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"Si nos empoderamos, podemos hacer cualquier cosa": la primera mujer en correr un maratón

Maratón de Boston
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¿Se imaginan a Erika Olivera siendo perseguida por un hombre furioso en pleno maratón? Hoy en día eso sería prácticamente imposible, pero esa insólita situación se dio hace años en Estados Unidos, con una empoderada Kathrine Switzer que entró en la historia del deporte al convertirse en la primera mujer en correr un maratón con dorsal.

Todo comenzó el 19 de abril de 1967, cuando una joven Kathrine se inscribía para participar en legendaria maratón de la ciudad de Boston, en Estados Unidos. Un hecho sin precedentes, pues en esos tiempos los hombres creían que las mujeres no podían correr más allá de una milla y media (2,4 kilómetros).

Pero antes del momento culmine retrocedamos en el tiempo. Desde los 12 años Switzer comenzó a correr pues quería ser parte del equipo de hockey sobre césped. Su padre la alentó y le instó a correr una milla al día.

La joven deportista nunca logró ingresar al equipo, sin embargo, continuó cultivando su amor por el atletismo.

Con el pasar de los años, Kathrine conoció a un hombre llamado Arnie Brigg, que ayudaba a entrenar en la Universidad de Syracusa (Nueva York), en el equipo de cross-country masculino.

“Le dije que yo quería correr el maratón de Boston. Y él me dijo sin titubear: “las mujeres no pueden correr el maratón de Boston””, lanzó en entrevista con la BBC.

“Discutimos. Y él dijo: “Si puedes mostrarme en la práctica que puedes correr la distancia del maratón, 26 millas y 385 yardas (algo más de 42 kilómetros), seré la primera persona en llevarte””, agregó.

Y la joven le ‘tapó’ la boca, corriendo 31 millas. “No hay nada sobre género en el reglamento y no hay nada sobre género en el formulario”, señaló Brigg.

“Yo le dije: “bien, ok”. Pagué los US$2 y me inscribí con mis iniciales.”Los organizadores supusieron que era un hombre y me dieron el número 261″”, añadió Switzer.

El día de la carrera

La fría mañana del 19 de abril de 1967 en Boston se transformaría en una jornada histórica para la joven y el deporte mundial. Además, daría paso para una de las fotografías más icónicas que se tienen hasta hoy de este deporte.

Estaba nevando, así que nuestra deportista llegó a la partida abrigada. Eso hizo que los comisarios no notaran que era una mujer, y le permitieron correr con normalidad.

“Los oficiales nos acomodaron en la línea de salida, y todo el mundo se veía igual, con esos sacos calientes y anchos, así que nadie se dio cuenta que no era uno de los hombres”, dijo Kathrine.

La competencia comenzó y con el pasar de las horas la gente comenzó a darse cuenta de que una joven mujer estaba compitiendo junto a los hombres. Fue en ese momento cuando ocurrió algo inesperado.

“Las primeras dos millas estuvieron fantásticas. Pero la prensa me vio desde afuera, y se volvieron locos: “¡Una chica en la carrera! ¡Tiene un número!”, gritaban. Y también nos tomaban fotos.

De primera todo se tomó de buena manera, pero de pronto, Switzer comenzó a sentir el sonido de unos zapatos de cuero. Algo no andaba bien.

Miró hacia atrás y vio a un hombre de mediana edad, furioso. Trató de agarrar por la espalda a la joven, indefensa, ante la mirada de los asistentes, periodistas y fotógrafos, quienes al ver tal escena la inmortalizaron en una postal de la cual hasta hoy día se tiene recuerdo.

Harry Trask
Harry Trask

El hombre, un comisario llamado Jock Semple, la tomó por los hombros e intentó quitarle el número que llevaba pegado en el pecho. “”Sal de mi maldita carrera y entrégame esos números”, dijo. Y aunque me dio mucho miedo, mi novio lo tomó y sacó de fuera de la carrera”, comentó Kathrine.

En ese momento le entró una rabia y le habló a su entrenador.”Tengo que terminar esta carrera, así sea sobre mis manos y mis pies, porque si no la termino nadie creerá que las mujeres pueden hacer esto, que las mujeres deben estar aquí”, lanzó.

Y así fue. Switzer finalizó los 42,195 kilómetros de la maratón de Boston con un tiempo de 4 horas y 20 minutos, irrumpiendo en la historia del atletismo al convertirse en la primera mujer en correr una maratón con dorsal.

Aquella gesta abrió una puerta en el deporte que hace años estaba cerrada para las mujeres. Tras la competencia de Boston “organizamos más de 400 carreras en 27 países, y usamos las estadísticas de esos eventos para hacer lobby ante el Comité Olímpico Internacional, hasta que logramos incluir a la competencia el maratón femenino, en 1984”, señaló Switzer.

Después de esa maratón, nuestra joven deportista fue segunda en la del año siguiente, donde además bajó de las tres horas y registró su marca personal en la especialidad. Además, fue nombrada la ‘atleta de la década’.

Hoy en día, Kathrine da conferencias por todo el mundo, es madrina de una serie de carreras femeninas y estuvo nominada al pasado Premio Princesa de Asturias.

Ahora las mujeres inundan las maratones del mundo. Parece normal, pero aquella modalidad se inició gracias a la tenacidad de una deportista, quien gracias a su aporte cambió su vida y la historia del deporte femenino.

“Sabemos que si logramos empoderar a las mujeres podemos hacer cualquier cosa”, cerró.

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