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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un total de 63 personas fueron detenidas en Nueva York durante las celebraciones por la victoria de los Knicks en la NBA, con aglomeraciones creciendo en áreas como Madison Square Garden y resultando en disturbios destructivos. Hubo un tiroteo donde un menor resultó herido, con tres detenidos y diez policías lesionados, incluyendo uno golpeado con una botella.

Un total de 63 personas fueron detenidas este domingo en Nueva York durante las celebraciones por la victoria de los New York Knicks en la NBA, según confirmó a EFE el Departamento de Policía de la ciudad (NYPD).

Durante el partido comenzaron a formarse grandes aglomeraciones de aficionados “revoltosos” en diversos puntos al norte del estadio Madison Square Garden, entre la Quinta y la Novena Avenida, que llegaron a alcanzar las decenas de miles de personas y que se volvieron “cada vez más destructivas”, informó la policía.

En total, anoche y esta mañana las autoridades han detenido a 63 personas, acusadas de delitos como agresión a un agente de policía, posesión ilegal de un arma, daños a la propiedad, alteración del orden público, resistencia a la autoridad y obstrucción a la administración pública.

Además, hubo un tiroteo en la intersección de la calle 43 con la avenida Broadway en el que un menor de 17 años resultó herido.

La víctima fue trasladada a un hospital por la NYPD después de que una ambulancia no pudiera acceder a la calle 43 “porque la multitud la había tomado por completo”.

Las autoridades recuperaron el arma de fuego usada en el tiroteo y detuvieron a tres personas.

Además, diez agentes de policía resultaron heridos, entre ellos uno que recibió un puñetazo en la cara y otro al que golpearon con una botella de cristal.

La policía también destacó que durante las celebraciones hubo cuatro apuñalamientos y que cinco autobuses escolares que transportaban a personas desde Manhattan al estadio MetLife (en Nueva Jersey) para ver los partidos del Mundial de fútbol fueron “incendiados o destrozados con bates”, mientras la gente saltaba sobre ellos.