Uno de los temas que marcó la disputa de la fecha 16 de la Liga de Primera fue el intenso cruce entre el árbitro Héctor Jona y el futbolista Kevin Altez en el empate entre Huachipato y Cobresal en Talcahuano.
Cuando el duelo se iba, el juez activó el protocolo de conmoción cerebral tras un choque entre el arquero del elenco minero, Alejandro Santander, y su compañero Franco Bechtholdt.
El retraso del juego pareció enfurecer al mediocampista uruguayo, que discutió airadamente con el réferi. Después, el confronte subió de tono con un ‘toreo’ entre ambos, con Altez realizando al final un movimiento brusco con su cabeza que casi golpea el rostro del colegiado.
Incluso, Jona admitió en su informe haber protagonizado un acercamiento “enérgico” con el volante de 21 años y aclaró que expulsó al charrúa por “conducta violenta”.
El exfutbolista y actual comentarista deportivo Juvenal Olmos habló con BioBioChile para referirse a esta insólita situación que se vivió en el Estadio CAP Acero.
“Más que enérgico, yo diría que el árbitro fue matonesco, matonesco en la forma en cómo se paró frente al futbolista. La acción de su cuerpo dice más que mil palabras. Se le fue encima, fue provocador y un juez no puede ser así, no puede buscar la alteración de los futbolistas”, expresó.
“Un juez está para definir el reglamento, para impartir justicia deportiva, pero en ningún caso imponerse frente a lo que están haciendo los jugadores”, agregó.
En la misma línea, el campeón como jugador y DT con Universidad Católica indico que “vimos que los mejores arbitrajes del Mundial son tipos que aplican el reglamento y nada más. Lo que correspondía ahí no era exponerse. Yo creo que el árbitro se expone en su autoridad”.
“Todos sabemos que el árbitro dentro de la cancha es autoridad y eso los futbolistas lo tienen claro, pero cuando el árbitro expone su autoridad con una posición matonesca, yo creo que el futbolista sale de su casilla y comete el error que cometió el jugador, que es con la frente pegarle al árbitro”, complementó.
Además, el exseleccionador nacional fue claro en decir que “yo diría que están mal los dos. Primero, el árbitro por no aplicar el reglamento anterior al evento, por ser provocativo en la acción; y luego el jugador, que se ve arrinconado, reacciona pésimo metiendo un cabezazo al árbitro”.
“Que si le pegó, que si no le pegó, el reglamento es súper claro: pegar o intentar pegar, golpear o intentar golpear. Entonces, si le pegó o no da exactamente lo mismo… Ambos merecen ser sancionados. El árbitro por su actitud y el jugador, que seguramente va a ir al tribunal (de penalidades) y le van a tirar un par de fechas, por la respuesta que tuvo”, cerró.
“El grave problema es querer imponer la autoridad”
Quien también se refirió al tenso cruce Jona-Altez fue el exguardameta de La Roja y de los tres grandes del balompié nacional (La U, la UC y Colo Colo), Óscar Wirth.
“El grave problema es el querer imponer la autoridad. La autoridad debe caer por su propio peso. Si él es el árbitro debe saber que estando parado en la cancha es la persona que manda y los jugadores deben obedecer”, señaló a BioBioChile el subcampeón de América con los cruzados.
“Pero también, de un tiempo hasta ahora, los rendimientos de los árbitros han dejado bastante que desear. Uno ve los partidos día a día y no es el mejor de los desempeños el de los arbitrajes chilenos, lamentablemente”, sentenció.