Un día para el olvido. Lionel Messi, crack del fútbol mundial, tuvo su peor jornada desde su arribó al Inter Miami, solo una semana después de enterrar a su difundo padre.
Y es que el argentino, que decidió retornar rápido a suelo estadounidense tras al servicio fúnebre, lució afectado y desconectado durante el pleito contra el Nashville, elenco con el que venían disputando palmo a palmo la cima de la MLS.
El ’10’ estuvo irreconocible en cancha. Primero, fallando un penal en el minuto 23 que hubiese significado la paridad parcial.
Tras una falta sobre Suárez, Messi se paró desde los 12 pasos y registró una débil ejecución que atajó sin problemas el arquero Brian Schwake.
Pero no fue lo único. Messi, además, se vio más molesto que de costumbre, especialmente con el arbitraje.
De hecho, la ‘Pulga’ protagonizó una polémica con el juez porque cuando Nashville marcó el 3-1 a su favor, el rosarino se negaba a partir desde el medio, reclamando que hubo una falta previa contra él. Exigía la intervención del VAR.
Messi hizo gestos y hasta aplaudió irónicamente el árbitro, delante de todos, ganándose la tarjeta amarila.
El argentino continuó con sus reclamos airados a medida que el compromiso avanzó, ‘coqueteando’ continuamente con una cartulina roja que, para su beneficio, no llegó.
Por si fuera poco lo negativo para Messi, su equipo acabó siendo apabullado por Nashville por 4-1, cuadro que es el líder exclusivo del campeonato y ahora se les distanció cinco puntos en la temporada regular. Una mala jornada para el crack mundial. Más bien pésima.