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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El delantero paraguayo-chileno Arnaldo Castillo vivió una etapa desafiante antes de brillar con O’Higgins en 2026. Inicialmente, enfrentó críticas, falta de gol y hostigamiento hacia su familia, incluso llegando a considerar el suicidio. Tras superar este difícil periodo, se convirtió en el máximo goleador del equipo y halló una transformación personal. Castillo destaca el apoyo de su familia y su fe como pilares para salir adelante, revelando que su encuentro con la religión marcó un punto de inflexión en su vida en 2024.

Antes de convertirse en protagonista de la campaña de O’Higgins en 2026, Arnaldo Castillo tuvo que atravesar uno de los momentos más complejos de su carrera.

Sus primeros pasos con la camiseta del ‘Capo de Provincia’ estuvieron lejos de ser los que imaginaba. La falta de gol, las críticas y el hostigamiento hacia su familia terminaron golpeándolo profundamente, al punto de llevarlo a pensar en quitarse la vida.

Hoy, a sus 29 años, el delantero paraguayo-chileno vive una realidad completamente distinta en Rancagua. Con 15 goles en 42 partidos durante la presente temporada, Castillo se consolidó como el máximo artillero de O’Higgins y encontró una versión futbolística que durante mucho tiempo buscó.

Sin embargo, detrás de sus goles existe una historia marcada por el sufrimiento y una transformación personal que él mismo sitúa hace dos años.

Hoy O’Higgins significa mucho para mí. No solamente por lo que representa el club, sino también por todo lo que viví acá. Hubo momentos muy malos. Pasé un periodo en el que no hacía goles y la gente se fue encima mío. También atacaron a mi señora, le mandaban mensajes y llegaron incluso a desearles cosas malas a mis hijas”, declaró el atacante a Jugada Nacional.

El mal momento no quedó solamente dentro de la cancha. Las críticas por su rendimiento terminaron traspasando una frontera que para Castillo fue especialmente dolorosa: su familia. El delantero comenzó a cargar en silencio con una presión que, con el paso del tiempo, se volvió cada vez más difícil de soportar.

Llegué a tener pensamientos suicidas por todo lo que estaba pasando y por los malos deseos de la gente”, reveló.

Castillo reconoce que llegó a sentirse atrapado en una oscuridad de la que no encontraba salida. En ese escenario, un cambio profundo en su vida personal terminó siendo determinante para comenzar a recuperar el rumbo.

Me hundí en algo a lo que no le encontraba salida, hasta que conocí al Señor, porque yo venía de una familia católica. Ese punto fue el quiebre del cambio en mi vida, yo siempre digo que Cristo me salvó esa oscuridad, que hoy en día estoy viendo a plena luz. Ese cambio fue en 2024”, aseguró el delantero.

El proceso, además, lo enfrentó prácticamente en silencio. Pese a la dimensión que alcanzó su sufrimiento, Castillo nunca recurrió al club para solicitar apoyo psicológico. Su esposa fue una de las pocas personas que conoció de cerca lo que realmente estaba viviendo mientras, de cara al exterior, intentaba mantener una imagen de normalidad.

“Nunca pedí ayuda. Mi señora sabía lo que me pasaba y lo que estaba viviendo, porque yo nunca demostré que estaba mal. Uno sabe guardar demasiadas cosas y comerse toda la mierda por dentro. Por fuera no demostraba nada, pero internamente estaba sufriendo. Tampoco fui tan valiente para tomar esa decisión”, afirmó Castillo.

El atacante que alguna vez fue blanco de críticas y que llegó a vivir uno de los momentos más oscuros de su vida encontró la manera para reconstruirse, tanto dentro como fuera de la cancha.