El último fin de semana del fútbol profesional chileno dejó una serie de decisiones arbitrales que rápidamente se instalaron en el centro de la discusión.
Jugadas interpretables, errores de procedimiento y determinaciones que generaron molestia en los protagonistas marcaron una jornada en la que el arbitraje volvió a quedar bajo la lupa.
Uno de los episodios más controvertidos ocurrió en el enfrentamiento entre Deportes Concepción y Universidad de Concepción. Joaquín Larrivey, autor del único gol del encuentro, terminó expulsado a los 66 minutos cuando debía abandonar la cancha por lesión. El delantero había sido trasladado inicialmente en camilla, pero el elemento se rompió durante el procedimiento y el argentino debió bajarse para continuar su salida por sus propios medios.
La situación terminó con Larrivey recibiendo una primera amarilla por bajarse de la camilla y, posteriormente, una segunda amonestación por sus reclamos al árbitro Fernando Véjar. La interpretación del juez fue que el delantero estaba demorando la reanudación del partido, mientras que desde la vereda del jugador se cuestionó que la situación se originara por un problema con el propio elemento utilizado para retirarlo del campo.
Otro episodio que generó fuertes críticas se vivió en Unión La Calera-Colo Colo. Los locales buscaban desesperadamente el empate y habían enviado incluso a su arquero, Nicolás Avellaneda, al área rival para aprovechar un tiro de esquina. Sin embargo, la acción terminó con los albos recuperando la pelota y lanzándose rápidamente en contragolpe, aprovechando que el arco cementero había quedado completamente descubierto.
En mitad de cancha apareció Felipe Raipán, quien recibió con espacio y tenía una posibilidad inmejorable para avanzar hacia el arco vacío, ya que Avellaneda emprendía una desesperada carrera para regresar a su portería. Cuando la jugada prometía convertirse en la tercera conquista para Colo Colo, llegó el silbatazo del árbitro José Cabero para poner término al partido. La decisión causó incredulidad, ya que el atacante albo se encontraba en plena acción ofensiva y con una evidente oportunidad de gol.
También quedó bajo cuestionamiento una jugada específica en el O’Higgins vs. Deportes Limache. Marcos Arturia protagonizó una fuerte entrada sobre Felipe Faúndez que, para muchos, reunía los elementos suficientes para una expulsión directa. Sin embargo, el árbitro mundialista Cristián Garay solo mostró tarjeta amarilla y la acción no fue revisada posteriormente por el VAR.
La particularidad del episodio estuvo en que los celestes, que se encontraban en desventaja, decidieron reanudar rápidamente el juego. Al no producirse una interrupción que permitiera el análisis de la jugada, el VAR no intervino y la tarjeta roja que algunos reclamaban quedó fuera de discusión.
El cruce Audax Italiano vs. Ñublense aportó otra de las grandes controversias de la fecha. Luego de acudir al VAR, el árbitro Mathías Riquelme decidió sancionar penal favorable a los de colonia por una mano de Diego Coelho. La polémica surgió porque el balón había llegado a impactar al defensor después de desviarse tras un leve contacto en la espalda de un compañero, lo que generó dudas sobre la voluntariedad y las circunstancias de la mano.
Y como si todo esto fuera poco, el duelo entre Coquimbo Unido y Deportes La Serena también dejó una jugada que alimentó la discusión arbitral. Un gol agónico fue validado a los ‘piratas’ por Diego Flores, con intervención del VAR, pese a las dudas existentes respecto de si el balón había salido completamente del campo antes de la acción que terminó en la conquista.
Para terminar, esta vez en la Primera B y específicamente en el duelo Unión San Felipe y Recoleta, llegó una de las imágenes más llamativas del fin de semana,
Una confusión relacionada con los cambios del conjunto capitalino provocó una interrupción cercana a los ocho minutos. El árbitro Nicolás Millas debió intervenir reiteradamente mientras intentaba resolver la situación junto con sus asistentes.
La tensión llegó a tal punto que Millas terminó reaccionando con evidente molestia ante los reclamos desde el banco de Recoleta. “¡Cállate un rato!”, fue la frase que el juez dirigió a uno de los jugadores visitates, en una escena que rápidamente comenzó a circular.
Estos distintos episodios dejaron nuevamente abierta la discusión sobre el criterio de los jueces en el balompié nacional.
BioBioChile se contactó con el presidente del Sindicato de Árbitros, Cristian Droguett, quien optó por guardar silencio y no referirse al accionar de sus colegas.