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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Erling Haaland brilló en el Mundial 2026 liderando a Noruega hasta cuartos de final. Su padre, Alf-Inge Haaland, experimentó una carrera futbolística truncada por una lesión provocada por Roy Keane en 1997. Cuatro años después, Keane tomó venganza con una agresión en un derbi de Manchester, dejando a Alf-Inge con secuelas permanentes y forzando su retiro. A pesar de la controversia, Keane admitió su intención de lesionar al noruego en su autobiografía.

No hay dudas de que Erling Haaland fue una de las figuras del Mundial 2026. El crack del Manchester City lideró a una Noruega que mostró un sólido nivel y que llegó a cuartos de final tras eliminar a la siempre favorita Brasil.

Además, el delantero no solo destacó dentro de la cancha. Fue captado turisteando por Estados Unidos, se contagió -y hasta comandó- el “remo vikingo” con el que celebraron los hinchas europeos y provocó risas con sus memes y curiosos recuerdos que se trajo de suelo norteamericano.

Una felicidad que también vivió su padre, Alf-Inge Haaland, al ver a su hijo superando instancias que él no pudo durante su carrera como futbolista.

Y es que el padre del ‘Androide’ solo disputó el Mundial 1994, donde Noruega no pudo avanzar de fase de grupos, y años después debió retirarse prematuramente por una grave lesión de rodilla provocada por la “venganza” más recordada y vergonzosa de la historia del fútbol.

Haaland contra Keane

La historia del retiro de Haaland padre comienza el 27 de septiembre de 1997. Aquel día, su Leeds United y el Manchester United se enfrentaron por Premier League, con la particularidad que el irlandés Roy Keane acabó lesionado de gravedad en una jugada que involucró indirectamente al noruego.

De acuerdo a las imágenes, el legendario jugador de los ‘Diablos Rojos’ ingresó al área rival para intentar aprovechar un balón suelto, pero el noruego se adelantó y se quedó con el esférico.

Keane, frustrado, intentó una zancadilla al noruego. Pero su rodilla quedó clavada en el césped y no pudo volver a ponerse en pie.

Con el irlandés en el suelo, Alf-Inge se le acercó para burlarse por la falta frustrada y acusarlo que estava simulando. Pero los exámenes médicos de Roy fueron demoledores: rotura de ligamentos que le impidió continuar jugando esa temporada.

El del Manchester United no olvidaría nunca más el rostro del noruego. Y se lo hizo pagar cuatro años después.

La caída de Alf-Inge, padre de Erling Haaland

En el 2000 la carrera del padre de Erling Haaland iba en ascenso. La mayor prueba de ello fue su fichaje por el Manchester City, que en aquel entonces empezaba a posicionarse como el gigante futbolístico que es hoy.

De hecho, Alf-Inge había conseguido la clasificación con el Leeds a la Champions League un año antes. Sin embargo, y aunque era pieza fija del equipo, prefirió partir a los ‘Sky Blues’.

En el City iba ganando confianza y también el cariño de los hinchas, pero todo se derrumbó el 21 de abril de 2001, cuando se reecontró con Keane y el irlandés decidió cobrar venganza en pleno derbi de Manchester.

El del United se inventó una “pelota dividida” a los 86 minutos del cotejo, se olvidó del balón y realizó un ataque directo en plancha a la rodilla de Haaland. El duelo terminó en empate, pero la locura de Roy acaparó todas las portadas.

Si bien el noruego pudo disputar dos partidos más luego de la agresión, incluido uno con su selección, luego debió ponerle fin a su temporada para operarse.

Su rodilla nunca volvió a ser la misma. Jamás volvió a completar los 90 minutos de un partido oficial y en 2003, anunció su retiro definitivo.

Es ojo por ojo, Haaland

Confirmado el retiro de Alf-Inge Haaland, la brutal agresión de Roy Keane cobró más relevancia y causó repudio. Más aun porque solo fue castigado con tres partidos de suspensión y una multa de 5.000 libras.

Con el paso de los años, el irlandés admitió que su venganza fue planeada con el único deseo de lesionar al noruego. Lo hizo en su libro autobiográfico Segundo tiempo.

“Hay cosas que lamento en mi vida y lo ocurrido con él no es una de ellas”, relató Keane, rememorando que él fue víctima de burlas por parte de su rival.

“Yo lo había esperado bastante. Me esforcé para golpear con fuerza. La pelota estaba allí (creo)…”, escribió también el irlandés, recalcando que su pensamiento fue ‘toma esta, bastardo. Y no vuelvas a mirarme burlándote de falsas lesiones’.

Roy Keane remató en su texto que su mensaje fue claro: “Que no se pare nunca más sobre mí con desprecio hablando de lesiones falsas. Incluso en el vestuario después, yo no tenía remordimientos. Mi actitud fue, ‘a la mierda con él’. Lo que va, vuelve. Se puso sus recompensas sólo. Él me pegó a mí una y mi actitud es ojo por ojo”.