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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió los criterios arbitrales del Mundial Estados Unidos, México y Canadá, generando polémica. Aunque no mencionó el caso específico de la tarjeta roja anulada a Balogun, criticó las críticas a las decisiones arbitrales. Destacó la seguridad y éxito del torneo, rechazando las críticas de medios y opinión pública. Resaltó la unidad que el fútbol promueve, citando la integración de Irán pese a las tensiones políticas.

La polémica por la tarjeta roja anulada al delantero estadounidense Folarin Balogun, una decisión que desató cuestionamientos durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, volvió a cobrar fuerza tras las declaraciones del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

Sin referirse de manera explícita a ese caso, el dirigente defendió los criterios arbitrales aplicados durante el torneo y respondió con dureza a las críticas que marcaron la competición.

En un extenso mensaje publicado en sus redes sociales, Infantino sostuvo que decisiones como la revocación de sanciones disciplinarias forman parte de la realidad del fútbol de alto nivel y cuestionó que esas prácticas sean objeto de reproches precisamente por parte de países donde también son habituales.

Las tarjetas rojas o amarillas potencialmente erróneas, o las decisiones posteriores de no sancionar a los jugadores en determinadas situaciones, son habituales y están ampliamente aceptadas en algunas de las ligas más importantes del mundo. Resulta curioso que los mismos países que emplean estas prácticas sean los que las critican“, escribió.

Sus palabras llegan después de que una de las acciones más controvertidas del campeonato fuera la retirada de la tarjeta roja mostrada a Balogun, una decisión que le permitió disputar el encuentro de octavos de final frente a Bélgica y que estuvo rodeada por la ‘presión’ del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mediante llamadas telefónicas.

Más allá del debate arbitral, Infantino aprovechó el balance del Mundial para reivindicar la organización del torneo y cargar contra quienes cuestionaron el desarrollo de la competición.

“Siete millones de personas de 200 países disfrutaron del torneo a través de 16 ciudades fantásticas y estadios: cero incidentes, cero hostilidad y cero violencia, sólo alegría, emociones, felicidad, unidad y reunión. Todo fue seguro y feliz”, afirmó.

El presidente de la FIFA lamentó que, a su juicio, parte de la opinión pública y de los medios haya centrado su atención en las controversias en lugar de valorar el desarrollo del campeonato.

Estaban tan consumidos por el odio y las críticas que se lo perdieron todo. A aquellos que, tras sus plumas y papeles, tras sus pantallas, difunden odio y rumores ⁠falsos, quiero decirles que, mientras ustedes se quedan atrás, nosotros, en la FIFA, estamos en primera línea organizando, trabajando duro y ofreciendo el mejor espectáculo del mundo. Mientras ustedes dividen, nosotros unimos“, añadió.

Infantino también utilizó como ejemplo la participación de Irán para defender que el fútbol fue capaz de imponerse a las tensiones políticas. Destacó que la selección iraní ingresó en Estados Unidos sin incidentes, pese al conflicto entre ambos países, y reivindicó el papel integrador del deporte.

“Cuando la selección iraní empezó a jugar, todos los cánticos contra ella se convirtieron en una sola canción (…). Esto va de política. El fútbol va de unidad, no de división. El fútbol es más grande que el odio y la discriminación. Hablan de las pocas personas a las que se denegó la visa y pasan por encima los millones a los que se les aprobó de todas partes del mundo”, defendió.

En la parte final de su mensaje insistió en que el balance del Mundial fue positivo y apeló a la capacidad del fútbol para superar las diferencias.

El dirigente concluyó asegurando que se siente “increíblemente orgulloso de haber contribuido, aunque sea un poco, al gran espectáculo” del Mundial y expresó su deseo de que “puede que el fútbol se eleve por encima del odio“.