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Cambiaron la pelota por los números: dos ex sparrings de Bielsa que le dieron un vuelco a sus vidas

Instagram Álvaro Saenz-Laguna

El 23 de enero de 2011, en Estados Unidos, fue el penúltimo partido de Marcelo Bielsa a cargo de la selección chilena. El argentino, que llegó con un gran curriculum a cuestas, demostró en Chile por qué muchos jugadores hablan de él como el entrenador diferente que tuvieron en sus carreras y quién los hizo mejores futbolistas con un innovador estilo de trabajo.

De hecho, fue uno de los primeros entrenadores en Chile que comenzó a usar ‘sparrings’ en forma masiva y constante en los entrenamientos de la selección. Mientras varios de ellos llegaron al profesionalismo, otros optaron por el retiro e incursionar en otros rubros.

BioBioChile habló con dos exsparrings del argentino previo a aquella gira a Estados Unidos, que fue el último viaje de Bielsa como entrenador de La Roja. Se trata de Álvaro Sáenz-Laguna, un exarquero de Huachipato, y Santiago Dittborn, exvolante surgido de Católica. Con otros jugadores más, estuvieron cerca de un mes trabajando con Bielsa en Pinto Durán antes del viaje. Ahora, ambos tienen 26 años de edad y han pasado varias cosas entre medio.

Ha pasado casi una década desde esos días concentrados en Juan Pinto Durán bajo las órdenes de Bielsa, sin embargo, ambos mantienen algo en común: el temprano retiro de sus promisorias carreras futbolísticas.

“A mediados de 2015 terminé contrato con la UC y ahí estuve el segundo semestre de ese año hasta marzo de 2016 entre Estados Unidos y Portugal buscando una oportunidad en el fútbol”, comenta Santiago Dittborn, que se retiró tras una ingrata estadía en San Marcos de Arica entre 2014 y 2015.

“En San Marcos me fracturé un tobillo llegando al préstamo en junio de 2014 y estuve todo el año parado. No jugué nada en Arica, de hecho estuve más tiempo en Santiago en recuperación”, lamenta Dittborn, que no ha tenido la mejor fortuna con las lesiones.

Archivo | Francisco Longa | Agencia UNO
Archivo | Francisco Longa | Agencia UNO

“En Estados Unidos tuve problemas por el cupo de extranjero y en Portugal salió algo en segunda división, pero al final por un tema mío no lo quise tomar”, recuerda Santiago, que hoy está ad portas de agregar otra profesión a su curriculum: le resta cerca de un año y medio para convertirse en ingeniero comercial.

En tanto, Álvaro Sáenz-Laguna ya está involucrado en otro rubro completamente distinto al fútbol. “Mientras estaba en Huachipato estudié ingeniería industrial y me retiré del fútbol cuando se acabó el contrato con el club. Me quedaba un año para terminar la U y la quería terminar bien”, recuerda el exarquero, que ahora trabaja en el área comercial de la Viña Concha y Toro.

Ambos eran destacados por sus pares y por entrenadores en sus tiempos de juveniles, sin embargo, decidieron cambiar la pelota por los números y el estudio. ¿Qué pasó en el camino? ¿Por qué no siguieron en el fútbol?

Una razón se repite en ambos casos. “Por las lesiones y un par de cosas más. Me pregunté si realmente era lo que yo quería, si estaba dispuesto a sacrificar todo por el fútbol. Tuve una especie de crisis vocacional si es que seguía en esto (el fútbol) o cambiaba el rumbo”, explica Dittborn.

La historia de Sáenz-Laguna no es tan distinta. “Fue por falta de oportunidades, siento que nunca se me tomó en serio. Llegó un punto en que me lo tomaba como un trabajo más que como un juego”, recuerda Álvaro.

Las locuras del ‘Loco’

El retiro no es lo único que tienen en común. Ambos exfutbolistas recuerdan de gran manera los entrenamientos y el tiempo compartido con Marcelo Bielsa.

Santiago es tajante. “El entrenamiento que tuve ahí no lo tuve en ninguna parte. Muy metódico, el nivel de entrenamiento y exigencia hay que estar a 1000 todo el rato”, dice.

