La Asociación China de Fútbol (CFA) anunció que sanciona de por vida a 73 personas vinculadas al fútbol, entre ellas el expresidente de la entidad, Chen Xuyuan y el ex director técnico de la selección china, Li Tie, por amaño de partidos y apuestas.
Otras tres personas recibieron prohibiciones de cinco años por infracciones graves de la disciplina deportiva, pese a no haber sido procesadas judicialmente.
Según explicó la federación, las decisiones se basan en los expedientes remitidos por las autoridades policiales y judiciales. Además, se ajustan al Código Disciplinario de la CFA y a la normativa vigente del sector, con el objetivo de “salvaguardar la equidad de la competición”.
La comparecencia supone la segunda actualización pública de esta campaña, iniciada en noviembre de 2022, tras una primera rueda de prensa celebrada en septiembre de 2024, cuando ya se habían anunciado sanciones a 61 personas y 41 clubes.
El escándalo es myor, ya que además un total de 13 clubes del fútbol chino arrancarán la temporada 2026 con deducciones de puntos tras ser sancionados por amaños y apuestas.
Nueve de los clubes sancionados son de la Superliga (CSL), la máxima categoría del fútbol chino, y cuatro en la Liga Uno.
Las sanciones fueron comunicadas en una rueda de prensa conjunta celebrada en Pekín por la Administración General de Deportes, el Ministerio de Seguridad Pública y la Asociación China de Fútbol (CFA).
En la Superliga, las sanciones afectan a nueve clubes, entre ellos el Shanghai Port, vigente campeón, que arrancará el curso con una deducción de cinco puntos, la misma penalización que Wuhan Three Towns, Zhejiang Professional y Beijing Guoan, además de multas económicas que oscilan entre 400.000 y un millón de yuanes (entre 57.515 y 143.788 dólares), en función de la gravedad de los casos.
Shandong Taishan y Henan FC comenzarán con seis puntos menos, mientras que Qingdao Hainiu lo hará con siete, y Tianjin Jinmen Tiger y Shanghai Shenhua partirán con la penalización más severa, diez puntos.
Las autoridades deportivas consideran que, con estas decisiones, queda cerrada la fase sancionadora del proceso, que ha coincidido con una amplia reordenación institucional del fútbol chino y con reformas en la gestión de las ligas profesionales, en un intento por restaurar la credibilidad del sistema tras años de escándalos.