Jim Ratcliffe, uno de los dueños del Manchester United, se disculpó por un “incendiarios” comentarios antiinmigración, los que causaron rechazo incluso del gobierno británico.
El empresario multimillonario, fundador y presidente de la empresa química Ineos, aseguró en una entrevista a Sky News que los “enormes niveles de inmigración” habían dañado la economía del Reino Unido .
Palabras que no pasaron desapercibidas incluso para el primer ministro Keir Starmer, y obligaron al hombre de 73 años a disculparse.
“Lamento que mi elección de lenguaje haya ofendido a algunas personas en el Reino Unido y Europa y haya causado preocupación, pero es importante plantear la cuestión de una inmigración controlada y bien gestionada que respalde el crecimiento económico”, aseguró el empresario.
El dueño del Manchester United aseguró que los comentarios los hizo “mientras respondía preguntas sobre la política del Reino Unido en la Cumbre de la Industria Europea en Amberes”.
Ratcliffe, residente en Mónaco, añadió que “mi intención era destacar que los gobiernos deben gestionar la migración junto con la inversión en habilidades, industria y empleo para que la prosperidad a largo plazo sea compartida por todos”.
“Es fundamental que mantengamos un debate abierto sobre los desafíos que enfrenta el Reino Unido”, finalizó Sir Jim Ratcliffe.
Ratcliffe declaró a Sky News el miércoles: «No se puede tener una economía con nueve millones de personas recibiendo prestaciones sociales y una enorme cantidad de inmigrantes. Es decir, el Reino Unido está siendo colonizado. Está costando demasiado dinero. El Reino Unido ha sido colonizado por inmigrantes».
Durante su entrevista, el Caballero de la Orden del Imperio Británico dijo que sus decisiones “impopulares” en Old Trafford ahora estaban dando frutos tras el reciente resurgimiento del United en la cancha, citó estadísticas erróneas de que la población del Reino Unido era de 58 millones en 2020 y que “ahora son 70 millones”.
Los comentarios de Ratcliffe podrían dar lugar a una posible acusación disciplinaria por “desprestigiar el juego” por parte de la Asociación de Fútbol que rige en Inglaterra.
Mientras que el club se alejó de la postura del empresario.