El presidente de la Federación de Fútbol de Catar (QFA), el jeque Hamad bin Khalifa Al-Thani, ha reiterado su rechazo a la actuación de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y ha defendido que la unidad de la región depende de la consulta a sus asociaciones miembro, el respeto mutuo y una buena gobernanza institucional.
En un comunicado publicado este jueves en la página web de la QFA, Al-Thani insistió en que la controversia no se centra en las personas ni en el contenido de las posiciones adoptadas, sino en el procedimiento utilizado por la AFC para presentar una postura en nombre de sus 47 asociaciones miembro.
“No se trata de una cuestión de personalidades”, señala la federación catarí, que considera necesario garantizar que las voces de sus miembros sean escuchadas cuando el fútbol asiático habla de forma colectiva.
La posición de Catar llega después de que el presidente de la AFC, el jeque bareiní Salman bin Ebrahim Al Khalifa, rechazara el pasado martes haberse excedido en sus competencias al sumarse a UEFA y Concacaf en las críticas a Infantino.
En una carta de respuesta a Al-Thani, Salman defendió que tiene “la autoridad y la responsabilidad” de actuar cuando están en juego asuntos fundamentales para el fútbol asiático y consideró que permanecer en silencio habría sido contrario a sus obligaciones como presidente de la confederación.
El origen de la disputa está en la declaración conjunta publicada el 10 de agosto por UEFA, AFC y Concacaf, en la que las tres confederaciones cuestionaron la gestión de Infantino después de su fallido proyecto para introducir inversión privada en los derechos comerciales de las competiciones de la FIFA. Catar sostiene que ni la federación ni su presidente fueron consultados antes de que la AFC suscribiera el documento en su nombre.
Al-Thani, que también forma parte del Comité Ejecutivo de la AFC y del Consejo de la FIFA, ya había reclamado explicaciones sobre el procedimiento seguido y había señalado que no recibió ninguna comunicación previa ni un borrador de la declaración.
El enfrentamiento se enmarca en la crisis abierta en el fútbol internacional por el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), impulsado por Infantino para permitir la entrada de inversión privada en una parte de los derechos comerciales de las grandes competiciones de la FIFA. La iniciativa contemplaba la venta de alrededor del 20 % de una nueva estructura comercial, para captar hasta 4.200 millones de dólares.
La propuesta provocó fuertes críticas por parte de UEFA, AFC y Concacaf, que cuestionaron la falta de transparencia y de consulta con las confederaciones antes de su presentación. Finalmente, Infantino anunció el 31 de julio la retirada del proyecto después de que generara una profunda división dentro del fútbol mundial.
Además, la crisis ha provocado la pérdida de otro apoyo para Infantino: el vicepresidente de la FIFA Sándor Csányi retiró su respaldo al suizo tras el despido del director de operaciones del organismo, Kevin Lamour, por su oposición al proyecto FFE, lo que consideró “la gota que colma el vaso”. La Federación Húngara, que preside Csányi, había rechazado la iniciativa, que calificó de “inaceptable”.
Infantino aspira a continuar al frente de la FIFA en el Congreso previsto para marzo de 2027, en el que buscará un cuarto mandato, en un escenario marcado por una creciente división entre confederaciones y federaciones nacionales sobre su liderazgo.