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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La crisis en la FIFA alcanzó un nuevo nivel con una ofensiva interna contra su presidente, Gianni Infantino, luego de un intento fallido de privatizar activos comerciales del Mundial. Altos funcionarios del organismo impulsan el Proyecto "Matar al Monstruo" para sacarlo, tras negociaciones secretas no informadas a dirigentes.

La crisis en la FIFA alcanzó un nuevo nivel. Altos funcionarios del organismo estarían impulsando una ofensiva interna contra su presidente, Gianni Infantino, luego de su fallido intento de privatizar parte de los activos comerciales de la Copa del Mundo.

Según información exclusiva de The New York Post, el descontento dentro de la cúpula de la FIFA dio origen a una operación bautizada como Proyecto “Matar al Monstruo”, cuyo objetivo es lograr la salida del dirigente suizoitaliano.

La molestia se habría desatado tras conocerse que Infantino encabezó negociaciones reservadas para vender una participación en los negocios vinculados al Mundial, una iniciativa que nunca fue comunicada de forma transparente a los principales dirigentes del organismo.

Cuatro fuentes de alto nivel de la FIFA aseguraron al medio estadounidense que existe un movimiento interno decidido a poner fin a la gestión del presidente.

Esto fue un paso demasiado lejos; ha llegado el momento de matar al monstruo”, declaró un ejecutivo.

Otra fuente reveló que ya se analizan mecanismos para forzar su salida. “Pero le dirán que sería una gran vergüenza y que debería dimitir antes”, añadió la fuente.

La tensión también escaló en Europa. La UEFA manifestó públicamente que ya no confía en Infantino, luego del fracaso del proyecto para incorporar inversores privados a los derechos comerciales de la Copa del Mundo.

Aunque el acuerdo finalmente no prosperó, el organismo europeo considera que las negociaciones dejaron al descubierto serios problemas de gobernanza y exige una investigación para esclarecer cómo se gestó la iniciativa.

No podemos seguir así, con planes secretos preparados a toda prisa, ideados por personas sin rostro y de dudoso beneficio para el fútbol”, señaló el comunicado.

El negocio que desató la tormenta

La propuesta buscaba separar el área comercial de la FIFA para vender una participación significativa a fondos de inversión. Sus impulsores defendían la operación asegurando que permitiría generar importantes recursos para las federaciones nacionales con menor capacidad económica.

Sin embargo, la UEFA respondió que la FIFA no necesita desprenderse de uno de sus principales activos, ya que dispone de una sólida situación financiera.

Según el organismo europeo, la FIFA mantiene actualmente más de 5.000 millones de dólares en reservas de efectivo.

“Debemos empezar a utilizar parte de ese dinero que permanece inmóvil en las cuentas bancarias de la FIFA para impulsar el desarrollo del fútbol base y del deporte en los 211 países miembros… No necesitamos vender la plata de la familia para conseguirlo”, afirmó.

Las primeras rupturas internas

El conflicto dejó de ser un rumor el viernes, cuando el director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, rompió el silencio en declaraciones a The Associated Press.

El dirigente aseguró que los principales ejecutivos del organismo se sintieron engañados por Infantino y calificó el manejo del proyecto como una “mentira por omisión“, al considerar que destruyó la confianza entre los altos cargos y debilitó la gobernanza institucional.

Lamour admitió que sus palabras podrían costarle el cargo, pero sostuvo que era necesario actuar. “Al menos esta noche dormiré tranquilo“, dijo.

Ese mismo día también presentó su renuncia Carlos Cordeiro, uno de los asesores más cercanos a Infantino, quien explicó que no podía seguir vinculado a la FIFA mientras el organismo intentaba vender una participación de la Copa del Mundo.

Con el presidente cada vez más aislado, dirigentes del fútbol europeo ya trabajan discretamente en la búsqueda de un candidato que pueda disputarle el liderazgo en las elecciones previstas para marzo.