“Por ejemplo por lo general en los entrenamientos los ejercicios de a tres uno arma en el momento los tríos. Acá, él (Bielsa) tenía todo preparado, él decidía con quiénes hacías el ejercicio porque lo tenía planificado. Un nivel de profesionalismo que a mí no me había tocado vivir nunca. Todos los ejercicios con pelota enfocados en distintas jugadas y tácticas”, añade.

El exarquero de Huachipato, en tanto, tiene excelentes recuerdos del argentino, pese a que su primera charla con Bielsa no fue en el mejor tono.

“Cuando lo vi por primera vez, por decencia me presenté y él me agarró la mano muy fuerte y me dijo: ‘¿Vos crees que te voy a llamar sin conocerlo señor Sáenz? Nunca más me subestimes”, recuerda entre risas el ahora ingeniero industrial.

Archivo | David Cortés | Agencia UNO
Archivo | David Cortés | Agencia UNO

“Por lo que compartí con él es un 7 como persona, te lo pillabas caminando por los pasillos y siempre te metía conversa de cualquier cosa. Él no comía con nosotros porque estaba siempre en su oficina trabajando, pero a veces bajaba en el almuerzo y se sentaba con nosotros muy buena onda. Cuando aparecía en el entrenamiento llegaba con una servilleta llena de instrucciones y todo muy planificado”, complementa.

“A veces a las 6 de la mañana cuando nos quedábamos en Pinto Durán escuchábamos unas latas que sonaban súper fuerte y claro, mirabas para afuera y estaba Bielsa espantando a los pájaros de la cancha, preocupado de cada centímetro cuadrado del pasto”, cuenta Sáenz-Laguna.

“En los trabajos de remate, a veces se ponía adentro del arco porque sentía que ahí se veía mejor la jugada. Le llegaban pelotazos y le daba lo mismo. Estaba ‘loco’, un apasionado de verdad del fútbol”, dice Álvaro, que añade que la intensidad de los entrenamientos de Bielsa solo la volvió a ver en los trabajos del ahora técnico de Colo Colo, Mario Salas. “Tiene una visión de fútbol muy clara también, se preocupa de que te des cuenta de tus errores”, opina el exarquero de Huachipato sobre el ‘Comandante’.

¿Futuro ligado al fútbol?

Respecto al futuro, ambos tienen proyecciones distintas. “El fútbol cuando lo terminas viendo como un trabajo, no es lo mismo. No veo ni fútbol en la tele, solo veo los partidos de la selección. Soy hincha a muerte de la selección, pero fútbol en general no veo. Por ejemplo si está el Barcelona con el Atlético no lo veo, me da lata. Y juego ligas con amigos, pero por estar más con mis amigos que por el fútbol. Me gusta hablar de fútbol, pero verlo y jugarlo ya no tanto. Tampoco echo de menos los entrenamientos, no me gustaban los tiempos, prefiero tener los fin de semanas para mí”, asegura Sáenz-Laguna.

“Todo me ha salido bien, no me arrepiento de nada. Estoy trabajando en una pega que me gusta harto, lo paso bien y tengo proyección, que también es un factor, como tengo un hijo”, afirma el exarquero.

En cambio, Santiago asegura que todavía le queda un último cartucho para intentar volver al fútbol. En marzo de este año fue invitado por el Sporting Kansas City de Estados Unidos para que se sumara al club. Fue del gusto de los veedores y tramitaron la visa para que pudiera trabajar allá. Sin embargo, días después de llegar de Norteamérica, Dittborn nuevamente sufrió con una lesión: se cortó el ligamento cruzado posterior y recién ahora se está recuperando por completo.

“Tengo que ver si está la alternativa de ir a Estados Unidos de nuevo, ahora que me recupero, y si no me gustaría terminar la carrera universitaria y trabajar en algo relacionado con el deporte. Como ingeniero, ya sea en fútbol o algún otra área, pero ojalá relacionado con deporte”, espera el estudiante.

Álvaro Sáenz-Laguna y Santiago Dittborn compartieron como sparrings con varios jugadores que siguen jugando en el fútbol profesional como Franco Ragusa, Nicolás Castillo, Válber Huerta, Christian Bravo, Manuel Bravo o Jorge Troncoso. Sin embargo, hay muchos que optaron por el retiro prematuro.

“Son pocos los que llegan a afianzarse en el fútbol profesional”, explica Álvaro Sáenz-Laguna.

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