la maniobra implicó meses de planificación. Los preparativos comenzaron a inicios de 2024, con equipos de ingeniería y vuelo desarrollando simulaciones avanzadas y pruebas controladas para replicar la dinámica real del aterrizaje. “Train Landing es uno de los proyectos más desafiantes y exigentes de mi carrera”, señaló el piloto de Red Bull.
“Había tantas variables que medir, pero la mayor prueba fue aprender a aterrizar a ciegas en una pista móvil muy pequeña, confiando solo en las habilidades cognitivas y de vuelo”, agregó.
Con esta maniobra pionera, Costa no solo amplía los límites de lo posible en la aviación acrobática, sino que redefine el concepto de precisión aérea en escenarios dinámicos.
