15 jugadoras del primer equipo femenino de la UC fueron separadas del plantel y varias de las afectadas no están conformes: acusan persecución por apoyo al Sindicato y hasta "tratos preferentes" de subgerenta para algunas de las futbolistas que continúan.

Una fuerte remezón afecta por estas horas al plantel de honor femenino de Universidad Católica (UC). Esto luego que la dirigencia decidiera apostar por una profunda renovación y ‘cortar’ 15 futbolistas.

La directiva cruzada, asegura, que la decisión apunta a un gran objetivo: la profesionalización paulatina de su rama femenina. De hecho, también se oficializó el arribo del entrenador español Ángel Hualde, quien registra experiencias en el balompié hispano y ecuatoriano.

Sin embargo, del otro lado, varias de las jugadoras afectadas no quedaron conformes con lo ocurrido y hasta acusan de que la determinación no es otra cosa que una ‘pasada de cuenta’ por el apoyo público al Sindicato de Trabajadores del club en su pasada huelga.

“La competitividad, pasión, juego limpio e inclusividad no se ven reflejados en la forma que se ha tratado a las y los funcionarios, quienes han tenido que llegar a una huelga para luchar por condiciones que, creemos, son mínimas”, decía parte de una carta que firmaron 22 cracks.

La ‘guerra interna’ en la precordillera

Pero el factor sindicato no sería el único, dicen desde el bando afectado. Una de las deportistas desplazadas conversó con Diario La Tercera y reveló varios líos internos que dan cuenta de un vestuario ‘quebrado’. Especialmente, por la presencia de Helaine de Grange, actual subgerente de la rama y capitana histórica de la institución.

A De Grange se le acusa de trato preferente a su círculo más cercano, lo que habría desatado la incomodidad y enojo en otro grupo. “Hubo muchos tratos especiales a estas jugadoras. Desde permisos para faltar durante semanas a entrenar, ayudas económicas, entradas al estadio, etc. Y se notó una gran diferencia entre este grupo y las otras 22 jugadoras con las que no se llevaba bien”, afirmó la ahora exjugadora de la UC.

“Hubo muy poca transparencia, abusos de poder y hasta se inventaron cosas de ciertas jugadoras que no eran reales. Al DT y cuerpo técnico se le trató muy mal, la subgerenta junto con su grupo de jugadoras ‘protegidas’ pasaba siempre por arriba de ellos, incluyendo al área médica”, agregó.

De Grange, por su parte, expresó en respuesta al mismo medio que “el tema de la huelga no tiene incidencia ni injerencia en las decisiones deportivas. Estamos buscando la profesionalización responsable. Somos libres de estar de acuerdo de apoyar, no, de sindicalizarnos o no. Nunca pusimos objeción a eso”.

“A las que no van a continuar les estamos dando sus pases, les avisamos con tiempo. No hay un afán de castigar ni nada, solo de enfocarnos en el proyecto hacia adelante”, complementó.

Finalmente, en cuanto al éxodo masivo, la directiva remarcó que “las que están saliendo están por debajo de lo que esperamos por rendimiento. Hicimos análisis técnico, estadístico, de big data, incluso. Por lo tanto, nos vamos concentrando en las de mejor rendimiento. Estamos eligiendo a las de mayor rendimiento”.