Los equipos femeninos de voleibol de Brasil y Cuba compartían entrenamientos y viajes en los 90'. Eran amigas, intercambiaban regalos, pero todo cambió en la infartante semifinal de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. A tal punto, que se insultaron en la red y se pelearon a puño limpio en vestuarios.

El voleibol es un deporte intenso. De eso no hay dudas. Cada saque, remache o bloqueo se vive de manera especial. Cada punto cuenta y es normal que los duelos se ‘calienten’ en pleno partido.

Sin embargo, en 1996, hubo un enfrentamiento que pasó a la historia por ser el más violento de todos. Cuba y Brasil se vieron las caras en los Juegos Olímpicos de Atlanta y nunca nada volvió a ser igual.

Insultos y escupitajos entre jugadoras en la red, una brutal pelea de los planteles en vestuarios y hasta amistades rotas para siempre fueron parte del ‘cóctel’ aquella jornada.

En lo netamente deportivo, las cubanas se impusieron en un partidazo de cinco sets a un rival que las había arrasado en la fase grupal (3-0). Su estrategia, eso sí, fue la que detonó el conflicto que se escapó de las manos.

De la amistad a la ‘guerra’

Antes de ese día de semifinales en suelo estadounidense, las deportistas de ambos elencos se llevaban más que bien. Inclusive, algunas se consideraban directamente amigas.

“Las brasileñas venían a Cuba a participar en amistosos y entrenamientos. Nosotros compartíamos con ellas, usábamos el mismo ómnibus, disfrutábamos de la amistad que pueden tener deportistas de élite, teníamos una relación normal con todas”, recordó la cubana Idalmis Gato al portal SwingCompleto.

Es más, según cuenta el mismo sitio, las brasileñas llegaban con productos a la Isla como rodilleras y zapatillas, las que terminaban intercambiando con sus pares por tabaco, maquillajes y otras bondades de esa nación.

Sin embargo, desde el 94′ todo empezó a cambiar. A la banca de la ‘Verdeamarelha’ llegó el entrenador Bernardiño a remecer las cosas. A tal pinto, que les prohibió tener amistad con la cubanas que por ese entonces reinaban en la disciplina “Ellas nos dejaron de hablar, por lo menos si estaban en grupo o con sus entrenadores. Ni siquiera nos miraban. Si a alguna te la encontrabas en el ascensor sola, si te saludaba, solo saludo nada más. Ese entrenador pasó todas las barreras”, agregó Gato.

“Esa muchachas que venían de familias humildes, incluso de las favelas, comenzaron a mirarnos por encima del hombro, a creerse cosas”, dijo por su parte Regla Torres, la mejor jugadora del siglo XX por la Federación Internacional.

Una red en llamas en JJOO: “Me nació la estrategia de ofenderlas. Hija de puta lo más suave”

Con toda esa previa encendida, Cuba y Brasil debieron medirse por el paso a la final y lucha por la medalla de oro.

“Ellas ese día nos ganaron el primer set. Habían ganado todos los partidos además, así que me nació la estrategia de ofender a las brasileñas”, reconoció la capitana cubana Mireya Luis al documental brasileño Patria.

“Dije (a mis compañeras) vamos a decirle de todo, lo peor, de todo lo peor que nosotros podemos decirle a otra mujer”, agregó, puntualizando que “el Comandante (Fidel) seguramente está sentado frente a la TV mirando esto, perder con estos equipos que no tienen nivel”.

Y en afecto, las imágenes del mencionado documental dan cuenta de palabras de hueso calibre de las jugadoras. “Hija de la puta le decía a Marcia y ella me respondía ‘Hija de la puta vocé’… Les decía lesbiana también”, agregó entre risas Mireya.

“Conocía a Fernanda de Brasil, y cuando les hacía las señas de la estrategia de saque, le gritaba ‘Métete la combinación en el culo"”, añadió.

Marcia, por su parte, rememoró con vergüenza la situación a la mencionada pieza audiovisual: “Ella (Mireya) estaba loca, no sé por qué”, acotó.

Otra gran figura cubana, Magaly Carvajal, aceptó que “yo también les decía algunas cosas, hubo escupidas también en la red”, agregando “yo tenía amistad sincera con ellas”.

La brasileña Fofa, en tanto, expresó que “nosotras estábamos concentradas en el partido, pero las cubanas llegaron a provocar para desestabilizarnos. Eso siempre estuvo claro, fue estrategia cubana”

“Yo no estaba tan enojada, pero de hecho nos afectó nuestro juego y nos dejamos llevar por su juego de palabras, sus groserías y faltas de respeto”, lamentó con el paso de los años a Patria.

La cuestionada estrategia cubana acabó dando frutos. Las ‘Reinas del Caribe’ se quedaron con la victoria por 5-15, 15-8, 10-15, 15-13 y 15-12.Fue un partidazo.

Tras el último punto, protagonizado por Mireya Luis con un remache directo al rostro de Marcia Fu, se vino una batahola en la red. Empujones, gestos y gritos calentaron la situación al máximo.

Según las brasileñas, en medio de la discusión, Regla Torres habría golpeado a Ana Paula. La cubana lo niega tajante: “Si yo le hubiese pegado en la espalda tengan claro que nunca más hubiese vuelto a jugar voleibol”, expresó.

De voleibol a UFC: la verdadera pelea a puño limpio en vestuarios

Si en cancha las cosas estuvieron a una chispa de encenderse más de la cuenta, en la zona de vestuario ocurrió lo inevitable: una batalla campal a puño limpio.

Si bien las brasileñas no se refirieron a este suceso en el documental para su país, las cubanas sí entregaron detalles del violento episodio en SwingCompleto. Uno que decidieron catalogar como “la bronca del siglo”.

La deportista Marlenis Costa culpó directamente a la brasileña Ana Paula.”Raisa iba conmigo por el pasillo cuando ella le da con el codo y fue ahí cuando la halé por los pelos y comenzó todo. Antes que ellas bailaran zamba nosotras ya bailábamos guaguancó”.

Yumilka Ruiz, por su parte, confidenció que “íbamos a nuestros camerinos pero antes había que pasar por el de las brasileñas. De momento veo que se vuelve a formar la piñasera. Ana Ibis y Marlenis enredadas con dos de ellas, Mirka tirando pomos de Gatorade y la gente corriendo. Filo halando pelos y tratando de meter a la gente para adentro de los camerinos”.

No fue todo. Regla Torres recordó que arrojó lo que había a su paso a sus rivales. “Había un policía parado en el medio de la puerta para que no entrara ni saliera nadie y las brasileñas dentro diciéndonos cosas. Recuerdo que alguien se coló por entre los pies del policía al camerino a dar golpes. Yo cogí una nevera que había en el pasillo que tenía Coca Cola, hielo y esas cosas, y empecé a tirar latas por encima del policía para allá dentro. Si le di a alguien no lo sé”.

Idalmis Gato, en tanto, especificó que “en ese momento se formó la bronca y le di una patada a Ana Moser que le marqué el muslo”.

Mientras todos peleaban, el entrenador cubano intentó en principio buscar a su par brasileño para pelearse. Sin embargo, le recordaron que aún tenían la final por delante y se tranquilizó. Después ayudó a calmar a sus dirigidas. Días después Cuba superó en el duelo por el oro a China (14-16, 15-12, 17-16, 15-6). Un título que pasó a la historia. Brasil, por su lado, se quedó con el bronce frente a Rusia.